¡FEUDO DEL CJNG!

*Guatemala es controlada por los “Menchos” y “Huistas”, quienes siembran e imponen el terror con una red de corrupción que involucra policías, militares, políticos y legisladores

*Este país es una de las principales “bodegas” del narco colombiano-mexicano. Por tierra, mar y aire el crimen organizado trafica miles de toneladas de cocaína

*Se disputan a sangre y fuego la zona sur de Quintana Roo, donde aterrizan aeronaves con cargamentos desde Venezuela, Colombia, Ecuador o llegan cargamentos mediante narco-lanchas que atracan en los muelles de las diferentes playas

José Sánchez López/Julie López /Corresponsalías Internacionales/Grupo Sol Corporativo

(Primera de tres partes)

Ciudad de Guatemala.- Desde por lo menos tres décadas, Guatemala ha sido y sigue siendo territorio de narcotraficantes mexicanos no solo como país de tránsito que recibe el 90 por ciento de la droga proveniente de Sudamérica a Estados Unidos, sino también como una de las más grandes bodegas donde se almacenan miles de toneladas, principalmente de cocaína, cuyo destino final serán las principales ciudades de la Unión Americana.

En los años noventa, los que incursionaron y se apoderaron del país centroamericano fueron los temibles y sanguinarios “Zetas”, desertores del Ejército Mexicano y convertidos en brazo ejecutor del Cártel del Golfo, hasta que se independizaron y se transformaron en uno de los grupos más despiadados y sanguinarios.

Esa mentalidad asesina se fortaleció tras el acercamiento que tuvieron con los Kaibiles, tránsfugas del Ejército de Guatemala, verdaderas máquinas hechas para matar, sin otro objetivo que exterminar a quien se atreva a confrontarlos.

Su irrupción fue por demás violenta y mortal para los 9 millones de guatemaltecos en aquel entonces; aliados los “Zetas” y Kaibiles, no encontraron resistencia para apoderarse de la pequeña nación y durante más de tres lustros se convirtieron en amos y señores, con el control absoluto de los poderes a través de testaferros.

Sin embargo, ese control no sería eterno, paulatinamente iría decreciendo pero no por acciones del gobierno guatemalteco, sino por contundentes golpes asestados por su par mexicano, al detener o abatir a sus principales líderes, como Heriberto Lazcano y los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, entre muchos otros más.

A la par que los “Zetas” iban siendo diezmados, nacería en 2009 el Cártel Jalisco Nueva Generación y la pesadilla que aparentemente terminaba para los ya 14 millones de guatemaltecos, volvió a aparecer con mayor violencia, pues los nuevos narcos aprovecharon el desplazamiento de los “Zetas” e incursionaron de manera brutal tomando su lugar.

Con mayor capacidad de fuego, mayores recursos para corromper a quienes deberían combatirlos, miles de hombres a su servicio y con toda la estructura de un Cártel, considerado como el segundo más poderoso a nivel internacional, después del Cártel de Sinaloa, asumió el poder y es ahora el que dispone y controla todas las acciones de trasiego de la droga, sin que haya quien les haga frente.

En teoría, la División Antinarcótica de la Policía Nacional Civil de Guatemala, en conjunto con el Ministerio Público y el Ejército, mantienen una lucha permanente contra el narcotráfico, pero en la práctica siguen llegando miles y miles de toneladas de enervantes lo mismo por tierra que por mar y aire.

La situación es tan compleja, que apenas el pasado 6 de junio el gobierno de Estados Unidos emitió una alerta nivel 4 a sus ciudadanos, para no visitar San Marcos y Huehuetenango, dos de sus 22 Departamentos, considerados como los más inseguros y violentos, “por la delincuencia y el narcotráfico extendido en sus municipios y porque están bajo la influencia de organizaciones criminales”.

Para colaborar en el combate al narcotráfico, el embajador de Estados Unidos en Guatemala, William Popp, acudió junto con el ministro de la Defensa, Henry Reyes, a la playa de Tilapa, en Ocós, San Marcos, donde se instaló “una base de operaciones para las Fuerzas Especiales Navales y de esa manera impedir el acceso al flujo marítimo de narcóticos”.

