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viernes, octubre 16, 2026

Morena juega con el calendario, el IEQROO con las reglas

*La reelección tiene fecha de caducidad en Quintana Roo, 2030. Pero antes de llegar ahí, el tablero de 2027 ya se mueve con piezas inesperadas

Redacción/Sol Quintana Roo

El Ieqroo confirmó que la prohibición de la reelección consecutiva entrará en vigor hasta 2030, lo que significa que en el proceso de 2027 todavía será posible que alcaldes, síndicos, regidores y diputados locales busquen un periodo adicional.

La prohibición de la reelección consecutiva y el nepotismo electoral, aprobada en las reformas a la Constitución local en mayo de 2026, entrará en vigor hasta los comicios de 2030, según lo establecen sus artículos transitorios, de esta forma, las autoridades electas en el periodo 2023-2024 podrán postularse por un periodo adicional en 2027.

Para aspirar a la reelección, las candidaturas deberán ser registradas por el mismo partido o coalición que las postuló originalmente, salvo renuncia o pérdida de militancia antes de la mitad del mandato.

Lo inmediato (2027) continuidad posible, bajo reglas estrictas (mismo partido o coalición, notificación previa). Lo estructural (2030) cierre definitivo a la reelección y al nepotismo electoral. El factor disruptivo, la paridad de género, que se coloca por encima de cualquier intento de reelección y puede modificar candidaturas en municipios estratégicos como Bacalar.

Bacalar comienza a convertirse en una de las piezas más interesantes del tablero electoral de Quintana Roo rumbo a 2027. No solamente por la disputa natural por la presidencia municipal, sino porque la discusión sobre paridad de género puede modificar desde ahora la estrategia de los partidos y las aspiraciones de quienes buscan encabezar la candidatura.

La hipotética decisión del Ieqroo de establecer una acción afirmativa para que Bacalar sea encabezado por una mujer tendría un efecto político directo, los partidos tendrían que concentrar la competencia en perfiles femeninos, dejando fuera de la contienda municipal a quienes actualmente construyen aspiraciones desde el sector masculino.

Y Bacalar no es un municipio menor en términos electorales. En la elección de 2024, Morena obtuvo 5 mil 975 votos, equivalentes al 32.38%; el PVEM alcanzó 2 mil 884 votos, 15.63%, y el PT sumó 1 mil 012 votos, 5.48%. En conjunto, estas tres fuerzas acumularon 9 mil 871 votos, más de la mitad de la votación emitida si se considera su suma partidista.

Ese dato explica por qué la verdadera batalla podría darse dentro de la propia coalición de la Cuarta Transformación. Si Morena, PVEM y PT mantienen una alianza, la pregunta no será solamente quién puede ganar Bacalar, sino qué partido tendrá la capacidad política para colocar a la candidata.

Morena parte con ventaja por ser la fuerza individualmente más votada en 2024. Sin embargo, el PVEM tiene una presencia electoral significativa y el PT conserva un espacio propio. La negociación, por tanto, no será sencilla, quien encabece la candidatura tendrá detrás no solamente un nombre, sino estructuras, grupos políticos y capacidad territorial.

Aquí aparece el factor femenino. La eventual reserva de Bacalar para una mujer puede transformar las aspiraciones actuales en una auténtica carrera de posicionamiento. Los nombres que comiencen a ganar presencia, estructura y reconocimiento serán los que lleguen con mayor fuerza a la negociación interna.

Pero hay una advertencia; paridad no significa candidatura automática. Una mujer puede cumplir el requisito de género y, al mismo tiempo, no ser competitiva electoralmente. Por eso, el debate inevitablemente se trasladará hacia la capacidad de cada perfil para ganar, sumar grupos y conservar el voto de la coalición.

Los resultados de 2024 muestran además que Bacalar es competitivo. Morena obtuvo 5 mil 975 votos, pero el voto opositor estuvo disperso entre distintas fuerzas. El PRI consiguió 2 mil 067, MC 1 mil 899, MAS 1 mil 589, PAN 1 mil 424 y PRD 681.

Eso significa que una elección de 2027 podría ser mucho más cerrada de lo que aparenta si el voto se fragmenta. Por eso, el mayor riesgo para Morena, PVEM y PT no necesariamente está en una candidatura opositora fuerte, sino en una ruptura dentro de la propia 4T.

Si existe una candidatura de unidad, la suma de las estructuras de Morena, Verde y PT coloca al bloque en una posición electoral considerablemente sólida. Pero si dos de esas fuerzas compiten por separado, el escenario cambia y el voto podría dividirse.

La eventual acción afirmativa del Ieqroo, entonces, puede tener una consecuencia política inesperada, cerrar la puerta a los hombres, pero abrir una batalla mucho más intensa entre las mujeres de los distintos grupos y partidos.

Mientras tanto, Morena juega con el calendario. Citlalli Hernández Mora anunció que la convocatoria para coordinaciones municipales en Quintana Roo no pasará de septiembre, aunque sin fecha precisa. Ese retraso mantiene en suspenso a los aspirantes y prolonga la tensión interna. La indefinición no es casual: es parte de la estrategia para medir fuerzas y contener ambiciones.

El desenlace es claro: en 2027 la reelección será posible, pero no automática. La paridad manda. Y en ese choque entre continuidad y género se juega la verdadera batalla política de Quintana Roo. Bacalar puede convertirse en el laboratorio donde se pruebe si la Cuarta Transformación logra convertir la inclusión en fortaleza o en fractura.

La emisión de la convocatoria no pasará de septiembre para la elección de las coordinaciones municipales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, como parte del proceso interno de organización y definición de sus estructuras territoriales y sus candidaturas para la elección de 2027.

El anuncio lo realizó durante su participación en la plenaria del grupo legislativo de Morena en la Cámara de Diputados, luego de que el partido no cumplió el plan de emitir dicha convocatoria en los últimos días de agosto.

El lunes 31 de agosto, la Comisión Nacional de Elecciones aprobó la convocatoria para la elección de las coordinaciones distritales federales, la cual todavía tiene que ser sometida a la aprobación del Comité Ejecutivo Nacional para que sea publicada.

En el caso de las convocatorias para las coordinaciones municipales, Hernández Mora explicó que la contemplará0n dos modalidades de registro, en línea y presencial, aunque hizo un llamado a las personas interesadas a privilegiar el registro digital para facilitar la logística del proceso.

“Preferimos que se registren en línea”, señaló, al tiempo que indicó que se habilitará un espacio presencial para garantizar la participación de quienes no cuenten con acceso a internet.

La dirigente morenista dijo que la convocatoria para las coordinaciones municipales, de donde extraoficialmente saldrán candidatos a presidentes y presidentas municipales, no pasará de septiembre, aunque evitó adelantar una fecha exacta debido a que el calendario puede modificarse conforme evolucionen las circunstancias políticas.

Hernández Mora pidió que los aspirantes definan de preferencia en qué proceso quieren participar, aunque dejó abierta la posibilidad de registrarse en más de una coordinación o incluso en encuestas paralelas.

Esa apertura refleja una estrategia: contener la presión de los grupos internos y evitar que el retraso en las convocatorias se traduzca en fractura.

El calendario general marca septiembre para coordinaciones federales y municipales, y octubre para distritos locales, que extraoficialmente corresponden a candidaturas a diputaciones estatales.

En Morena, las convocatorias no son simples trámites: son el termómetro de las fuerzas internas. La indefinición prolonga la competencia, pero también mantiene vivo el juego de poder. Septiembre será el mes en que la expectativa se convierta en disputa abierta.

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