“LOS CHAPITOS”, EN GUERRA POR EL CONTROL DE SINALOA

*Joaquín, Ovidio, Jesús Alfredo e Iván Archivaldo Guzmán, hijos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, entraron al negocio del tráfico de drogas por decisión de su padre y del socio de éste, Ismael “El Mayo” Zambada. Ambos capos prepararon al nuevo clan en el comercio de las drogas para cuando los fundadores del cártel faltaran por encarcelamiento o muerte

*Ahora que “El Chapo” cumple una cadena perpetua en Estados Unidos, los herederos del Cártel de Sinaloa están enfrentados con Zambada García y con Aureliano Guzmán Loera, su tío, por el control de la organización. Cabe decir que le han declarado la guerra a los antiguos aliados de su padre. No es todo: Estados Unidos ha puesto precio a sus cabezas: Ofrece 5 millones de dólares para quien aporte informes que permitan su captura, pues los cuatro hermanos tienen expedientes abiertos que los ligan con el tráfico internacional de sustancias adictivas

*El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo, tras conocer la recompensa estadounidense, que no permitirá que ninguna autoridad ingrese a México a detener a ningún criminal y expuso que esas tareas corresponden a las autoridades mexicanas. Sin embargo, se ha puesto en duda que los hijos de “El Chapo” puedan ser capturados, ya que en los últimos tres años ha quedado en evidencia que entre el Cártel de Sinaloa y el gobierno de la Cuarta Transformación existen claras líneas de entendimiento desde la liberación de Ovidio Guzmán, en 2019 –acción que fue agradecida públicamente por los abogados del Cártel a nombre de la familia Guzmán– y el saludo afectuoso del mandatario a la señora Consuelo Loera, madre de “El Chapo”, a quien desde Palacio Nacional le gestionan un permiso para que pueda visitar a su hijo en prisión

Ricardo Ravelo | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

Ciudad de México.- Tras la captura de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, y su posterior extradición a Estados Unidos –donde fue sentenciado a cadena perpetua por narcotráfico, lavado de dinero, uso de armas prohibidas, entre otros delitos –los vástagos del narcotraficante se entronizaron en el poder como jefes del Cártel de Sinaloa.

Y enseguida surgió la confrontación con el exsocio de Guzmán Loera: Ismael “El Mayo” Zambada, con quien rivalizan el control del grupo criminal. La confrontación ya rebasó los límites de Sinaloa. Ahora los ajustes de cuentas ocurren también en Sonora y Baja California, territorios que dominan.

Luego de que “El Chapo” cayó en desgracia, el Cártel de Sinaloa se dividió: Un bloque quedó bajo el mando de los cuatro hijos de Guzmán Loera, Joaquín y Ovidio Guzmán López, de 34 y 28 años de edad, respectivamente, así como de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, de 39 y 36 años.

Otro bando lo encabeza Aureliano Guzmán Loera, llamado en el mundo del hampa “El Guano” y otro de los grupos está bajo el control de Ismael “El Mayo” Zambada, el capo activo más longevo.

Ovidio y Jesús Alfredo fueron implicados en las operaciones criminales del Cártel de Sinaloa desde su adolescencia. Esa fue la decisión de su padre y de “El Mayo” Zambada y el objetivo fue que aprendieran la mecánica del negocio del tráfico de estupefacientes.

En 2012, Ovidio fue sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento de Estado estadounidense e imputado en febrero de 2019 por conspirar para traficar drogas a Estados Unidos.

A mediados de esta década, Iván Archivaldo fue capturado. La extinta Procuraduría General de la República (PGR) lo incriminó por lavado de dinero. Pasó un tiempo en el penal de La Palma, de donde se fugó su padre en 2014, y luego salió absuelto.

Ovidio, por su parte, protagonizó un evento, en octubre de 2019, cuando las fuerzas de seguridad mexicanas ejecutaron en Culiacán, Sinaloa, una operación para capturarlo que resultó fallida.

