YUCATÁN: ¡NOS DEJARON SOLOS!

*Los más necesitados, que carecen de una vivienda segura, jamás fueron informados con anticipación para que abandonaran sus endebles casas y se refugiaran en albergues

Redacción/Sol Yucatán

Indiferencia por parte de las autoridades estatales y municipales sufrieron los habitantes del sur profundo de Mérida ante el impacto del huracán “Grace”, el pasado 19 de agosto.

Con varios días de anticipación, a través de diversos medios de comunicación, se anunció que había altas posibilidades que la tormenta tocara territorio mexicano y afectara a la Península de Yucatán, sin embargo, los más necesitados, por carecer de una vivienda segura, jamás fueron informados con anticipación para que abandonaran sus endebles casas y se refugiaran en albergues, de los cuales siempre ha presumido el gobierno para casos de emergencia.

NINGUNA DEPENDENCIA AVISÓ

Teresa Tut Abán, de la colonia Dzununcán, relató que para ella y sus vecinos fue complicado, ya que la mayoría de las casas son de láminas de cartón y lonas, muchos pensaron que el fenómeno no iba a llegar y se confiaron, no obstante, ni Protección Civil ni ninguna otra instancia gubernamental les avisó y apoyó antes y después del fenómeno. Cerca de las dos de la tarde del pasado 19 de agosto empezaron a resentir los primeros vientos que se incrementaron, propiciando que varias casas se dañaran.

-Nadie vino, nadie se asomó para preguntarnos ¿les podemos ayudar?, nadie avisó y hasta hoy nadie ha pasado, enfatizó Teresa.


Los más necesitados del SUR profundo jamás fueron informados con anticipación por las autoridades.

Dijo que aun cuando se están poniendo al día en sus trámites con el IVEY, pues ya llevan varios meses pagando a ese instituto para regularizar sus lotes, no los tomaron en cuenta, afortunadamente ella, su familia y su poco patrimonio salieron ilesos, aunque sus hijos sí se asustaron y estuvieron llorando.

Mencionó que sí hubo varias casas dañadas, incluso a una de sus vecinas le cayó una piedra en la cara, la cual salió volando y fue a parar contra la mujer.

Para Adela Zamudio Cetina, “Grace” sí la sorprendió ya que como no cuenta con televisión no supo que se acercaba una tormenta, en su humilde hogar vive ella, su esposo y su hijo que es discapacitado visual, de pronto empezó a sentir los fuertes vientos y la lluvia y no sabía lo que debía hacer, vio cómo se levantaron y salieron disparadas las láminas de su casa y avanzaron varios metros. Comentó que desde hace cuatro años que vive en ese rumbo no recuerda que alguna autoridad haya visitado su colonia para informarles la llegada de tormentas o huracanes durante la temporada de ciclones.

Entre los daños materiales que tuvo fue que se quemó su refrigerador y su grabadora  porque se reventaron los cables causando corto circuito

NULA AYUDA DE LAS AUTORIDADES

Otro vecino de Dzununcán, José Casiano Puc Uc, dijo que se enteró de la llegada de la tormenta a través de las redes sociales, él y su familia permanecieron en su casa, nunca recibieron una invitación por parte de las autoridades para que dejaran su vivienda y fueran a un albergue.

Señaló que la única ayuda que recibió fue por medio de un comedor comunitario representado por su vecina doña Gina, quien siempre estuvo al pendiente de las personas que lo necesitaran

Comentó que entre los mismos vecinos levantaron los árboles que cayeron que dañaron varios cables y casas. Él escuchó rumores que militares llegarían al lugar para apoyar, pero nunca llegaron y hasta ahora nadie ha visitado la colonia.


Niños expuestos a las enfermedades por la negligencia de los gobiernos estatal y municipal.

En lo particular varias láminas y lonas de su predio cayeron, por lo que al término del fenómeno se puso a arreglar su casa.