Según Estados Unidos, se ha observado en la región un considerable aumento en el trasiego de drogas que llegan desde Colombia, Venezuela y Ecuador, principalmente, y arriban a Guatemala, Honduras y El Salvador usando no solo el litoral pacífico por vía terrestre, sino también marítimo.

Además, siguen detectándose vuelos, en especial en los departamentos de San Marcos, Retalhuleu, Suchitepéquez, Escuintla, Petén, Quiché y Alta Verapaz, que presumiblemente transportan estupefacientes.

Los clanes criminales locales, según autoridades, coordinados por el CJNG, participan en la siembra experimental de hoja de coca, amplían la de marihuana en lugares con altos índices de pobreza, almacenan cocaína en puntos estratégicos y protagonizan una lucha que ha cobrado numerosas víctimas por el traslado de droga en el territorio.

El exministro de Gobernación y experto en narcotráfico, Francisco Rivas, confirmó que las organizaciones dedicadas al trasiego de drogas operan en diversas áreas del país y en el caso de Ixchiguán, tienen información de que el CJNG se dedica a promover el cultivo de la amapola, “opera impunemente y está generando violencia e inseguridad”, por lo que el gobierno declaró un estado de sitio en el municipio y su vecino Tajumulco.

Para Francisco Rivas, la advertencia en vídeo que circuló del CJNG hace meses levantó más las alarmas y quedó claro que ese grupo “ha incursionado en el territorio nacional, especialmente en el área fronteriza de Huehuetenango y de ahí operan en todo el país”.

Todo comenzó con el video publicado en las redes sociales el 7 de septiembre de 2021, en el que hombres fuertemente armados, con marcado acento mexicano, expresaban su lealtad al CJNG y acusaban a la policía guatemalteca de robar un cargamento de drogas.

“Ya vamos por ustedes hijos de su puta madre. Tienen 24 horas para devolver las cosas, o si no se los va a cargar su puta madre; hasta sus hijos vamos a matar. Es la última oportunidad que te damos. Óiganlo bien, con la gente del señor Nemesio nadie se mete. Esas cosas tienen dueño, y ese dueño es el Cártel Jalisco Nueva Generación”.

La policía de Guatemala había decomisado el cargamento de droga entre Raxruhá y Fray Bartolomé de las Casas, municipios de Alta Verapaz, ubicado a 321 kilómetros al norte de la capital de Guatemala, cerca de la frontera con México.

Unos meses más tarde salió a la luz una investigación que vinculaba al CJNG con las redes de narcotráfico guatemaltecas y agentes del ejército. Y en marzo de este año, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos señalaba que un clan de drogas guatemalteco traficaba cocaína, heroína y metanfetamina a Estados Unidos utilizando el CJNG.

El especialista añadió que tiene como socio al grupo local de los “Huistas”, que desde hace años ha mantenido el control del trasiego en aquella región guatemalteca y lo ubica como el puente en las rutas de trasiego de cocaína, además de su producción de drogas sintéticas.

El líder máximo de dicho grupo, que opera desde hace tres décadas, es Eugenio Darío Molina López, por quien EU ofrece 10 millones de dólares de recompensa por su captura, la misma cantidad que ofrece por la detención de Nemesio Oseguera Cervantes, el “Mencho”.
El jefe de los “Huistas” es señalado como el principal proveedor del Cártel mexicano.

De acuerdo con el gobierno norteamericano, el Cártel guatemalteco mantiene vínculos con el CJNG y es el principal enlace para el trasiego del narcótico producido en Sudamérica, pero además los “Huistas” producen heroína y fabrican metanfetaminas y son los proveedores del CJNG.

En su organización figuran también, Roger Antulio Samayoa Montejo, Werner Darío Molina Montejo y Axel Bladimir Montejo Sáenz, hijos y yerno de Molina López; Freddy Arnoldo Salazar Flores, yerno de Samayoa, así como Ervin René Moreno López, contador del grupo criminal.

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