Tamaulipas: el misterioso secuestro de los 31 migrantes

Por Ricardo Ravelo

Todo un misterio resultó el secuestro de treinta y un migrantes en Tamaulipas, el fin de semana pasado. Tres días después del plagio, la Secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde Luján, informó en sus redes sociales (particularmente en X) que las personas plagiadas habían sido liberadas con vida. Mencionó que eso le había informado el gobernador Américo Villarreal.

            Sin embargo, sobre este caso –que no es el único que ha ocurrido en Tamaulipas– surgen muchas preguntas que el gobierno federal no ha respondido. ¿Quiénes secuestraron a los migrantes? ¿Los secuestradores son miembros de algún grupo criminal? Se afirma que el rescate se logró debido a una fuerte labor de inteligencia entre autoridades estatales, federales y Guardia Nacional, pero nada se dice respecto de por qué las secuestraron y cuál era el objetivo de los criminales: si cobrar rescate o utilizarlas como trabajadores del crimen organizado.

            Para el gobierno federal, estas preguntas no tienen respuesta. Y al mensaje de la Secretaria de Gobernación siguió el del vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, que también en su cuenta de X sólo se refirió al rescate de los migrantes sanos y salvos pero no entró al terreno de las explicaciones que la sociedad necesita.

            De acuerdo con los informes oficiales, los treinta y un migrantes fueron privados de su libertad en una de las carreteras más peligrosas del país: La que comunica a Reynosa con Matamoros. Está catalogada como una ruta de muerte.

            El grupo estaba conformado por personas oriundas de Honduras, Venezuela, Ecuador, Colombia y México. Los datos indican que los migrantes fueron obligados a descender de un autobús del grupo Senda que tenía grabado el número 9570. Había menores de edad.

            El gobierno de Tamaulipas, encabezado por Américo Villarreal –a quien ligaron públicamente con el cártel del Noreste cuando compitió como candidato por la gubernatura–expuso que se llevó a cabo una labor de monitoreo de teléfonos celulares de los involucrados. Esto quiere decir que las autoridades estatales sabían qué grupo perpetró el secuestro de los migrantes.

            También se analizaron videos grabados por el Sistema de Vigilancia del autobús, se hizo un seguimiento de las rutas del traslado y búsquedas en campo con binomios caninos.

            Después de esa intensa búsqueda, los migrantes fueron hallados en el municipio de Río Bravo –cuna de la delincuencia organizada– sin un rasguño. Para el gobierno federal este rescate fue un gran logro. Y sí lo es. Pero no hay personas detenidas ni se ha dicho qué grupo criminal operó el secuestro de los extranjeros. ¿Por qué hay silencio al respecto? ¿Fue parte del acuerdo entre el gobierno y los criminales? Hay mucho sospechosismo en este caso.

            Tamaulipas –cuna de los cárteles del Golfo, Zetas y Noreste– es tierra de nadie desde hace varios años. Sexenios van y vienen, y la entidad no puede recuperar la pacificación, pues ese territorio siempre está en guerra.

            Ahora que el morenista Américo Villarreal ganó la gubernatura por el partido MORENA llamó la atención que oficialmente se reconociera que el cártel de Sinaloa, particularmente el brazo que encabeza Ismael “El Mayo” Zambada, ya esté operando en Tamaulipas asociado con el cártel del Golfo, en otro tiempo su acérrimo rival.

            En años anteriores, era imposible que el llamado cártel del Pacífico pisara territorio tamaulipeco. Al menos en la etapa de Juan García Ábrego y Osiel Cárdenas –exjefes del cártel del Golfo– eso no ocurría: la rivalidad era mayúscula.

            Sin embargo, tras el triunfo de Villarreal, Sinaloa ya se acomodó en Tamaulipas. La misma situación ocurre en Michoacán, Veracruz, Guerrero, entre otros estados, donde MORENA gobierna.

            Durante el gobierno de Francisco Cabeza de Vaca, el secuestro y muerte de migrantes en Tamaulipas era frecuente. Aún está fresca en la memoria la muerte de 19 personas procedentes de Guatemala que fueron acribilladas por criminales y luego quemadas. Los cuerpos terminaron calcinados. Este hecho terrorífico ocurrió en 2021. Por ese hecho no hubo detención de miembros de ningún cártel y sólo once policías fueron condenados por ese multihomicidio.

            En este caso, los responsables resultaron ser policías del estado que mintieron ante las autoridades al rendir sus respectivas declaraciones: dijeron que ellos se habían encontrado los cuerpos calcinados.

            El juez de la causa, Patricio Lugo Jaramillo, sentenció a los agentes por asesinato, abuso de autoridad y delitos en el desempeño de sus funciones administrativas. Las penas alcanzaron hasta 69 años.

            De 2021 a la fecha, se han presentado otros casos de secuestro y muerte de migrantes que buscan concretar el llamado “Sueño Americano”, pero han perdido la vida en su intento. Tamaulipas es tierra de nadie, pues autoridades y crimen organizado sellaron una suerte de contubernio y eso explica por qué existe un pacto de impunidad.

            El caso de los 31 migrantes secuestrados y posteriormente liberados explica por sí solo que el estado no tiene garantías de seguridad. Menos mal que los rescataron con vida. A este hecho, que festina el gobierno de Américo Villarreal y el presidente López Obrador le falta una explicación detallada por parte de las autoridades.

            Deben abrir la información sobre lo que pasó, qué grupo criminal actuó y cuál era la finalidad del secuestro. Por desgracia, al respecto sólo impera el silencio oficial.

Deja un comentario

Botón volver arriba