PERPETUÓ EL SAQUEO DE FÉLIX

*Al término de su mandato, en abril de 2011, Félix González Canto fue considerado como el político más rico de todo el Estado, heredando una millonaria deuda de 20 años a los quintanarroenses, en especial a los solidarenses

*El mismo año que Félix salió del palacio de gobierno en la capital, en el palacio municipal de Solidaridad tomaba posesión Filiberto Martínez, alcalde que no solo acrecentó la deuda, sino que también heredó las malas mañas, como saquear con prestanombres

*El empresario yucateco Rodolfo Rosas Moya fue el prestanombres de Félix González durante su gestión, esto bajo el nombre de la empresa Ronac S.A. de C.V.; sin embargo, este “resucitó” a una empresa de los años 80 cuando se puso al servicio de Filiberto Martínez

Redacción/Sol Quintana Roo

Playa del Carmen. – Pasan los años y los contubernios realizados por el exalcalde Filiberto Martínez durante su gestión al frente de Solidaridad siguen saliendo a flote, uno de ellos fue perpetuar las malas prácticas del exgobernador de Quintana Roo, Félix González Canto.

Y es que durante su gestión que abarcó del año 2011 al 2013, Martínez Méndez realizó grandes desfalcos a las arcas municipales, beneficiando a unos cuantos, de entre los que sobresale Rodolfo Rosas Moya, un empresario yucateco que ha visto cómo acrecentar su fortuna en el estado de Quintana Roo mediante cuestionables negocios, principalmente en el ramo de la construcción.

Sin embargo, antes de llenarse los bolsillos durante el trienio de Filiberto, este empresario ya venía con las bolsas llenas, ya que era el prestanombres del exgobernador Félix González Canto.

El exmandatario estatal percibe importantes dividendos, a través de un importante número de lotes en la codiciada zona comercial conocida como Cruz de los Servicios, y cuyo prestanombres es el multimillonario Rodolfo Rosas Moya.

Rosas Moya también es administrador de la empresa comercializadora Ronac S.A. de C.V., propietaria de, al menos, 50 lotes en la exclusiva zona comercial de esta cabecera municipal, donde está el lujoso desarrollo residencial y comercial Valle Aurora Playa del Carmen.

Para darse una idea de lo que hay en dicha zona residencial, basta echarle un ojo al complejo residencial vertical que consiste en cuatro torres con 62 departamentos cada una. Cada departamento tiene hasta cuatro recámaras y nueve impresionantes pent-houses de dos niveles con roof garden y alberca privada.

Pero lo más llamativo es que sus precios van desde los tres hasta los 15 millones de pesos cada uno, dependiendo el lugar, el equipamiento y la vista. En su página de internet, también ofrece una torre de oficinas con plaza comercial y hotel business.

“Disfrute de un hermoso departamento en un impresionante complejo con un diseño contemporáneo, arquitectura innovadora y lujosos acabados, experimentando la emoción de la vida en Playa del Carmen con la mejor seguridad, privacidad y plusvalía para usted y su familia”, dice en sus promocionales sobre el lujoso complejo.

El negocio cercano a los 500 millones de pesos es apenas la punta del iceberg de los grandes intereses que tienen en el lugar el exgobernador Félix González Canto y su prestanombres y socio Rosas Moya, quien es el administrador de la empresa Comercializadora Ronac S.A de C.V.

Es bien conocido que Comercializadora Ronac S.A. de C.V. es una constructora defraudadora muy amiga de los políticos, en especial del exgobernador Félix González Canto. Sin embargo, en 2003, esta empresa realizó un millonario fraude, en contubernio con el entonces gobernador, Joaquín Hendricks; el que era titular del Inviqroo (ahora Infovir), Francisco Garibay Osorio, y el exalcalde de Solidaridad, Gabriel Mendicuti Loria, actual regidor.

Durante el gobierno de Félix González Canto, manipularon el Registro Público de la Propiedad para ocultar el nombre de Rodolfo Rosas Moya, quien es accionista mayoritario, aunque solo escondieron el nombre de Rodolfo Rosas, pero siguen como socios de Comercializadora Ronac S.A. de C.V. Rafael Nava Acuña, Patricia Verónica Nava Acuña y Rafael Nava Ortiz.

Rodolfo Rosas Moya amasó su cuantiosa fortuna prestando su nombre a los exgobernadores Joaquín Hendricks Díaz y Félix González Canto, quien dio continuidad a los negocios inmobiliarios de este último personaje.

Pero los negocios del exgobernador González Canto no se constriñen al municipio de Solidaridad, sino que trascienden las fronteras de Quintana Roo, México y el mundo.

En esta casa editorial se ha demostrado que, al término de su mandato, en abril de 2011, González Canto fue considerado como el político más rico de todo el Estado, heredando a los quintanarroenses una millonaria deuda a pagar en 20 años.

HEREDÓ DEUDAS Y PRESTANOMBRES A FILIBERTO

Tras la salida de Félix González Canto del poder en el año 2011, Filiberto Martínez tomó posesión como alcalde de Solidaridad ese mismo año, heredando no sólo la deuda dejada por el exgobernador, sino que también las malas prácticas, entre ellas, la del prestanombres multimillonario Rosas Moya.

Sin embargo, debido a la calamidad provocada por el empresario yucateco y el exgobernador, Rosas Moya tuvo que utilizar el nombre de otra empresa para que se le pudieran adjudicar nuevos contratos en el municipio de Solidaridad, el nombre con el cual ahora se manejaría fue el de PYRSA CONSTRUCCIONES S.A DE C.V.

