PUERTA DE ENTRADA A SUDAMÉRICA

*Con salida directa a los Océanos Pacífico y Atlántico, y vecino de cinco países: Venezuela, Brasil, Perú, otro importante productor; Ecuador y Panamá, aparte de tres cordilleras que recorren el país, Colombia es un fuerte para los delincuentes

*Para producir un kilo de cocaína se necesita una tonelada de hojas de coca, el Departamento de Santander, es donde se registra la mayor cantidad de cultivos de coca

*Las enormes ganancias, señalan agentes antidrogas, quedaron en manos de policías, autoridades, políticos corruptos, funcionarios encargados de combatir el tráfico de drogas y, desde luego, en poder de los capos de la droga

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Segunda de cinco partes)

Ciudad de México.- Según el informe anual de la Oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas (ONDCP) de Estados Unidos, publicado en julio de este 2022, el sembradío de hojas de coca genera una producción anual de más de mil 500 toneladas de cocaína.

En el Departamento de Santander, uno de los 32 que conforman Colombia, es donde se registra la mayor cantidad de cultivos de coca, según indica un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, aunque en no menos de otras 12 localidades la producción es también significativa.

Colombia es la puerta de entrada a Sudamérica, con salida directa a los Océanos Pacífico y Atlántico, y vecino de cinco países: Venezuela, Brasil, Perú, otro importante productor; Ecuador y Panamá, con los que comparte fronteras calificadas como “extremamente porosas” por la facilidad para el trasiego de droga.

Tres cordilleras que recorren el país le dan espacio suficiente a las organizaciones criminales para que transporten, escondan y produzcan drogas ilegales, así como para llevar a cabo otras actividades como la minería ilegal.

Para producir un kilo de cocaína se necesita una tonelada de hojas de coca, por la que los campesinos colombianos que la cultivan reciben 500 dólares, cantidad que no ha variado años. Una vez que la hoja es procesada, el kilo de cocaína tiene un costo aproximado de 2 mil 500 dólares en Colombia y ahí comienza el incremento del precio hasta que llega a los Estados Unidos.

Al salir de Colombia y llegar a la frontera sur con México, en Guatemala o Belice, el kilo de la droga ya vale 5 mil dólares; ya en territorio mexicano el precio es de 10 mil y en el centro del país, Tepito o la Central de Abasto en Iztapalapa, cuesta 20 mil.

Pero aún no termina el viaje.

Al llegar a la frontera norte con Estados Unidos, antes de cruzar, se cotiza entre 25 y 30 mil dólares y cuando finalmente se encuentra en alguna de las ciudades de la Unión Americana, esos 500 dólares por producirla y esos 2 mil 500 que costaron al principio se elevaron hasta los 50 mil o más.

La diferencia de esos 47 mil 500 dólares que aumentaron durante el trayecto, señalan agentes antidrogas, quedaron en manos de policías, autoridades, políticos corruptos, funcionarios encargados de combatir el tráfico de drogas y, desde luego, en poder de los capos de la droga que son los que se llevan la mayor parte de las ilícitas ganancias.

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