*Grave afectación en salud pública; deserción educativa. Auge de drogas sintéticas y en rutas de tráfico. El 86% de detenciones involucra a niños de 13 años y jóvenes de 25
Corresponsalías Internacionales/Grupo Sol Corporativo
Ulán Bator.- Tradicionalmente, Mongolia, situada en el corazón de Asia Oriental, entre Rusia al norte y China al sur, era considerado sólo como una país de tránsito de drogas, pero en la actualidad experimenta un notable incremento en el contrabando, la distribución y el consumo interno de sustancias ilegales, especialmente entre la población joven.
El problema afecta de manera desproporcionada a un grupo demográfico vulnerable. Más del 65% de los arrestados por delitos de drogas son hombres jóvenes de entre 18 y 30 años, predominantemente desempleados que por curiosidad, falta de información y la búsqueda de dinero rápido en un contexto de desigualdad económica, impulsan a la juventud hacia este mercado.
Resulta preocupante que el 86,6% de las detenciones relacionadas con las drogas involucre a jóvenes de entre 13 y 35 años. Las autoridades gubernamentales ya habían advertido que Mongolia ha pasado de ser un centro de tránsito de drogas a un centro de consumo.
En los últimos años, se ha registrado un aumento en las detenciones en la frontera con Mongolia por tráfico de drogas.
En agosto, una pasajera de una aerolínea mongola fue sorprendida con metanfetamina adherida a su cuerpo. Había viajado en un vuelo directo de Estambul a Ulán Bator. Numerosos casos han evidenciado a Turquía como una de las fuentes de metanfetamina y cocaína que ingresan a Mongolia.
A principios de mes, la población mongola quedó conmocionada por un video que mostraba la violenta agresión a un civil por parte de cuatro hombres que, al parecer, estaban bajo los efectos de drogas ilegales
El incidente pone de manifiesto problemas profundos de la sociedad mongola actual, como la desigualdad, la corrupción y la lucha contra amenazas no tradicionales, entre ellas el narcotráfico y el consumo de drogas.
Semanas antes, estalló una pelea a las afueras de una discoteca, en la que participaron hombres vinculados a ejecutivos de tres empresas mongolas: Gobi Cashmere, Tavan Bogd Group y Erel Group. La agresión fue tan grave que la víctima tuvo que ser trasladada al extranjero para recibir atención médica de urgencia.
El país sufre de una grave escasez de infraestructura para el tratamiento de adicciones, toda vez que el Centro Nacional de Salud Mental cuenta con una capacidad de camas críticamente baja para una población de 3.5 millones de habitantes.
Las drogas sintéticas, en particular la metanfetamina (cristal), constituyen el mercado más consolidado y de mayor crecimiento en el país y el principal flujo de esta droga de diseño, ingresa de contrabando desde China y otras regiones de Asia, camuflado en cargamentos comerciales, servicios postales o equipaje de pasajeros.
Pero además se han detectado redes de tráfico de mensajería urgente e individuos que actúan como «mulas» aéreas desde nodos de tránsito lejanos como la ciudad de Estambul, Turquía, con destino directo a Ulán Bator, capital de Mongolia.
El mercado de cannabis local se centra principalmente en el cultivo y consumo nacional, aunque las autoridades internacionales han interceptado cargamentos de cannabis a gran escala vinculados a buques de bandera mongola.
Ante el aumento de delitos transnacionales, el gobierno de Mongolia implementó mejoras drásticas en la seguridad de sus fronteras a través de su Unidad de Información de Pasajeros (PIU) y con el apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mongolia analiza datos de viajeros en tiempo real para interceptar cargamentos antes de que crucen sus fronteras.
Esta tecnología ayudó a identificar casos masivos de contrabando transfronterizo, narcotráfico, lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, logrando detectar redes ilícitas operantes en los puntos de control fronterizo.