Poco después de que se corriera la voz sobre su detención, los miembros del Cártel de Sinaloa respondieron con todo su poder. Salieron a relucir las armas poderosas –AK 47, Barrett y lanzagranadas– y llenaron la ciudad de Culiacán con un ejército que paralizó a la gente. Exigían la liberación de su cómplice, de no hacerlo, provocarían una masacre y con ello, un baño de sangre.

Informado sobre este riesgo, el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó la liberación de Ovidio. Su orden de captura, girada por las autoridades estadounidenses, quedó pendiente. El entonces secretario de Seguridad Pública Ciudadana y actual gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, dijo que dicha captura se realizaría en otro momento. Hasta ahora, Ovidio Guzmán no es molestado.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses pusieron precio a las cabezas de los cuatro hijos de “El Chapo” Guzmán: Ofrecen cinco millones de dólares para quien aporte información que permita su captura.

El presidente López Obrador reaccionó al respecto: Dijo que ninguna autoridad extranjera entraría a México a capturar a los hijos de Guzmán Loera y expresó que corresponde a las autoridades mexicanas realizar esas detenciones.

LOS EXPEDIENTES CRIMINALES

*Ovidio tiene antecedentes en Estados Unidos que lo catalogan como “un lugarteniente clave”. Por otra parte, Iván Archivaldo Guzmán y Jesús Alfredo Guzmán son señalados como operadores importantes del Cártel

*Tras la captura de su padre, el grupo de “Los Chapitos” no se ha puesto de acuerdo con su tío “El Guano” –Aureliano Guzmán Loera– ni con “El Mayo” Zambada

*El asesinato de Rodrigo Aréchiga Gamboa, apodado “El Chino Ántrax”, muy cercano a la familia de “El Mayo” Zambada, una de las causas del distanciamiento con los hijos de Guzmán Loera al ser los principales sospechosos de su muerte
Según el Departamento del Tesoro estadounidense, Ovidio tiene antecedentes en Estados Unidos que lo catalogan como “un lugarteniente clave” en el Cártel de Sinaloa.

Por otra parte, Iván Archivaldo Guzmán y Jesús Alfredo Guzmán son señalados como operadores importantes del grupo criminal. En 2016, ambos hermanos formaron parte de un grupo de hombres que fueron secuestrados por el Cártel Jalisco Nueva Generación en el restaurante “La Leche”, en Puerta Vallarta, Jalisco, bastión de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, jefe del CJNG. Los dos vástagos de “El Chapo” fueron liberados.

Jesús Alfredo, de acuerdo con información de la DEA, parece tener un papel más destacado en las actividades del cártel sinaloense. De hecho, él mismo se coló en la lista de los más buscados de la DEA desde hace varios años. En 2015, los fiscales estadounidenses lo imputaron junto con su padre en el tráfico de drogas internacional.

Además, se cree que cumple un papel importante en las actividades internacionales del Cártel. En el año de 2016, por ejemplo, trascendió que viajó a Medellín, Colombia, y que estuvo protegido por la organización “La Terraza”.

Con base en los informes de inteligencia estadounidenses se puede decir que de Joaquín Guzmán se sabe poco. Ha mantenido un bajo perfil. No obstante, en 2019, el Departamento de Justicia estadounidense lo acusó formalmente, junto con Ovidio, por conspirar para traficar cocaína, metanfetaminas y mariguana a Estados Unidos. De acuerdo con las autoridades, el tráfico que Joaquín Guzmán realizó ocurrió entre los años 2008 y 2018.

Tras la captura de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, en 2016, y su posterior extradición a Estados Unidos, el grupo de “Los Chapitos” no se ha puesto de acuerdo con su tío “El Guano” –Aureliano Guzmán Loera– ni con “El Mayo” Zambada.

Al interior del Cártel han ocurrido traiciones y muertes, una larga estela de conflictos: Los bandos en los que se divide el Cártel están envueltos en duras batallas. Una de las más recientes, que resultó trágica, ocurrió en mayo de 2020 cuando fue asesinado Rodrigo Aréchiga Gamboa, apodado “El Chino Ántrax”, jefe de sicarios conocido como “Los Ántrax”, brazo armado del Cártel de Sinaloa, en particular del ala que comanda Zambada García.

