TAMAULIPAS, ESCENARIO DE GUERRA

*El control criminal ha minimizado la figura del gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, cuyo gobierno ha resultado un fracaso por sus fallas y desatinos en el combate al narcotráfico

* Tanto de día como de noche la metralla no cesa en diversos municipios, los más sangrientos, los que se ubican en el límite fronterizo con Estados Unidos

Ricardo Ravelo | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Cuarta de cinco partes)

Ciudad de México.- En Tamaulipas operan varios cárteles, entre otros, Grupo Operación Zeta, Fuerza Especial Zeta, Metros, Rojos, Dragones, Ciclones, Fresitas, Pelones, Talibanes, entre otros, que han arrebatado el monopolio de la violencia a los cárteles hegemónicos –Los Zetas y al Cártel del Golfo– cuyas redes se extendieron por años en toda la entidad y aún operan en el corredor Tamaulipas-Nuevo León-Coahuila, uno de los más conflictivos.

En Tamaulipas este escenario de total control criminal minimizó la figura del gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, cuyo gobierno ha resultado un fracaso por sus fallas y desatinos en el combate al narcotráfico. Durante su mandato, las redes del delito se han incrementado, se ha vuelto imparable la violencia que azota a todo el territorio.

Tanto de día como de noche –y este es un verdadero escenario de guerra– la metralla no cesa en diversos municipios, los más sangrientos, los que se ubican en el límite fronterizo con Estados Unidos: Miguel Alemán, Camargo, Ciudad Mier, entre otros, donde las balaceras ya son parte de la realidad cotidiana.

Los informes oficiales señalan también a Chihuahua y Guerrero, con seis bandas locales cada uno. Sin embargo, un informe de la DEA señala que en Guerrero operan unas 250 organizaciones criminales y cuyos líderes son personajes que tenían (o tienen) líneas de parentesco con autoridades estatales y municipales.

El informe señala que la crisis de inseguridad se agudizó por las disputas y enfrentamientos armados entre los cárteles del Golfo, Pacífico, La Familia Michoacana, Los Zetas y la Organización Beltrán Leyva.

Poco después, los decibeles de la guerra aumentaron cuando a la confrontación por el territorio se sumaron dos de los cárteles más violentos: Guerreros Unidos y Los Rojos, que convirtieron al estado de Guerrero en un territorio plagado de violencia

El informe de la DEA señala que en la región centro de Guerrero, particularmente en los municipios de Chilpancingo y Chilapa de Álvarez, opera el Cártel de la Sierra y lo encabezan José Nava Romero y Natividad Figueroa Ávila. Las autoridades los relacionan con los hermanos Beltrán Leyva, quienes los habrían metido al negocio del narcotráfico.

Y en la ciudad de Chilapa, de acuerdo con el informe referido, operaba Zenén Nava Sánchez, conocido en el mundo del hampa como “El Chaparro”, quien tenía el control de buena parte del tráfico de drogas en esa zona, actualmente en prisión.

No es todo: En el municipio de Quechultenango están afincados Los Ardillos, otro de los cárteles violentos del país. Este cártel lo lideró hasta su muerte Celso Ortega. Después tomó el mando Bernardo Ortega –su hijo– quien fue diputado local del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

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