*Cancelaciones, cambios en reservaciones y afectaciones a la imagen de los destinos generarían un impacto anual cercano a los 11 mil 500 millones de dólares, según estimaciones del BID
*A las afectaciones turísticas se suman alrededor de 150 millones de dólares destinados cada año a labores de limpieza únicamente en la zona hotelera
*El aprovechamiento del alga para producir fertilizantes, biogás y otros derivados todavía enfrenta dificultades para alcanzar rentabilidad comercial, además de riesgos por la presencia de arsénico y metales pesados
Redacción/Sol Quintana Roo
Cancún.- El impacto del sargazo sobre la actividad turística de Quintana Roo alcanzaría pérdidas anuales cercanas a los 11 mil 500 millones de dólares, principalmente por cancelaciones, cambios de fecha en reservaciones y afectaciones a la imagen de los destinos del Caribe mexicano, de acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo.
La cifra fue expuesta por Enrique Lendo, coordinador en México de proyectos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), durante la cuarta Conferencia Unión Europea-Caribe Global Gateway sobre sargazo, realizada en Cancún. El especialista señaló que el fenómeno también repercute en la recomendación de los hoteles y en la percepción de calidad de los establecimientos.
A esas pérdidas debe añadirse el gasto destinado a retirar el alga de las playas. Solo en la zona hotelera se calcula una inversión anual de alrededor de 150 millones de dólares para labores de limpieza. En conjunto, los efectos económicos asociados con el sargazo representarían aproximadamente 17% del Producto Interno Bruto de Quintana Roo.
Una de las principales estrategias consiste en impedir que la mayor cantidad posible de biomasa alcance la costa. Para ello, el Gobierno de México ha impulsado acciones a través de la Secretaría de Marina, entre ellas la instalación de barreras de contención y el uso de embarcaciones sargaceras destinadas a recolectar el alga mar adentro.

El siguiente desafío es definir qué hacer con las enormes cantidades recuperadas. Lendo explicó que existen dos alternativas principales: disponer del sargazo en sitios adecuados o aprovecharlo mediante procesos de transformación. Esta última opción incluye la producción de fertilizantes, biogás y otros derivados, aunque el manejo requiere precauciones por la presencia de arsénico y metales pesados.
El problema, señaló, es que varias de las soluciones disponibles todavía no han demostrado ser rentables a escala comercial. Algunos proyectos dedicados a producir fertilizantes o energía continúan dependiendo de subsidios de organismos internacionales y gobiernos, por lo que para convertirlos en negocios financieramente viables serían necesarios esquemas de financiamiento combinado, reducción de riesgos y mecanismos como bonos de carbono.
Aunque ya existe cooperación regional a través del Convenio de Cartagena y un plan de acción para 25 países del Gran Caribe, Lendo consideró necesario contar con un mecanismo continuo que permita convertir los proyectos contra el sargazo en soluciones técnicas y económicamente sostenibles.





