¡VERGONZOSA CORRUPCIÓN!

*En 2005, el actual director general del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, Rafael Marín Mollinedo, se llevaba camiones propiedad del Distrito Federal para venderlos en su natal Tabasco

Redacción/Sol Quintana Roo

Ciudad de México.- Uno de los pasajes más vergonzosos de corrupción de los que hoy se creen “paladines de la justicia”, fue el cometido por el actual director general del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, Rafael Marín Mollinedo, ocurrido en 2005 cuando era director de Red de Transporte de Pasajeros (RTP).

Hurgando en el pasado de Marín Mollinedo, no nos deja ninguna duda de que el primo de aquél mentado “Nico”, el exchofer de López Obrador que ganaba mejor que cualquier alcalde; ha sido un operador fiel del hoy Presidente de la República, que lo mismo ordenaba arreglar viejos camiones pertenecientes a la RTP que dirigía, para “donarlos” a municipios perredistas de Tabasco; que se llevaba dinero de “rifas” que hacía el Gobierno del Distrito Federal (GDF) de AMLO, sin conocerse nunca el paradero de los mismos.

De todo este pasado, que hoy está más presente que nunca, queda constancia y hará bien recordársela a los mexicanos para no permitir que se repitan aquellos atracos al erario, cometidos entonces al Gobierno del Distrito Federal, porque ahora ya no se trata de un presupuesto de tamaño estatal, sino de uno que maneja miles de millones de pesos desde el ámbito federal.

De acuerdo con una nota publicada en noviembre de 2005, cuando Andrés Manuel López Obrador era jefe del Gobierno del Distrito Federal; relataba como el actual dirigente del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, Rafael Marín Mollinedo, protagonizaba un caso de corrupción que desviaba recursos públicos desde la Dirección General de Servicios Urbanos -que dirigía-, hacia municipios de Tabasco, gobernados por el PRD.

En talleres de esa dependencia, se rehabilitaron autobuses de RTP para el municipio de Jonuta y dos brazos hidráulicos para Macuspana, donde gobernaba José Ramiro López Obrador, hermano del actual Presidente de la República.

En aquél entonces, los mismos trabajadores del campamento ubicado en avenida 661 esquina 606, en San Juan de Aragón, fueron quienes dieron a conocer como desde ahí los obligaban a trabajar utilizando recursos del entonces Distrito Federal en la reparación de camiones urbanos supuestamente donados por RTP a Tabasco.

“No es que las donaciones sean ilegales, lo que es ilegal es que las unidades desincorporadas sean reparadas en talleres del gobierno capitalino, pues representa un desvío de recursos públicos”, opinaban entonces los mecánicos y operativos que dieron a conocer los hechos cometidos entonces por el responsable del taller, Franco Navarrete, bajo las órdenes de Rafael Marín Mollinedo, quien a su vez recibía órdenes de las altas esferas del GDF.

El desvío de recursos que se acusaba entonces obedecía a refacciones e insumos, comprados con presupuesto del Gobierno del Distrito Federal, así como el uso de las instalaciones, herramientas y mano de obra del campamento de Aragón, de donde salieron pintadas cuando menos tres unidades, aunque de ellas sólo una apareció en la lista de bajas de RTP.

Además, pese a que Marín Mollinedo ostentaba un cargo del GDF, se le acusaba de casi nunca estar presente en las instalaciones de RTP, pues casi siempre se la pasaba en la ciudad de Cancún, atendiendo su empresa exportadora de banana.

Ello lo constataron numerosos reporteros que trataron entonces de entrevistarlo para que diera su versión sobre las acusaciones que le imputaban, y si bien no era imposible localizarlo, sí se trataba de una tarea titánica.

Tanto así que su entonces secretaria privada, Josefina Pantoja, llegó a confirmar que cada vez que viajaba a Cancún, lo hacía por varios días.

Otro dato más que dieron a conocer aquellos trabajadores inconformes, fue el que, así como se rehabilitaron unidades pertenecientes a la RTP para ser donadas por el GDF a municipios perredistas de Tabasco en 2005; también rehabilitaron dos brazos hidráulicos que serían enviados al hermano de “El Peje”, José Ramiro, allá en la tierra del Presidente, Macuspana.

Dichos brazos hidráulicos, capacitados para el cambio de lámparas del alumbrado público, presumiblemente serían utilizados en Tabasco para la colocación de propaganda del entonces candidato a la presidencia de la República por la Coalición Por el Bien de Todos, conformada por el PRD, PT y Convergencia, que no era otro que Andrés Manuel López Obrador en su primer intento por llegar a la presidencia de México.

Lo que hizo que aquellos trabajadores alzaran la voz y dieran a conocer este desfalco al GDF, fue que en los cinco años que gobernó López Obrador al Distrito Federal (hoy Ciudad de México), en total se contabilizaron 15 unidades “donadas” por RTP a los municipios de Jonuta y Macuspana en Tabasco, la tierra del “Peje”.

