NARCO IMPONE AUTORIDADES

*En los últimos diez años, la dinámica de los cárteles de la droga ha cambiado y se han convertido en verdaderas empresas del crimen con una veintena de actividades criminales

*El gobierno estadounidense ya había advertido a las autoridades mexicanas de la creciente imposición de candidatos ligados al crimen organizado, ya no solamente en municipios sino también infiltrando las corporaciones policíacas

Ricardo Ravelo | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Tercera de cinco partes)

Ciudad de México.- Las afirmaciones del jefe del Comando Norte del Pentágono, Glen VanHerck sobre el control territorial del crimen organizado no se refieren a un fenómeno nuevo. En los últimos diez años, la dinámica de los cárteles de la droga ha cambiado y se han convertido en verdaderas empresas del crimen con una veintena de actividades criminales –independientes del tráfico de enervantes– y su estructura también presenta modificaciones: Ahora los cárteles se han fraccionado en células poderosas y violentas cuyos ramajes están enlazados con otros grupos criminales activos en todo el continente.

Desde el gobierno de Felipe Calderón, quien le declaró la guerra al narcotráfico sin ningún resultado, el gobierno estadounidense alertó sobre el fenómeno de la penetración y control del crimen organizado en los municipios del país.

En aquel entonces –sexenio 2006-2012– la preocupación se centraba en el hecho de que el narcotráfico, por citar sólo una modalidad del crimen organizado, estaba controlando municipios completos y este problema se percibía aún más complicado por el control político que los criminales ejercían, a grado tal, que imponían a sus aliados como candidatos a puestos de elección popular, como alcaldes, diputados o gobernadores.

En ese tiempo, la DEA dio cuenta de que el narcotráfico de México controlaba más del 60 por ciento del territorio. En 2010, el  Senado de la República, al realizar un estudio en los municipios, expuso que más del 70 por ciento de las demarcaciones del país eran gobernadas por personajes ligados directa o indirectamente con alguna actividad criminal.

De acuerdo con informes de la DEA y de la Fiscalía General de la República (PGR), más de la mitad del territorio nacional está controlado por catorce cárteles que están relacionados con altos mandos de las policías estatales y municipales –las más corruptas del país– y cuyos efectivos fungen como sicarios, halcones o protectores de redes de secuestradores o narcomenudistas.

Los mismos reportes establecen que en Tamaulipas existen amplias redes criminales que trastocan la gobernabilidad. Gobernada por Francisco Cabeza de Vaca– quien enfrenta un proceso de desafuero por sus ligas con el crimen– esa entidad reporta elevados índices de violencia y sus causas tienen que ver con la corrupción institucional y los desatinos de una política criminal insuficiente.

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