Esto se puede ver gracias al contrato con número HAS-DGOP-EMPRES-002-2012, documento en el cual se detalla que esta empresa se le entregó un monto total de 115 millones 45 mil 676.81 pesos, esto para la primera etapa de la construcción del Palacio Municipal de Solidaridad, obra que tuvo un plazo de ejecución del 16 de julio del 2012 al 28 de febrero del 2013.

Es decir, apenas inició el año 2012 y comenzó a becar a los empresarios del exgobernador, pues, luego de la firma del contrato, Rosas Moya no se fue con las manos vacías, esto debido a que, en ese entonces, el alcalde Filiberto le dio un anticipo del 30% para los trabajos de inicios, siendo la cantidad de 34 millones 513 mil 703.04 pesos.

PYRSA CONSTRUCCIONES S.A DE C.V. se declaró estar ubicado en calle diagonal 120, colonia Yucatán, Mérida C.P. 97050. Empresa constituida en enero de 1981, bajo la autorización del notario público Emilio de J. Sosa Heredia. Así como el objeto social de llevar a cabo construcciones en general.

Asimismo, resalta que está empresa constituida en los años 80, resucitó de los muertos apenas salió Félix del Palacio de Gobierno en la capital del Estado y entró Filiberto Martínez al Palacio Municipal de Solidaridad.

CLAN ROSAS MOYA, PROTEGIDOS POR VILA

El sexenio del gobernador Mauricio Vila Dosal será marcado por el amiguismo y corrupción de grupos empresariales que se mantuvieron muy cerca del mandatario estatal pese a los serios conflictos que causaron por mantener sus privilegios y sus corruptelas, un claro ejemplo es el Clan Rosas Moya, cuyos integrantes estaban bien incrustados en la administración estatal, siendo incluso el patriarca, Rodolfo Rosas Moya, uno de los asesores directos del decadente gobernante.

A la sombra de Mauricio Vila, Rodolfo Rosas Moya se procuró grandes negocios y favoritismos para sus intereses empresariales, ya sea en el ámbito inmobiliario o el restaurantero, siempre tuvo el espaldarazo del gobierno panista para meter las manos en las diversas polémicas en las que estuvo involucrado.

Ni la pandemia de COVID-19 impidió que los beneficios siguieran fluyendo hacia las empresas agrupadas en torno al llamado “Grupo R4”, conglomerado en el cual convergen las empresas familiares de Rodolfo Rosas y sus vástagos, desde la construcción de fraccionamiento hasta restaurantes y hoteles.

Una de las polémicas más graves durante la contingencia epidemiológica fue la entrega de líneas de crédito para empresas afectadas por la pandemia, pero cuyos montos fueron a dar a manos de este grupo empresarial, gracias a la influencia de una funcionaria estatal, Olga Rosas Moya, quien se desempeñaba como secretaria de Administración y Finanzas, y hoy en día ocupa la recién creada Agencia de Investigación Patrimonial y Económica del Estado.

Desde su posición de poder, la integrante de este mismo clan empresarial facilitó la entrega de apoyos económicos que presuntamente serían dirigidos a los sectores más vulnerables del comercio y a pequeñas y medianas empresas, pero que fueron a dar a manos de Rodolfo Rosas Moya, sus hijos y parentela.

Se trató de programas financieros como “Microyuc Empresarial”, “Impulso Yucatán”, otorgados mediante la Secretaría de Fomento Turístico y la de Fomento Económico y del Trabajo (Sefoet), en el marco del programa “Líneas de crédito para sectores estratégicos”, que otorgaron créditos avalados con un techo financiero de 460 millones de pesos.

Algunas de las empresas ligadas a Rodolfo Rosas Moya –empresario cercano al gobernador Mauricio Vila–, que fueron beneficiadas son: Restaurantes R4 S. de R.L, propiedad de Rosas Moya y de sus tres hijos: Rodolfo, Rodrigo y Rolando.

Además de diversas sucursales de sus restaurantes, en donde el hermano de la funcionaria Olga Rosas Moya es socio mayoritario.

Sumado a esto, el clan Rosas Moya también se ha visto involucrado en otros escándalos, los cuales han salpicado al gobernador Mauricio Vila Dosal por beneficiar a sus “cuates millonarios” con el pretexto de que son generadores de empleo, lo cual destapa la negra historia de despojos y corrupción en el que se encuentra inmiscuida la familia Rosas Moya.

Basta recordar que, en 2012, al final de la gestión de Ivonne Ortega Pacheco, el patriarca del clan, Rodolfo Rosas Moya, fue beneficiado con la fraudulenta venta de 60 hectáreas del Parque Industrial Portuario de Yucalpetén, en Progreso, terrenos pertenecientes al Gobierno de Yucatán.

La citada superficie estaba valuada en 178 millones 181 mil 956 pesos, pero a la empresa Mayam Há de Rodolfo Rosas Moya se le vendió por sólo 17 millones 818 mil 195 pesos con 80 centavos, es decir, a menos del 10 por ciento de su valor catastral.

Rodolfo Rosas Moya también ha sido vinculado con el exbanquero Roberto Hernández y, durante la administración del gobernador Félix González Canto, recibió facilidades para desarrollar el complejo inmobiliario Mayazama, en una operación fraudulenta en terrenos costeros que pertenecían a la Universidad de Quintana Roo, en Tulum.

Deja un comentario

Botón volver arriba