El panorama en otras colonias del Sur cuyo asentamiento es irregular era similar, las casas hechas de láminas de cartón, lonas con imágenes de candidatos a un puesto público o anuncios de empresas cerveceras; a los que bien le va, sus casas están construidas con madera y láminas de zinc consideradas por los vecinos como “casas seguras”.

El asentamiento “La Unidad Deportiva”, ubicado en la calle 94 por 181 y 179 de la colonia San Antonio Xluch III, fue de las más afectadas. Varias vasas quedaron prácticamente destruidas.

Jazmín Berenice Dorantes Cuj, junto con su pareja, quedaron al aire libre, su casa hecha de lonas salieron volando por los fuertes vientos. Comentó que antes de la tormenta no les informaron donde podían resguardarse, fue aproximadamente a las cinco de la tarde cuando el fenómeno ya había pasado lo crítico cuando una patrulla pasó enfrente de su casa y los invitaron para que dejaran su vivienda, pero decidió quedarse por temor que le robaran lo poco que tiene. La lluvia ocasionó que se mojara su refrigerador y fuera pérdida total, también su ropero.


Ni Protección Civil, ni ninguna otra instancia gubernamental les avisó y apoyó antes y después del paso de “Grace”.

Mencionó que no han recibido apoyo de parte de las autoridades, ella es analfabeta, antes de la pandemia vendía en los tianguis, con la reactivación económica quiso regresar a trabajar pero con la crisis causada por el COVID las ventas son mínimas y su pareja hace poco tiempo se quedó sin trabajo.

Solicitó a las autoridades que la ayuden con láminas de cartón porque toda su vivienda quedó destruida y ahora vive en casa de un vecino.

Lizbeth Quintana Ramos, quien desde hace ocho meses vive en ese asentamiento, dijo que por su situación irregular no son tomados en cuenta. Con la tormenta se ha agudizado el problema de los vecinos pues varias casas están dañadas, además de no contar con agua potable. Comentó que han ido a la Japay para gestionar que llegue el vital líquido a la colonia pero les dijeron que para ello necesitan la autorización del Gobernador.

Añadió que han tratado de legalizar los lotes con IVEY pero no han obtenido respuesta, de hecho, en dos ocasiones han ido dos representantes de ese instituto para desalojarlos acompañados de la fuerza pública pero al final optaron por no hacerlo.


Las patrullas pasaban y sólo se limitaban a grabar pero no los ayudaban.

En este momento, comentó que lo que más les urge son láminas, clavos y alambres, porque todavía continúan la temporada de ciclones y las casas están inseguras, durante la tormenta observó a varias casas destruirse.

A Jessica Esmeralda Durán Martínez, quien se encuentra embarazada, le fue mal pues la tormenta tiró su casa. Ella tuvo que resguardarse en casa de una vecina, a ella al igual que sus vecinos nunca la invitaron a que acuda a algún albergue. Fue hasta la tarde-noche cuando pasaron unos policías para decirles que abandonaran sus casas cuando, pero ya había pasado lo fuerte de la tormenta.

Por su parte, Lucelly Chuc Uc indicó que se cayó el techo de su casa sobre una televisión analógica que aún le servía para entretenerse, el adaptador para captar la señal no se dañó pero la tele sí.

POLICÍAS SOLO SE LIMITABAN A GRABAR

Enfrente del asentamiento “La Unidad deportiva” hay otro que también fue afectado por “Grace”. Elsy May Euán que vive allá, dijo que un árbol cayó sobre una casa y la suya también se destruyó.

-Las patrullas pasaban y sólo se limitaban a grabar pero no los ayudaban, entre los vecinos levantaron los árboles caídos. Una patrulla de mujeres policías preguntó si había niños y una vecina comentó que únicamente donde habían menores fueron a ofrecer su ayuda.


Los vecinos aseguran que tampoco el Ayuntamiento meridano los tomó en cuenta ante la cercanía del meteoro.

