«MAYO» ZAMBADA, EL CAPO INVISIBLE

Ricardo Ravelo Galó/Sol Quintana Roo

La DEA anunció que ahora ofrece 15 millones de dólares a quien aporte información que permita su captura; asegura la agencia norteamericana que le sigue los pasos y que se ha intensificado su búsqueda. En México, sin embargo, ha sido un capo invisible aunque se asegura que el pasado 6 de junio fue el negociador y gran elector para favorecer a MORENA. Así, tanto FGR como Sedena cierran los ojos y fingen no darse cuenta dónde se encuentra el jefe del cártel de Sinaloa.

Autoridades estadunidenses, que aseguran le siguen los pasos a Ismael “El Mayo” Zambada, aumentaron la suma de recompensa que ofrecían por su cabeza.

Antes, la oferta era de cinco millones de dólares, pero como aseguran que las operaciones de búsqueda se han intensificado, ahora ofrecen diez millones de dólares más. Con este aumento la suma total asciende a quince millones de dólares para quien aporte información para dar su paradero.

Zambada García, quien antes de incursionar en el hampa se desempeñaba como empleado de una mueblería en Culiacán, Sinaloa, es uno de los capos sobrevivientes de la llamada “vieja guardia” junto con Rafael

Caro Quintero, quien retomó actividades en el narcotráfico en el año 2013, luego de que las autoridades judiciales lo liberaron.

Su liberación ocurrió luego de que sus abogados –seguramente con el apoyo de algunos jueces corruptos –interpusieron un recurso legal para solicitar la liberación de Caro Quintero. Argumentaron que su cliente había sido juzgado, tras su detención, por una autoridad incompetente que lo acusó indebidamente del homicidio del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, a quien los miembros del cártel de Guadalajara, poderoso entonces, asesinaron por venganza.

El alegato se centró en que la Procuraduría General de la República (PGR), por ser una instancia del ámbito federal, no podía investigar ni procesar a Caro Quintero por un homicidio. Aquella argucia funcionó y el juez del caso, seguramente pagado por el narcotráfico, liberó al exjefe del cártel de Guadalajara.

Después de dieron cuenta que había sido un error, que la PGR sí era autoridad competente. Entonces ordenaron la reaprehensión del capo, pero hasta ahora nadie –eso dicen –sabe dónde está.

Lo mismo ocurre con Zambada García, actual jefe del cártel de Sinaloa, quien relevó a “El Chapo” Guzmán tras su detención, en 2014.

De acuerdo con las denuncias interpuestas por los candidatos perdedores de la coalición PRI-PAN-PRD, “El Mayo” Zambada y otros miembros del cártel de Sinaloa, como los hijos de “El Chapo” Guzmán, operaron en favor del partido MORENA durante la elección del 6 de junio.

Los contrincantes de MORENA le atribuyen al narcotraficante facultades de negociador; aseguran que fue el gran elector aquel 6 de junio para que al menos en Sinaloa, Nayarit, San Luis Potosí y Michoacán ganaran los abanderados del partido del presidente.

Las pruebas de la intervención del crimen organizado en las elecciones no las quiso recibir el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando se las ofreció el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, quien las entregó a la Fiscalía General de la República y luego viajó a Estados Unidos para entregar la carpeta ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Hasta ahora nadie conoce pormenores de esas pruebas que, aseguran los denunciantes, confirman cómo el cártel de Sinaloa operó en favor de MORENA. Lo que sí denunciaron los representantes de los partidos que compitieron en alianza es que, días previos a la elección, fueron secuestrados decenas de representantes de casilla y de los partidos opositores a MORENA. Esto se asegura que ocurrió en Sinaloa, el feudo de “El Mayo” Zambada, quien por cierto vive en esa entidad muy quitado de la pena. La impunidad plena.

Asegura la DEA que busca al jefe del cártel de Sinaloa, pero resulta muy extraño que nadie lo ubique, ni la inteligencia militar tan sofisticada que, dicen, tenemos en México.

Lo cierto es que la política criminal de López Obrador, con base en la línea que ha trazado Estados Unidos –el que manda en estos temas –es que no se persiga a los cárteles, no se use la fuerza ni se detenga a narcotraficantes. Ahora la estrategia es bloquear zonas estratégicas, como puertos y aduanas, por donde trafican con drogas, armas y dinero. Sobre todo lo que más preocupa al gobierno norteamericano es el tráfico de fentanilo a través de los puertos. Pero algunas fuentes consultadas nos dicen que de nada ha servido que los marinos ahora estén en las aduanas y puertos, pues desconocen las operaciones y todo el funcionamiento aduanero. Ahí los ganones siguen siendo los altos funcionarios a cargo de las aduanas.

Mientras la política antimafia no cambie, el jefe del cártel de Sinaloa, por quien ahora Estados Unidos ofrece una recompensa de quince millones de dólares, ni se inmuta. Sigue viviendo en la impunidad, produciendo queso, leche, carne, ganado de alto registro y traficando con drogas.

Deja una respuesta

Botón volver arriba