Este personaje, que era muy cercano a la familia de “El Mayo” Zambada, fue hallado muerto después de escapar de una supervisión policíaca a la que estaba sometido en Dan Diego, California. Las versiones sobre su muerte se centraron en la sospecha de que “Los Chapitos” lo eliminaron, aunque las investigaciones aún no relevan quienes fueron los responsables.

Un mes después de este crimen otro tiroteo sacudió a Culiacán. Hubo 16 muertos. El hecho también fue visto como parte de los ajustes entre los bandos que se disputan el control del Cártel.

Con base en datos de la DEA, cuyos agentes persiguen los pasos de “Los Chapitos”, el negocio de los cuatro hijos de “El Chapo” Guzmán es el narcotráfico internacional. Según algunos expedientes consultados, los cuatro hermanos están acusados de traficar con grandes cargamentos de metanfetaminas hacia Estados Unidos utilizando una red muy eficaz y contactos en el continente latinoamericano.

LA CLAVE DE SU ÉXITO

*Se pelean el control del tráfico de drogas sintéticas, muy demandadas en el vecino del norte, junto con el Cártel Jalisco Nueva Generación, que dirige “El Mencho”
*La disputa entre “Los Chapitos” y el grupo de “El Mayo” Zambada ha rebasado los límites de Sinaloa: Ahora las balaceras también ocurren en Sonora y Baja California
*El Cártel que dirige Nemesio Oseguera se ha convertido en amo y señor de las rutas del “huachicol”, pues ya domina desde el sureste hasta el norte del país

El éxito de los hermanos obedece a que han sabido adaptarse a los cambios en los mercados de la droga y han optado por el tráfico de drogas sintéticas, donde compiten con el CJNG. Ambos cárteles se disputan el tráfico de fentanilo, una de las drogas más letales.

Hábiles en el negocio, “Los Chapitos” han financiado la apertura de varios centros de rehabilitación de personas ligadas al consumo de drogas, pero se afirma que dicho negocio es una fachada, pues en realidad lo que ocurre es que utilizan esas clínicas para reclutar a nuevos operadores para la organización.

La disputa entre “Los Chapitos” y el grupo que encabeza Ismael “El Mayo” Zambada ha rebasado los límites de Sinaloa: Ahora las balaceras también ocurren en Sonora y Baja California, dos bastiones clave para el tráfico de sustancias adictivas.

LA GUERRA CON EL CJNG

A base de violencia y corrupción, amenazas vía las redes sociales, uno de sus nuevos instrumentos de guerra, el Cártel Jalisco Nueva Generación se posiciona como el segundo grupo criminal a un año y ocho meses de que el presidente Andrés Manuel López Obrador tomó el poder. Si su ascenso era fulgurante, el Cártel que dirige Nemesio Oseguera se ha convertido en amo y señor de las rutas del “huachicol”, pues ya domina desde el sureste hasta el norte del país. Sus tentáculos atenazan estados como Tabasco, Campeche y Quintana Roo, pero también alcanzan a Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato –ya son los amos tras la captura de “El Marro”–, Jalisco, Sonora y Baja California. En esta última entidad sellaron una alianza con el cártel de Tijuana Nueva Generación. Por si fuera poco, están presentes en la Ciudad de México, pues se asociaron con el cártel Unión Tepito. No le ha ido mal a Nemesio Oseguera en el gobierno de la Cuarta Transformación. La política de “abrazos y no balazos” le ha permitido consolidarse como el segundo cártel más poderoso de la República Mexicana.

Al rendir su segundo informe de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador mintió: Dijo, a boca llena, que la delincuencia organizada ya no manda en el país, como antes. Esta aseveración exhibe al mandatario como un personaje que miente mecánicamente, que no es consciente de sus expresiones o que simplemente piensa que la sociedad es ignorante.