Para reformar su entorno legal y profesionalizar a los cuerpos de seguridad frente al cibercrimen y el narcotráfico, el país ha intensificado sus lazos de inteligencia con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) e Interpol,
Las leyes en Mongolia son extremadamente severas y no distinguen de manera laxa entre el consumo personal y el tráfico a gran escala. Los tipifica como delitos penales que conllevan penas de 1 a 12 años de prisión., incluso portar cantidades mínimas para uso personal corre el riesgo inminente de encarcelamiento en lugar de una simple multa.
Ello es cuando se trata de un simple consumidor, porque cuando se descubre que se trata de introducción de drogas al país, se castiga con penas que van de los 8 a los 15 años, mientras que la organización de redes de narcotráfico a gran escala puede recibir una condena de cadena perpetua.
El país forma parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre Drogas de 1988 y ha implementado un programa nacional para combatir la drogadicción y los delitos conexos, así como para sensibilizar a la población.
Participa activamente en la lucha contra el tráfico y el consumo de estupefacientes mediante legislación, programas nacionales y cooperación internacional. Sin embargo, persisten desafíos, especialmente en lo que respecta a la aplicación de la ley, el control fronterizo y la necesidad de un enfoque más integral para abordar el tráfico y el consumo de drogas.
Dada la posición de Mongolia como país sin litoral entre Rusia y China, son fáciles de localizar los centros de tránsito, pues si bien Rusia y China siguen siendo los mayores mercados de drogas del mundo, las fuentes originales de estas drogas traficadas son tan diversas como Tailandia, Corea del Sur, Turquía, Malasia, Malawi y la República Checa.
De acuerdo a la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado, el consumo de drogas ilícitas, y en especial de drogas sintéticas ha aumentado de manera alarmante en Mongolia. La metanfetamina, que procedente principalmente de China, representa el principal problema relacionado con las drogas en Mongolia.
El fenómeno del narcotráfico incluso ha afectado a la comunidad diplomática mongola. En 2024, dos diplomáticos mongoles fueron arrestados en Alemania tras un control rutinario en el que se encontraron 70 kilogramos de heroína en un vehículo con matrícula diplomática.
El Ministerio de Asuntos Exteriores y la Agencia General de Inteligencia de Mongolia actuaron con rapidez, pero finalmente no se emprendieron acciones legales contra los acusados, más allá de la pérdida de sus privilegios diplomáticos y la prohibición de ejercer cargos públicos.
En la última década, el número de casos relacionados con el tráfico y el consumo de drogas se ha disparado, pasando de tan solo 62 en 2014 a 405 en 2025. Se prevé que estas cifras podrían aumentar en un 47 por ciento para 2030.
El 24 de julio, el nuevo primer ministro de Mongolia, Gombojav Zandanshatar, instó a las autoridades a patrullar regularmente las calles para garantizar la seguridad y el orden público, y pidió al parlamento que finalizara y presentara el proyecto de ley revisado sobre el tráfico de drogas ilícitas.
El gobierno mongol planea establecer un organismo independiente para combatir el narcotráfico. El diputado Amgalanbaatar Ochirbat también presentó una propuesta de revisión de la Ley de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, que incluye sanciones severas.
El ministro del Interior, Monkhbaatar Lkhagva, también dio instrucciones a las autoridades policiales para que llevaran a cabo redadas antidrogas. Del 25 al 27 de agosto se realizaron redadas en varios clubes nocturnos y bares.
En esos dos días, mil 43 personas dieron positivo por consumo de algún tipo de droga ilícita.
En Mongolia no existen capos de la droga o carteles locales estructurados al estilo de América Latina. El mercado ilegal en el país está fragmentado y dominado por redes transnacionales externas y bandas locales pequeñas y poco organizadas que se dedican al contrabando de sustancias sintéticas.
Redes criminales chinas colaboran estrechamente con los actores informales mongoles y saona las que se encargan del suministro de precursores químicos y estupefacientes que cruzan la frontera común.
También sindicatos rusos y coreanos operan de forma intermitente, principalmente vinculados al lavado de dinero en sectores como la construcción y el tráfico de personas, más que al control territorial de drogas.
Aun así no deja de ser un problema grave que díua a día crece cada vez más.









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