SANTERÍA: UN RENGLÓN APARTE PARA NARCOS Y SICARIOS

*Robo de cadáveres rivales para “fumárselos” con coca 

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Segunda y última parte)

Ciudad de México.- Los Mara Salvatrucha, conocidos como MS, Mara, y MS-13, también son fervientes creyentes de La Santa Muerte, se originaron en Los Ángeles, California y se expandieron a otras naciones, como Canadá y México, tomando como centro de operaciones Guatemala donde se aposentaron. 

Por otra parte, una de las leyendas que se cuentan en dicho país es que Pablo Escobar Gaviria, el capo más grande que ha tenido Colombia y el general Luis Alfredo Maza, director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), enemigos acérrimos en su momento, atribuyeron al Divino Niño el haberse salvado de múltiples enfrentamientos, por lo que ambos se volvieron fieles devotos. 

 “Los Urabeños”, un grupo de narcotraficantes colombianos,  comparte las mismas creencias que la Unión de Tepito, de acuerdo a la organización Insight Crime, que compara una situación similar ocurrida en septiembre de 2019 en Colombia. 

Durante una operación dirigida por el Ejército en contra del referido grupo, en el departamento de Chocó, Colombia, las autoridades encontraron altares, crucifijos, imágenes de La Santa Muerte, amuletos y libros con conjuros, embrujos y hechizos para proteger a los miembros de “Los Urabeños”. 

Otro famoso culto que se da en nuestro país y que se ha extendido a Colombia, Venezuela y Los Ángeles, es el de Jesús Malverde Campos, mejor conocido como Jesús Malverde, “El Bandido Generoso”, “El Santo de los Narcos” o “El Santo de los Pobres”. 

Fue un salteador de caminos, una suerte de Robin Hood, que en 1890 asaltaba en nombre de los pobres, “para ayudar a mi gente en nombre de Dios”, decía. Murió en 1909 durante un enfrentamiento y a raíz de su muerte, la gente lo empezó a idolatrar y lo llevó hasta la santidad. 

Este santo, que es declarado como apócrifo por la Iglesia Católica, cuenta con su propio santuario en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, donde nació y la fe que le profesan es tan grande que por su templo han pasado narcos como Rafael Caro Quintero, Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada García, a quien si le ha resultado su protección, pues en 54 años de narcotraficante nunca ha sido detenido.

También es conocido que ladrones, narcos y sicarios de distintos grupos criminales, le rezan a San Judas Tadeo, conocido en la capital mexicana como el Santo de las Causas Imposibles, que se ha consolidado también como uno de los santos más milagrosos de los criminales mexicanos y colombianos. 

En México, al Divino Niño lo llaman el Santo Niño Huachicolero, el santo de los que roban combustible, a los que se encomiendan los “huachicoleros”. 

Hay dos casos que revelan la creencia de que “fumándose” al enemigo se
absorben el valor, la inteligencia y la astucia del adversario: El de Efraín Teodoro Torres, “La Chispa” o “El Z-14” y el Heriberto Lazcano Lazcano, “El Verdugo”, fundador y uno de los máximos líderes de “Los Zetas”. 

El primero, Heriberto Lazcano, murió en un enfrentamiento en marzo de 2007, durante una balacera en El Villarín, en Santa Fe, Veracruz. Fue sepultado al día siguiente, pero horas después se presentó un comando armado en el cementerio y exhumó el cuerpo para llevárselo. 

La detención posterior de varios de los responsables, entre ellos Francisco Varona, Eduardo Lagunas y Francisco Mendoza, entre otros, reveló que había sido robado el cuerpo para cremarlo y después fumar cocaína en piedra con las cenizas de su enemigo. 

Respecto a Heriberto Lazcano Lazcano, uno de los asesinos más sanguinarios y despiadados, fue  abatido el lunes 8 de octubre de 2012.  El cuerpo permaneció en poder de las autoridades más de 12 horas en las que, según las autoridades, le tomaron fotografías, impresiones de sus huellas dactilares, le hicieron la necropsia de ley e integraron la averiguación previa correspondiente. 

En todo ese tiempo, de manera inexplicable, ni las autoridades estatales ni las federales supieron que habían acabado al jefe máximo de “Los Zetas” en todo el país y por lo mismo, no optaron por proteger el cadáver que fue a dar a una modesta funeraria de Sabinas, Coahuila, sin guardias ni vigilantes. 

Como en el caso del “Z-14”, un comando fuertemente armado, de hombres embozados, sorpresivamente tomaron por asalto la funeraria “García” y se llevaron el cuerpo sin disparar un solo tiro. 

En este caso no hay testimonios que avalen que el cadáver de Lazcano haya sido también para incinerarlo y utilizar sus cenizas en la quema de cocaína en piedra en pipa o en los llamados “bazookos”, pero la similitud en el robo del cuerpo, hace suponer a las autoridades que corrió la misma suerte. 

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