MICHOACÁN: OTROS SEIS AÑOS DE NARCOGOBIERNO

*Las crisis en Michoacán nunca terminan. Seis cárteles del narcotráfico que operan con veinte tipologías delictivas tienen el control del Estado. Las autoridades estatales están rebasadas, impotentes ante la oleada de violencia por incapacidad y/o corrupción. Silvano Aureoles dejó un Estado plagado de violencia e impunidad. Ni se diga la corrupción de la que se le acusa, pues es señalado de haber desviado unos 50 mil millones de pesos.

*Por si fuera poco, el nuevo gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla, está acusado de haber ganado las elecciones del pasado 6 de junio con el apoyo del crimen organizado. De probarse lo anterior, el Estado de Michoacán enfrentaría otros seis años de violencia, terror y desgobierno.

Ricardo Ravelo | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Primera de cinco partes)

Michoacán.- El Estado de Michoacán está convertido en un territorio de muerte. Seis cárteles del narcotráfico, fuertemente armados, azotan a la entidad; provocan el desplazamiento de familias completas en municipios como Aguililla y Tepalcatepec, territorios que Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, pretende ocupar a la fuerza y con las armas por delante.

El Cártel Jalisco, el más poderoso de América Latina, comenzó a sembrar terror en Michoacán hace cinco meses. Desde entonces la guerra con otros grupos criminales se intensificó. Los cárteles La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, el de Sinaloa, el Cártel del Golfo y los hermanos Valencia Cornelio, apoyados por algunas autodefensas, también le declararon la guerra al “Mencho”.

Hace cinco meses comenzó la crisis de inseguridad, terror y miedo en Aguililla. Nemesio Oseguera irrumpió en el territorio donde nació a punta de balazos; el Cártel Jalisco introdujo carrotanques, vehículos artillados, más de cien hombres armados que, desafiantes, dijeron estar dispuestos a enfrentarse con cualquier autoridad.

Al notar la elevada tensión en el municipio michoacano, cientos de familias decidieron desplazarse. Abandonaron sus casas, predios, ranchos y sembradíos. Se refugiaron en zonas más o menos seguras, pues actualmente ningún territorio está libre de violencia.

Las autoridades de Aguililla solicitaron la intervención de las autoridades federales. Arribaron al lugar efectivos del Ejército Mexicano, Marina y Guardia Nacional, pero de nada sirvió. No pudieron controlar la crisis. La razón: Que no tienen autorizado utilizar la fuerza. “Así de nada sirve que vengan”, dijo uno de los pobladores amenazados de muerte.

La Iglesia Católica hizo lo propio. Acudieron obispos y curas a pedir paz a los criminales. Mientras estuvieron presentes en el municipio hubo paz. Cuando se retiraron volvió la violencia.

La misma situación se vive en el municipio de Tepalcatepec, tomado por el Cártel Jalisco, que se ha convertido en el azote de Michoacán. La guerra no cesa a pesar del clamor de la gente que le pide al presidente Andrés Manuel López Obrador que el Gobierno le devuelva la tranquilidad al Estado.

Y es que el crimen organizado ha impuesto su ley en la entidad. Las autoridades civiles –gobierno estatal y alcaldes– prácticamente están rebasadas por la violencia criminal. El crimen impone, incluso, los días y horarios en que los jornaleros deben trabajar. Si lo hacen en días no permitidos les decomisan sus mercancías.

Los productores de aguacate enfrentan el mismo drama. Tienen que pagarle piso al crimen, elevadas cuotas, según las hectáreas que dispongan. De otra forma les decomisan el producto y los dejan sin obtener ingresos. Actualmente el aguacate michoacano es de los más cotizados y de los que más se exportan. Es enviado a Estados Unidos, Europa y Asia, donde alcanza precios hasta de dos dólares por pieza.

Es el llamado “oro verde”, la fruta que se ha convertido en el bien y el mal en Michoacán, entidad que hoy enfrenta un vacío legal y político que ninguna autoridad ha podido resolver.

SILVANO AUREOLES Y EL NARCO

El cierre del sexenio de Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, fue caótico: La entidad está atenazada por seis cárteles del narcotráfico que se disputan el territorio, desatan balaceras, persiguen a sus rivales, desplazan a los habitantes de decenas de municipios, causando terror y zozobra por todas partes.

Por si fuera poco, el gobernador electo de Michoacán el pasado 6 de junio, Alfredo Ramírez Bedolla –lanzado por el partido Morena– carga con acusaciones dentro y fuera de México de haber ganado las elecciones con el apoyo del crimen organizado.

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