SUFREN TERROR Y MUERTE

*Balaceras que han durado hasta seis horas sin tener el menor reparo en los lugares que se están atacando. Habitantes prefieren abandonar todo por lo que han trabajado con tal de poner sus vidas a salvo

* Uno de los principales protagonistas de esta cruenta guerra ha sido detenido en varias ocasiones por el Ejército, pero en todas ha salido libre, según los argumentos oficiales, por falta de pruebas

Ricardo Ravelo | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Última de cinco partes)

Michoacán.- Con los más recientes enfrentamientos ocurridos en las demarcaciones de Buena Vista y Apatzingán, donde las balaceras duraron hasta seis horas –atacaron iglesias, utilizaron explosivos y los pobladores tuvieron que abandonar sus casas por temor a morir– Los Sierra Santa y “El Mencho” no bajaron las armas, por el contrario, continuaron su guerra sembrado terror y muerte en la entidad que gobierna Silvano Aureoles.

Estos enfrentamientos generaron escenas de horror, como ocurrió con las decenas de cuerpos que fueron colgados en el municipio de Uruapan. Se afirma que fueron torturados, interrogados a golpes; luego los rafaguearon y después los colgaron, patética la escena.

La batalla entre cárteles no ha tenido tregua en Michoacán. De 2011 hasta 2014 el cártel de Los Caballeros Templarios mantenía el control del mercado de las drogas en la entidad.

 “El Chayo” –así le apodaban a Nazario Moreno, el líder y fundador de esa organización delictiva, quien fue ejecutado– sembró terror y su poder delincuencial se extendió por todo el Estado.

Desde entonces, los pobladores de la mayoría de los municipios michoacanos no pueden dormir en paz. Y esto lo reconoce el mandatario estatal, Silvano Aureoles, quien recientemente aceptó que “el talón de aquiles” que enfrenta el Estado es la violencia causada por el crimen organizado.

Expuso que el impacto causado por los homicidios dolosos obedece a la violencia generada por el crimen organizado, “por la guerra entre cárteles”, que se disputan el control del Estado.

Detalló: “Si hay un tema que se ha ido agudizando es el de la inseguridad”.

Los homicidios se han duplicado. Tan sólo en el 2020 en Michoacán se registraron 2,600 asesinatos. Antes, en 2019, la cifra fue de 2046 muertes y mucho antes, en el 2015, se contabilizaron 800 ejecuciones, lo que evidencia cómo ha escalado la criminalidad.

Según los informes policíacos, los municipios más violentos del Estado son Zamora, Morelia, Uruapan, Ario de Rosales, Jiquilpan y Tangancícuaro. La violencia en Michoacán no es nueva: Fue uno de los primeros Estados exportadores de mariguana, pues si algo caracteriza al Estado es la fertilidad de su tierra.

La hegemonía que ejerce en el Estado el Cártel Jalisco quedó en evidencia, una vez más, en un video difundido en redes sociales por los publirrelacionistas de ese Cártel.

Habla “El Mencho” (Nemesio Oseguera, el líder):

“Pueblo de Tepalcatepec, soy Mencho, les quiero aclarar que mi guerra es contra “El Abuelo”, May Parra y con la gente que levante un arma en contra de mi gente. Le pido a toda la gente inocente que no salgan de sus casas, no queremos afectarlos, ustedes saben bien que a mi me gusta apoyar al pueblo, siempre veo por su bienestar”.

“El Abuelo” al que se refiere “El Mencho” se llama Juan Farías Alvarez y lidera una autodefensa. Es originario de Tepalcatepec y en alguna etapa fue relacionado con el Cártel Jalisco.

Según los reportes policíacos, Farías habría permitido que el Cártel Jalisco penetrara en la demarcación de Los Reyes. Antes había representado a otro grupo criminal –“Los Jaliscos”–, donde fue uno de los más importantes operadores.

De ser socios, “El Abuelo” y “El Mencho” terminaron divididos por el odio. La ruptura ocurrió tras el intento de asesinato de un presunto narco con el que Farías tenía una alianza. Su nombre: Miguel Ángel Gallegos Godoy. Por ello, “El Abuelo” bloqueó los accesos a Tepalcatepec y les clausuró a sus exsocios de Jalisco la entrada a Apatzingán, Buenavista y otros territorios. Desde entonces la guerra no tiene tregua.

Farías ha sido detenido en varias ocasiones por el Ejército, por presuntas ligas con el tráfico de drogas, pero todas las ha librado, según los argumentos oficiales, por falta de pruebas.

A pocos meses de que Silvano Aureoles deje la gubernatura, Michoacán sigue ardiendo por la violencia. El saldo que deja el mandatario es un Estado ensangrentado, plagado de terror y atenazado por la guerra que libran siete cárteles por el control del territorio y del negocio de las drogas.

El problema en Michoacán se agrava debido a que ninguna autoridad impone orden. Ni Ejército, Marina ni la Guardia Nacional pueden usar la fuerza. Esa es la orden del Presidente. Mientras tanto, el crimen asesina, desaparece y causa terror entre la población sin que nadie meta las manos.

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