Redescubren 87 años después al topo dorado de Winton

*Este mamífero había sido visto por última vez en 1937 en Sudáfrica, décadas después un grupo de científicos pudo comprobar que no está extinto

Corresponsalías Internacionales/Grupo Sol Corporativo

Cabo Norte, Sudáfrica. – Un equipo de investigadores logró avistar en una playa de Port Nolloth, en la costa occidental de Sudáfrica, a un ejemplar de la especie topo dorado de Winton, un animal que no se había visto desde hace 87 años y que se creía extinto.

El grupo, integrado por investigadores de la ONG Endangered Wildlife Trust (EWT) y la Universidad de Pretoria, usó una técnica innovadora para encontrar al topo dorado, extrayendo ADN del ambiente, que es el que deja el animal en forma de células de piel, fibras de pelo y excremento.

“La extracción de ADN del suelo no está exenta de desafíos, pero hemos estado perfeccionando nuestras habilidades y refinando nuestras técnicas, incluso antes de este proyecto, y estábamos bastante seguros de que, si el topo dorado de De Winton estaba en el medio ambiente, podríamos detectarlo encontrando y secuenciando su ADN», detalló Samantha Mynhardt, genetista de conservación de EWT.

Una búsqueda de casi 3 años

En las tareas de búsqueda usaron perros de raza border collie, especialmente entrenados para rastrear el aroma de la especie de Winton, estos topos ciegos poseen un sistema auditivo extremadamente sensible que les permite detectar vibraciones de movimiento encima del suelo, lo que aprovechan para pasar desapercibidos, además de casi no dejan rastros de túneles y son muy buenos para moverse entre la arena hacia sus madrigueras.

Meses después de iniciar la expedición en 2021, en junio de ese año se colectaron más de 100 muestras de la playa y las dunas de la zona, el único lugar donde se ha visto al animal. Posteriormente, mediante análisis genéticos se comprobó la existencia de dos especies más de topo, el topo del Cabo y el topo dorado de Grant.

Sin embargo, tomaría un año más para asegurar que una de las muestras pertenecía al topo dorado de Winton, esto se logró gracias a una segunda secuencia genética -alojada en el Museo Iziko de Sudáfrica-, con la que se pudo verificar que las muestras de la playa de Port Nolloth pertenecían a un espécimen de Winton.

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