Unas horas después, en la colonia Barona de Cuernavaca, Morelos, un grupo armado asesinó a ocho personas que asistieron a un velorio. Los criminales abrieron fuego, en pleno velatorio, exhibiendo no sólo el poder que detentan sino la impunidad, la terrible impunidad con la que operan los criminales en todo el territorio nacional.

Cabe decir que el estado de Morelos no tiene paz, que durante el gobierno de Graco Ramírez el cártel de “Los Rojos”, que encabezaba Santiago Mazari, “El Carrete”, fue protegido y que debido a la impunidad que cobijó al crimen, Ramírez heredó un estado sin ley y dominado por la violencia criminal.

También es un hecho que el actual gobernador, Cuauhtémoc Blanco no termina de consignar las carpetas en contra de su antecesor: Habla y habla de que se está investigando la corrupción de Graco Ramírez, pero se trata de una promesa incumplida, hasta ahora, y más bien se habla de que entre ambos ya hubo negociaciones. Graco Ramírez se mueve por el país sin mayores preocupaciones.

AMO Y SEÑOR DEL “HUACHICOL”

*Tras la captura de José Antonio Yépez, “El Marro”, ahora el nuevo amo y señor del “huachicol” sea Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación

*El grupo criminal de “El Mencho” es muy bien tratado por el gobierno de la Cuarta Transformación, pues el control que ejerce en el robo de combustibles abarca desde Campeche hasta Baja California

*El Cártel Jalisco, además, es el segundo más poderoso en la exportación de cocaína y mariguana a Estados Unidos

Así como en Morelos el narcotráfico y otras modalidades del crimen organizado están impunes –como lo está todo en el país, por desgracia– llama la atención que tras la captura de José Antonio Yépez, “El Marro”, ahora el nuevo amo y señor del “huachicol” sea Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el segundo grupo criminal más poderoso de América Latina, después de Sinaloa.

La radiografía sobre la expansión de este Cártel da cuenta que, el grupo criminal de “El Mencho” es muy bien tratado por el gobierno de la Cuarta Transformación, pues el control que ejerce en el robo de combustibles abarca desde Campeche hasta Baja California. Es el más amplio corredor que ha controlado un Cártel sin ser molestados ni por elementos de la Guardia Nacional ni por las Fuerzas Armadas que ahora operan en todo el territorio realizando tareas policíacas. En el sexenio de la más amplia militarización– ni con Felipe Calderón hubo tantos soldados operando en el país, actualmente se disponen de más de 200 mil elementos– el CJNG goza de la más amplia impunidad.

Tras la caída de José Antonio Yépez, “El Marro” –jefe del Cártel de Santa Rosa de Lima– el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se colocó como la segunda fuerza criminal del país, abajo del Cártel de Sinaloa. Sin embargo, la organización que encabeza Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, sigue conquistando territorios y actualmente ya domina un amplio corredor que abarca desde el sureste hasta el norte de la República.
Con apenas quince años de existencia, el Cártel Jalisco irrumpió como un grupo ligado al Cártel de Sinaloa y a “Los Cuinis”, éste fue encabezado por Gerardo González Valencia, cuñado de “El Mencho”, quien purga una larga condena en el penal de Puente Grande, Jalisco. Este personaje se caracterizó por operar el narcotráfico a través de buques de carga procedentes de Europa, Asia y algunos países de América Latina como Colombia y Venezuela.

Luego de romper con Sinaloa, comenzó el ascenso de Oseguera Cervantes y su grupo criminal. Al igual que lo hicieron “Los Zetas” en su época, el CJNG diversificó sus actividades: Puso en marcha los secuestros y a la par las extorsiones, venta de drogas químicas, robo de combustibles a Petróleos Mexicanos, entre otras, que lo comenzaron a posicionar en todo el país. Pero fueron desplazados.

El Cártel Jalisco, además, es el segundo más poderoso en la exportación de cocaína y mariguana a Estados Unidos. Cálculos de la DEA estiman que esa organización criminal introduce unas quince toneladas de droga trimestrales a la Unión Americana, pero el trasiego más fuerte lo realizan con las drogas sintéticas, las que tienen amplia demanda en Estados Unidos.

