*El alcalde presentó cifras y programas asistenciales, pero dejó sin respuesta los principales cuestionamientos sobre su administración
*El edil atribuyó el rezago municipal a gobiernos anteriores, pese a que ya encabezó el Ayuntamiento durante el periodo 2018-2021
*La entrega de apoyos, una obra deteriorada y la separación del director de Bomberos marcaron un mensaje cuestionado por la ciudadanía
Luis Enrique Tuz/Sol Quintana Roo
Lázaro Cárdenas.-El segundo informe de Nivardo Mena Villanueva no fue rendición de cuentas, fue evasión de responsabilidades. Entre cifras huecas y programas paliativos, el alcalde volvió a culpar a los presidentes anteriores por el rezago de Lázaro Cárdenas. Pero la memoria es incómoda: él mismo ya gobernó en el trienio 2018-2021.
Mena Villanueva no sólo culpó al pasado, también guardó silencio frente a los señalamientos de desvíos de recursos. Ese silencio es tan grave como los actos mismos: callar frente a la corrupción equivale a encubrirla.
Su programa estrella, Del mar a tu mesa, se limitó a repartir 72 toneladas de pescado a 14 mil familias. Un gesto que alimentó por unos días, pero que no construyó desarrollo ni infraestructura. Convertir un paliativo en “obra de gran trascendencia” es un insulto a la inteligencia ciudadana.
La ciclovía Zaragoza–Delirios, que costó más de un millón de pesos y se deslavó con la primera lluvia, fue inaugurada y presumida por él mismo. Hoy afirma que no tiene responsabilidad. La incongruencia es evidente: presume lo que fracasa y evade lo que se derrumba.
Mientras presumió apoyos, persisten los cuestionamientos: presuntos actos de corrupción, privilegios para funcionarios y ausencia de resultados palpables. La salida del director de Bomberos, José Gaspar Cauich Iuit, bajo el argumento de “pérdida de confianza”, no fue un trámite administrativo: fue un acto de autoritarismo. Cauich defendió la transparencia en viáticos y terminó separado del cargo. El mensaje es inequívoco: quien cuestiona, paga las consecuencias.
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