*Ante ellos, los diputados del Congreso de Quintana Roo guardan silencio durante las comparecencias y aplauden, cuando deberían cuestionar a los funcionarios locales
Redacción/ Sol Quintana Roo
Chetumal.– Las comparecencias de los secretarios de Estado ante el Congreso de Quintana Roo nacieron como un ejercicio de rendición de cuentas. Fueron concebidas para que el poder explicara sus decisiones ante la sociedad a través de sus representantes populares, para contrastar datos, debatir políticas públicas y someter la gestión gubernamental al escrutinio legislativo.
En teoría, el Congreso debía preguntar y los funcionarios responder. Sin embargo, con el paso de los años, ese propósito se fue desdibujando. La falta de un Reglamento de Comparecencias y la ausencia de reformas que fortalezcan el mecanismo terminaron por convertirlo en una rutina administrativa más que en un auténtico ejercicio de fiscalización.
Hoy, los funcionarios llegan con presentaciones cuidadosamente elaboradas, baterías de cifras y balances favorables de gestión. Del otro lado, las preguntas incómodas son escasas y los reconocimientos abundantes. Lo que nació como un instrumento de control político terminó convertido en un acto protocolario donde la deliberación suele ceder espacio a la cortesía parlamentaria.
La XVIII Legislatura aprobó el calendario de comparecencias correspondientes a la glosa del informe gubernamental. Entre el 28 de septiembre y el 14 de octubre desfilarán ante las comisiones legislativas integrantes del gabinete estatal. Posteriormente, del 19 al 26 de octubre, harán lo propio representantes de organismos autónomos y del Sistema Estatal Anticorrupción.
Las comparecencias de funcionarios del Poder Ejecutivo inician el lunes 28 de septiembre, con la secretaria de Gobierno, María Cristina Torres Gómez, a las 16:00 horas; la secretaria de Finanzas y Planeación, Martha Parroquín Pérez, a las 18:00 horas; y el secretario de Seguridad Ciudadana, Julio César Gómez Torres, a las 20:00 horas. Continúan el martes 29, con la secretaria de las Mujeres, Esther Burgos Jiménez, a las 10:00 horas; el secretario de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca, Jorge Carlos Aguilar Osorio, a las 12:00 horas; la secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Reyna Valdivia Arceo Rosado, a las 14:00 horas; el secretario de Desarrollo Económico, Paul Michell Carrillo de Cáceres, a las 16:00 horas; el director de la Comisión de Deporte, Jacobo Adrián Arzate Hop, a las 18:00 horas; y la directora del Instituto Quintanarroense de la Juventud, Alma Delfina Alvarado Moo, a las 20:00 horas.
El martes 6 de octubre, toca turno a la secretaria de Educación, Elda María Xix Euán, a las 16:00 horas; y al coordinador estatal de Protección Civil, Guillermo Núñez Leal, a las 18:00 horas. El miércoles 7 de octubre, el secretario de Obras Públicas, José Rafael Lara Díaz, a las 10:00 horas; el secretario de Ecología y Medio Ambiente, Óscar Alberto Rébora Aguilera, a las 12:00 horas; el secretario de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable, José Alberto Alonso Ovando, a las 14:00 horas; el secretario del Bienestar, Alberto Ignacio Perera Medina, a las 16:00 horas; y el director de la Agencia de Proyectos Estratégicos, Carlos Flores Hidalgo, a las 18:00 horas.
El martes 13 de octubre, el secretario de Turismo, Bernardo Cueto Riestra, a las 16:00 horas; el director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado, Héctor Segundo Masegosa Llanas, 18:00 horas; la secretaria del Trabajo у Previsión Social, Verónica Salinas Mozo, a las 20:00 horas El miércoles 14, el secretario de Salud, Flavio Carlos Rosado, a las 10:00 horas; el director del Instituto de Movilidad, Rafael Hernández Kotasek, a las 12:00 horas; la directora del Instituto de la Cultura y las Artes, Lilian Villanueva Chan; y el consejero Jurídico del Poder Ejecutivo, Carlos Felipe Fuentes del Rio, a las 16:00 horas.
La Legislatura también aprobó un calendario de comparecencias de los representantes y titulares de órganos autónomos y del Sistema Estatal Anticorrupción, que serán entre el 19 y el 26 de octubre. Inician el lunes 19 de octubre con la secretaria ejecutiva del Sistema Anticorrupción del Estado, Alma Gabriela Arroyo Angulo, a las 16:00 horas; el presidente del Tribunal Electoral de Quintana Roo, Sergio Avilés Demeneghi, a las 18:00 horas; y la presidenta del Instituto Electoral de Quintana Roo, Rubí Pacheco Pérez.
El martes 20, toca a la presidenta del Tribunal de Justicia Administrativa y Anticorrupción, Minerva Maribel Moreno, a las 10:00 horas; a la presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado, Omega Istar Ponce Palomeque, a las 12:00 horas; y al fiscal especializado en Combate a la Corrupción, Edgar Ramírez Morales, a las 14:00 horas. Las comparecencias finalizan el lunes 26 de octubre, con la presentación del titular de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, Raciel López Salazar, a las 13:00 horas. Los calendarios están sujetos a cambios previos aprobados por la Junta de Gobierno y Coordinación Política de la XVIII Legislatura.
Las fechas están definidas. Los horarios también. Lo que sigue sin estar garantizado es el debate.
El esquema es conocido: exposiciones apoyadas en diapositivas, balances institucionales, indicadores positivos y mensajes que destacan avances de gobierno. Después vienen las intervenciones legislativas, que en numerosas ocasiones terminan más cerca del reconocimiento político que de la exigencia de explicaciones.
Para los críticos del modelo actual, las comparecencias han dejado de ser un espacio de rendición de cuentas para convertirse en una puesta en escena donde el poder expone y el Congreso escucha.
Una de las voces más críticas es la del diputado de la XVII Legislatura, Julián Ricalde Magaña, quien considera que el formato se agotó hace tiempo. «Esto y los reglamentos de comparecencias que no existen como tal, es una pasarela. Muchos hacen trabajo de PowerPoint y vendrán a decir cuántos metros barrieron y cifras que al final no impactan a la gente», señaló.
Su observación apunta al centro del problema: la ausencia de mecanismos formales que obliguen a los funcionarios a responder cuestionamientos de fondo sobre resultados, incumplimientos o problemáticas persistentes.
Para Ricalde Magaña, el formato permite exhibir logros, pero dificulta examinar decisiones públicas. El gobierno expone; el Congreso raramente confronta. En un entorno político marcado por amplias mayorías legislativas afines al Ejecutivo, el cuestionamiento suele quedar relegado a un papel marginal.
La llamada Cuarta Transformación llegó al poder bajo la promesa de combatir la simulación política y fortalecer la rendición de cuentas. Sin embargo, críticos del actual desempeño legislativo sostienen que la práctica parlamentaria reproduce dinámicas que durante años fueron señaladas como parte del viejo régimen.
La crítica apunta a una tendencia recurrente: legisladores que felicitan a funcionarios en lugar de interrogarlos, celebran cifras sin contrastarlas y evitan confrontar inconsistencias o rezagos.
En ese escenario, la comparecencia deja de funcionar como un mecanismo de fiscalización y se transforma en un espacio de validación política. El resultado es un Congreso que aparece más como acompañante que como vigilante del poder.
En Quintana Roo, el reto sigue siendo el mismo de cada año: convertir la comparecencia en un ejercicio de control democrático y no en una ceremonia de autocomplacencia.

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