Asimismo, a los invasores de terrenos del Roble Alborada tras el paso de la tormenta tropical “Grace”, también se dañaron sus humildes viviendas hechas de cartón y lonas. Ese espacio que ocupan es irregular y por lo mismo las autoridades se mantuvieron al margen, no fueron avisados y mucho menos trasladados a los refugios temporales donde estuvieran a salvo de los embates del fenómeno meteorológico.

La casa de Guillermo Gamboa Góngora,  hecha de lonas,  las “paredes” se destruyeron, salieron disparadas la lavadora, estufa y  televisión. Dijo que por invadir un terreno no son tomados en cuenta por las autoridades, ni siquiera por Protección Civil, cada vez que hay alguna tormenta como las del año pasado no hay atención por ninguna instancia gubernamental.

Debido a la inseguridad de su casa, él y sus dos hijos se fueron a refugiar en casa de un vecino, en otro terreno similar.

Bertha Concepción Xool Rosado, madre soltera de tres hijos, indicó que perdió casi toda su ropa, sus papeles y medicinas, entre otras pertenencias. Ella se dedica a limpiar casas, vende algunos objetos, entre ellas pinturas que también perdió a consecuencia de la llegada de “Grace”. Al igual que Guillermo, ella tampoco fue informada de refugios temporales por lo que decidió ir a casa de su vecina para pasar la tormenta.


“Nadie avisó y hasta hoy nadie ha pasado”, afirmó una ama de casa, al valorar el daño sufrido a su vivienda.

Ella estuvo al principio del fenómeno, pero luego miró cómo se levantaban las láminas y decidió salir de su casa. La afectada pide apoyo de láminas y lonas para reconstruir su vivienda.

Por su parte, María Hernández Díaz dijo que no recibieron ni información ni ayuda por parte de las autoridades. A diferencia de otras personas, a pesar de su endeble casa se mantuvo firme dentro de ella, la tormenta le destruyó el espacio destinado a su cocina construido de láminas de cartón y palos.

María vive sola pero su nuera les lleva a sus nietos pues considera que la casa de su suegra es más “segura”, ya que la de la madre de los pequeños está hecha de lonas.

A su vez, Alejandra Sosa manifestó que su casa quedó prácticamente destruida, únicamente quedaron los palos que la sostenían. Al igual que otros vecinos nunca fue avisada de la llegada de “Grace”. Fueron cerca de veinte viviendas que se dañaron severamente.


Fueron cerca de veinte viviendas que se dañaron severamente.

“Entre nosotros mismos nos estamos apoyando, acá no llega el gobierno, ni partidos políticos a apoyarnos”.

Pidió ayuda para reconstruir sus casas y que se les regularice sus terrenos.

El representante de los invasores de Roble Alborada, Fidel Aldair Pech Camarero, señaló que un día antes de la tormenta tropical llevó un documento a Palacio de Gobierno y al IVEY en el que solicita la regularización del terreno, y aun sabiendo dichas instancias de la inminente llegada de la tormenta no les informaron en donde podían acudir para refugiarse del fenómeno meteorológico, incluso le sellaron el documento de recibido y cuentan con el número de celular de Aldair para que representantes gubernamentales se comuniquen con ellos

Tampoco el Ayuntamiento de Mérida ni Protección Civil los tomó en cuenta por lo que pidió a las autoridades que los apoyen porque son varias veces las que han acudido a éstas y no reciben respuesta.


Se ha agudizado el problema de los vecinos pues varias casas están dañadas.

Los vecinos de las diferentes colonias coincidieron en que las autoridades no les informaron y se mantuvieron al margen. Expresaron su preocupación por qué las depresiones y tormentas continuarán y no tienen un lugar seguro para pasar dichos fenómenos naturales.


Cada vez que hay alguna tormenta, como las del año pasado no hay atención por ninguna instancia gubernamental.

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