De estas 15 unidades, hubo dos en particular de las que sus números económicos no aparecieron en la lista de desincorporaciones, por lo que nunca supieron de dónde salieron y se especuló que bien podrían haber sido donadas directamente por la Oficialía Mayor del GDF, a cargo de otro tabasqueño, Octavio Romero Oropeza, quien hoy ocupa el cargo de director general de Pemex.

Cabe mencionar que dicha instancia, tampoco tenía autorización para ordenar reparaciones de vehículos ajenos al Gobierno del Distrito Federal, de acuerdo con el Código Penal que ostentaba el DF en aquellos años.

Esos mismos años, trascendió también otro tipo de desvío de recursos que desarrollaba Rafael Marín Mollinedo, solo que este se dio a conocer públicamente hasta el 7 de mayo de 2017, cuando un diario digital publicó el testimonio de un trabajador del GDF en los años del Peje: “A veces hacían rifas, y cada quien compraba su boleto, para todos era un precio diferente, entre más ganaban más costaba el boleto, pero nunca rifaban nada.

Todo ese dinero en efectivo se juntaba y se lo llevaba el primo de Nico, un señor llamado Rafael Marín Mollinedo, que era director general de Servicios Urbanos. Nadie sabe que le hacían al dinero”.

Y ahora con el protagonismo de ser el director general del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, Rafael Marín Mollinedo, la tiene fácil. Tiene en sus manos la “supervisión” de un proyecto presidencial con valor de 3 mil 500 millones de pesos, que, a decir de López Obrador en visita por el Istmo de Tehuantepec en julio pasado, “en un año tiene que estar terminada la obra del ferrocarril del Istmo”.

Por lo pronto, colocado en su papel, de director del programa presidencial, un boletín de prensa del Gobierno de México dio a conocer en el mes de marzo, que Marín Mollinedo habría inaugurado dos obras en el Puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, como parte de los trabajos de infraestructura de la plataforma logística del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.

En dicho evento, como todo un maestro de ceremonias especializado en dar discursos repletos de mentiras y en brindar falsas esperanzas, aseguró que dicho corredor interoceánico significa transformar y crear una nueva realidad para esta región sur-sureste de México, “en donde se encuentren empleos que permitan a la población quedarse con sus familias”.

¿Pero quién es este antiguo operador de López Obrador, durante su gobierno, al frente del Distrito Federal? De acuerdo con información que es posible recabar por internet, Rafael Marín Mollinedo, es originario del Estado de Tabasco, que se fue a radicar a Quintana Roo, donde se dedicaba a la comercialización de frutas y verduras con su empresa Tabana Banana.

Gracias a su parentesco con Nicolás Mollinedo Bastar, el tristemente célebre exchofer del Jefe de Gobierno que gustaba dejarse ver en un Tsuru blanco para que la ciudadanía lo sintiera más cerca de ellos; logró ser director de Servicios Urbanos del Distrito Federal, durante el gobierno de López Obrador.

El puesto lo obtuvo, pero como ya relatamos letras arriba, casi nunca se le veía por la oficina del departamento que supuestamente dirigía, pues cuando no operaba las rifas ficticias que caracterizaron al gobierno de AMLO entre la base trabajadora del GDF entre 2000 y 2005; la mayor parte del tiempo Marín Mollinedo se la pasaba en Cancún dirigiendo su empresa Tabana Banana, la cual es actualmente, la principal distribuidora de víveres a la zona hotelera de Cancún y Riviera Maya.

Pero Marín Mollinedo, no solo tiene en su currículum el haber sido operador de López Obrador dentro del Gobierno del Distrito Federal desde donde envió al menos 15 unidades RTP a Tabasco, o se llevó dinero proveniente de rifas falsas, a locaciones que solo él y su jefe supieron. Además, su empresa Tabana Banana, era pieza clave para el desvío de recursos a través de contratos simulados o a precios inflados con gobiernos municipales de Quintana Roo.

Uno de ellos de los que se tiene constancia gracias a notas periodísticas, fue cuando en 2008, Gregorio Sánchez Martínez, le otorgó un contrato por 50 millones de pesos por vía de la adjudicación directa, para suministrar alimentos a la cárcel municipal de Cancún, lo que le dejaría más de 19 millones de pesos en utilidad a Marín Mollinedo y familiares.

De acuerdo con el Registro Público de la Propiedad, Tabana Banana, S.A. de C.V., le pertenece a Rafael Fernando Marín Mollinedo y María Amada Mollinedo Valencia, teniendo al exchofer de López Obrador, “Nico” como comisario de la empresa.

Vaya que le ha ido bien a “Nico” y su primo Rafael Mollinedo. El primero percibe actualmente un salario neto mensual de 158 mil 270 pesos como funcionario federal, y su primo es nada menos que el director general del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, devengando un salario similar o mayor al de su primo “chofer”.

Dinero proveniente, por supuesto, de los impuestos que pagamos todos y que luego no vemos reflejados en servicios sociales, pues gente como estos sujetos y la clase política en general, se encargan de llevarse toda el agua a sus molinos, manteniendo con la boca seca al pueblo de México.

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