MITÓMANA ALCALDESA

*Yensunni Martínez Hernández incumple el credo de la 4T de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo” y engaña al pueblo othonense al asegurar que recortó a 200 presuntos aviadores, pero la realidad es que tanto ella, como su protegido, el exedil Otoniel Segovia, solo despiden a quien no comulga con sus ideas

*Mientras en entrevistas la munícipe presume el megarrecorte, su departamento de Recursos Humanos reconoce que de marzo de 2020 a la fecha únicamente se prescindió de los servicios de 120 personas

*Mintió como candidata cuando dijo: “En ningún punto seré aval de nada que tenga que ver con corrupción, de nada que tenga que ver con procedimientos ilícitos”, y miente como Presidenta municipal al mantener el pacto de impunidad con Segovia Martínez.

Redacción/Sol Quintana Roo

Chetumal.- A tres meses de estar al frente del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, Yensunni Martínez Hernández ha demostrado no comulgar con el credo de la Cuarta Transformación: No mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

Así, mientras la improvisada alcaldesa se llena la boca de sus presuntos logros, los hechos demuestran sus mentiras y su nulo conocimiento acerca de cómo manejar un municipio.

En noviembre pasado, la Edil anunció con bombo y platillo un megarrecorte a la nómina del Ayuntamiento, debido a que, según sus propias palabras, detectó a 200 personas que cobraban sin trabajar, por lo que fueron dadas de baja.

Cínicamente, aseguró que los recursos provenientes de los sueldos que cobraban esos 200 trabajadores serían destinados a atender “de manera puntual la demanda de servicios públicos a favor de la población”.

No obstante, la solicitud de transparencia 2312876000009421, en poder de Sol Quintana Roo, revela que desde marzo de 2020 (todavía en la administración de Otoniel Segovia) a la fecha, el Ayuntamiento solo ha recortado 120 puestos; es decir, 40 por ciento menos de lo que Yensunni Martínez presume haber logrado en un mes.

Lo peor del caso es que ni siquiera se trata de un recorte de aviadores, sino de personal que dejó de laborar en la Comuna por decisión de los alcaldes, quienes solo mantienen a
Los que se abanderen con el estandarte de la corrupción.

“Me permito informarle que después de haber realizado una búsqueda en los archivos de esta Dirección de Recursos Humanos del H. Ayuntamiento de Othón P. Blanco, se verificó que durante el periodo que comprende del mes de marzo del año 2020 a la presente fecha (17 de diciembre), 120 personas han dejado de laborar en este Ayuntamiento por término de contrato o por término de nombramiento”, se lee en el documento signado por Lirio Zazil Perales Pacheco, directora de la Unidad de Vinculación para la Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Municipio de Othón P. Blanco.

Con esto, la Edil rompe su promesa de echar a los aviadores de Segovia Martínez de la Comuna y los conserva como parte del pacto de impunidad entre ambos morenistas.
Por si fuera poco, se cubre los ojos ante el desfalco que provocan al Ayuntamiento, pues sus sueldos superan los 9.4 millones de pesos anuales.

No hay fecha que no se cumpla…

Los 60 días que la administración tenía para entregar cuentas de las irregularidades detectadas en el gobierno pasado ya transcurrieron y de algún procedimiento o sanción contra Otoniel Segovia Martínez o directores se habla poco.

Aunque la alcaldesa asegura que se han detectado irregularidades, a la fecha no hay acciones que respalden que vaya a actuar contra sus excompañeros.

Mintió como candidata cuando dijo: “En ningún punto seré aval de nada que tenga que ver con corrupción, de nada que tenga que ver con procedimientos ilícitos”, y miente como Presidenta municipal al mantener el pacto de impunidad con Otoniel Segovia Martínez.

Y es que Martínez Hernández tiene sus “trapitos” sucios, pues a su paso como síndica de la pasada administración logró amasar una pequeña fortuna que no correspondía a su sueldo mensual de 15 mil pesos, con la que construyó, en menos de un año, una mansión valuada en cuatro millones de pesos.

Esta anomalía abona a la queja de constructores, quienes señalan que el Ayuntamiento exige un “diezmo” de entre el 15 y 25 por ciento a quienes recibieran contratos del paquete de 18 obras públicas que se entregaron en el último trimestre del año, repartida entre la mayoría de los regidores de su Cabildo.

Y desborda la falta de transparencia, al no publicar desde su llegada los estados financieros de la Comuna, lo que impide que la sociedad se entere del uso de los recursos públicos, como los más de 126 millones de pesos que su antecesor le dejó en caja, bajo el concepto de apoyos al proceso presupuestario para potenciar los procesos administrativos del personal.

La traición tampoco es ajena a la política novata, como lo demostró con el despido de su coordinador municipal de Transporte, Antonio González Notario, quien, como líder volquetero, la apoyó en la recoja de basura cuando el municipio no contaba con camiones recolectores.
Aunque el exfuncionario le evitó un gasto de 2.5 millones de pesos, Yensunni Martínez exigió su salida luego de que éste encabezara una marcha de motorrepartidores, portando el uniforme del Partido del Trabajo (PT).

Pero la traición mayor es hacia los othonenses, quienes esperaban un gobierno distinto a los que se han tenido, pero que ahora ven más lejos esa posibilidad, pues no hay estrategias para dignificar al municipio.

De las 20 mil luminarias descompuestas solo se han sustituido 500, un 2.5 por ciento de las requeridas para suplir la carencia que hay en la capital y su zona rural, y pese a la necesidad de reparación de calles, no se asignó un recurso para el programa de bacheo de este año.

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