*La pieza arqueológica permanecía en manos de un particular en Estados Unidos y fue entregada voluntariamente a finales de 2025
*El ornamento de metal dorado presenta la figura de un mono araña y fue elaborado por orfebres zapotecos
*Especialistas analizan sus características y composición para confirmar su posible relación con un antiguo cargamento de oro
Redacción/La Opinión de México
Ciudad de México.- Un brazalete prehispánico que permanecía en Estados Unidos fue recuperado y trasladado a México mediante gestiones consulares y culturales, luego de que un particular lo entregara voluntariamente a finales de 2025. La pieza presenta características similares a las de los objetos que integran la colección conocida como las Joyas del Pescador.
La restitución fue concretada por las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en coordinación con el Consulado General de México en Nueva York. Tras ser dictaminado como bien arqueológico, el objeto fue trasladado a la capital del país y entregado a las autoridades del instituto.
El brazalete consiste en un fragmento de banda de aproximadamente ocho centímetros de largo y casi dos de ancho, con una forma ondulada y curvada. De acuerdo con los especialistas, fue elaborado mediante técnicas de fundición a la cera perdida y filigrana, por orfebres zapotecos durante el periodo Posclásico Tardío, entre los años 1200 y 1521 de nuestra era.
Los primeros análisis encontraron semejanzas entre el ornamento recuperado y una docena de brazaletes completos e incompletos que forman parte de las Joyas del Pescador, actualmente bajo resguardo del Museo Local Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz. Estas piezas están elaboradas con una aleación de oro que contiene también plata y cobre.
La historia del conjunto se remonta a hace aproximadamente 50 años, cuando el pescador Raúl Hurtado Hernández encontró objetos metálicos mientras buscaba pulpos en los corales del río Medio. Algunas piezas fueron vendidas y posteriormente fundidas, antes de que las autoridades recuperaran parte de los objetos. El INAH considera que el brazalete repatriado pudo formar parte de ese hallazgo y haber sido trasladado ilegalmente a Estados Unidos; sin embargo, su procedencia deberá confirmarse mediante el estudio de sus características físicas y composición metálica.
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