MEGASAQUEO EN SEDETUR

*La extitular y actual rectora de la Universidad del Caribe, Marisol Vanegas Pérez, arrastra un historial de corrupción y malos manejos cuando estuvo al frente de la dependencia estatal, ahora a cargo de Andrés Aguilar Becerril, quien mantiene la secrecía en torno al tema

*Durante el último año de su gestión, se le emitieron cuatro observaciones, todas por gastos sin aclarar o sin la documentación correspondiente que le permitiera justificarlos

*La exfuncionaria decidió “abandonar el barco” en julio pasado, y ocultarse en la rectoría de la Universidad del Caribe, desde donde espera que se disipe la memoria sobre sus irregularidades

Redacción/Sol Quintana Roo

Chetumal.- La extitular de la Secretaría de Turismo (Sedetur) y actual rectora de la Universidad del Caribe, Marisol Vanegas Pérez, arrastra un historial de corrupción y malos manejos cuando estuvo al frente de la dependencia estatal, ahora a cargo de Andrés Aguilar Becerril, quien mantiene la secrecía en torno al tema.

Así lo demuestra el oficio SECOES/SACI/CGGOIC/0153/IV/2021, emitido por la Secretaría de la Contraloría del Estado (Secoes) y el Órgano Interno de Control de la Sedetur, el pasado 16 de julio y del que Sol Quintana Roo tiene una copia.

En éste, se arroja el informe de la Auditoría al Gasto Corriente Capítulos 2000 y 3000 del último año de gestión, en el que se emitieron cuatro observaciones, todas por gastos sin aclarar o sin justificar.

La primera observación refiere que durante la gestión de Vanegas Pérez hubo deficiencias en la integración de los expedientes unitarios de las adquisiciones de bienes, arrendamiento y servicios, lo que denota la falta o inexistencia de comprobantes que avalen las operaciones con recursos de la dependencia.

La segunda se basa en el gasto devengado y pagado sin documentación comprobatoria que justifique el gasto, sin evidencia documental de la prestación del servicio y sin registro contable; es decir que no hay manera de comprobar que las contrataciones de la Sedetur realmente se hayan ejecutado.

La tercera se refiere a las pólizas contables sin la evidencia documental suficiente que ampare la adquisición o servicio prestado a la Secretaría de Turismo; mientras que la cuarta se enfoca en la diferencia entre el gasto modificado y el gasto pagado de la partida de congresos y convenciones, lo que podría reflejar opacidad en el manejo de recursos.

En ese tenor, la Secoes y el Órgano Interno de Control solicitaron a la otrora secretaria de Turismo “girar las instrucciones que considere pertinentes, a fin de que se implementen las medidas correctivas y preventivas acordadas conforme a los términos y plazos establecidos con la Unidad Auditada en las cédulas de observaciones correspondientes” y, aunque le advirtieron que realizarían el seguimiento del cumplimiento, la funcionaria simplemente ignoró el documento.

Por si fuera poco, los desvíos en los que incurrió se suman al oneroso sueldo que cobró durante su gestión al frente de la Sedetur, el cual ascendía a 86 mil 763.11 pesos mensuales, de acuerdo con el reporte emitido en abril pasado.

La exfuncionaria decidió “abandonar el barco” en julio pasado, luego de que el gobierno de Estados Unidos emitiera una alerta para no viajar a México, específicamente a Quintana Roo, por la inseguridad y el riesgo de contraer coronavirus.

Incapaz de imponer orden en los protocolos sanitarios, cuando el Estado alcalzaba los dos mil 500 casos semanales de Covid-19, la cuestionada secretaria dejó botada la Sedetur para migrar a la Universidad del Caribe, donde pretende esconderse hasta que se olviden sus manejos turbios.

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