La Mataviejitas: mataron gente por placer

Ella iba preparada con una lista pequeña de afiliados al INSEN, que alguien le proporcionaba clandestinamente con la condición de repartir el botín

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Quinta de siete partes)

Ciudad de México.— Nunca fue cierto. Ella iba preparada con una lista pequeña de afiliados al INSEN, que alguien le proporcionaba clandestinamente con la condición de repartir el botín, según comentaban exagentes del Servicio Secreto.

El sistema no tenía pierde.  La gente solitaria tramitaba su tarjeta verde y proporcionaba toda clase de información “confidencial” en oficinas de la calle Donceles, primer cuadro de la ciudad de México.

Así, los informantes sabían exactamente domicilios, nombres, edades, propiedades, (dinero en bancos, alhajas, mascotas si las había, cámaras de circuito cerrado), sobre todo detalles sobre el abandono en que los parientes generalmente tienen a individuos de la tercera edad.

Nunca falló una visita de Barraza Samperio a sus numerosas víctimas, excepto una ocasión en que en el domicilio de una anciana, ella cuidaba de un nieto adolescente.  Juana nunca esperó que la señora tuviera compañía y se despidió, no sin antes examinar como “experta enfermera” una radiografía del muchacho.  Las huellas digitales de la asesina quedaron impresas en la mica.

En el resto de los “arribos” sin peligro a las casas de hombres y mujeres, Juana Barraza y su o sus cómplices mataron gente a placer, mientras las autoridades policiacas negaban rotundamente la existencia de un “asesino serial”.

El procurador Bernardo Bátiz, aficionado a las luces, cámaras de televisión y fotografías en los diarios, llegó a decir finalmente que “él, (no “la”) mataviejitas era muy inteligente, brillante”, por eso no había caído en poder de los detectives que lo buscaban.

Había una gran descoordinación entre los grupos que buscaban pistas.  El IMSS y el ISSSTE no prestaron sus archivos para comparar impresiones digitales, y se aseguró, “sí tenían registros de Juana Barraza, pues al parecer la señora tiene una huella incompleta porque le falta piel”.  Esto no fue confirmado oficialmente.

Al ser arrestada la “Mataviejitas” se obtuvieron sus huellas dactilares y se recompensó al empleado particular, José Joel López González, y a los policías Marco Antonio Cacique Rosales, y José Ismael Alvarado Ruiz, recibieron un departamento y cien mil pesos en efectivo cada uno.

La Procuraduría de Justicia del Distrito presumió que casi tenían identificada a la señora Barraza, por la confección de un busto en arcilla o plastilina, resultado de la combinación de múltiples “retratos hablados”.

Y la Secretaría de Protección dijo que se había estudiado la manera de operar del “criminal” y por ello la vigilancia en parques y jardines había dado resultado.

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