En el territorio nacional, el CJNG controla veinte entidades federativas. Antes de la captura de “El Marro” Guanajuato fue epicentro de una lucha armada entre los cárteles de Santa Rosa y el CJNG. Además del control del mercado de las drogas, la plaza interesaba a “El Mencho” porque esa entidad está entre las más boyantes del país; es una zona comercial e industrial donde se mueve mucho dinero, nada más preciado para desarrollar una industria criminal basada en el secuestro y las extorsiones.

Pero “El Marro” no estaba dispuesto a negociar ni a dejar la plaza y decidió pelear: Esto causó que la región de “El Bajío” se convirtiera en la más violenta del país.

DETENCIÓN DE “EL MARRO”

*El CJNG domina la ruta de trasiego de drogas y de “huachicol” más amplia de todo el territorio nacional

*Sinaloa, entidad donde no ha podido penetrar el cártel de “El Mencho”, por la guerra que enfrentan con Iván Archivaldo, José Alfredo, Ovidio Guzmán y con “El Mayo” Zambada

*Con el arribo de López Obrador al poder, el CJNG se colocó como la segunda organización más poderosa del país y disputa con el Cártel de Sinaloa el control de otros territorios

Luego de la caída de “El Marro” –fue detenido en flagrancia tras el secuestro de una empresaria de Apaseo El Alto, Guanajuato, junto con cinco secuaces– el CJNG se apoderó de esa entidad y, con ello, amplió el boyante corredor que ahora explota.

Y es que ahora el CJNG domina la ruta de trasiego de drogas y de “huachicol” más amplia de todo el territorio nacional. El grupo criminal que dirige “El Mencho” controla el estado de Tabasco y Campeche; de aquí se conecta con Quintana Roo, otro de sus feudos claves. También está posicionado en Veracruz y Puebla –zona huachicolera– y sus tentáculos alcanzan a Hidalgo –otro Estado estratégico para el robo de combustibles– y enseguida salta a Querétaro y Guanajuato. Esta segunda entidad les interesaba porque pueden operar con todas sus actividades criminales. Sigue Jalisco, su territorio base, y continúa su red hasta los límites con Sinaloa, entidad donde no han podido penetrar por la guerra que enfrentan con Iván Archivaldo, José Alfredo y Ovidio Guzmán, hijos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, y con “El Mayo” Zambada, quien, según la DEA, es el verdadero líder de ese Cártel. El control territorial del CJNG sigue avanzando por todo el norte de la República y llega a Sonora y Baja California. En este segundo Estado selló una alianza con el Cártel de Tijuana Nueva Generación, renovado con sangre joven, aunque sigue manteniendo ligas con la familia Arellano Félix, fundadores en la década de los ochenta de esa organización criminal.

De acuerdo con informes oficiales –incluso el presidente Andrés Manuel López Obrador pregonó en su conferencia mañanera del viernes 14 de agosto que con la captura de “El Marro” Guanajuato ya no ocupa el primer lugar en violencia– la estructura criminal de José Antonio Yépez Ortiz está intocada, lo mismo que su base financiera y la amplia red de clientes, principalmente gasolineros que compran combustible robado.

No es todo: También está intacta la base de protección política y policíaca de la que disponía “El Marro” para mantenerse impune en sus actividades criminales. Y, hasta donde se sabe, no existen investigaciones que apunten al desmantelamiento de este andamiaje de protección.

Con este crecimiento exponencial, el CJNG se colocó como la segunda organización más poderosa del país y disputa con el Cártel de Sinaloa el control de otros territorios, entre otros, el estado de Yucatán y Quintana Roo, en la ruta del Caribe.

Entre ambos cárteles hay marcadas diferencias. No se compara el Cártel de Jalisco con el de Sinaloa. Éste último está considerado que tiene controles en América Latina solamente, pero continúa en ascenso. Sin embargo, ambos cárteles coinciden en algo: Cuentan con la venia del Presidente de la República, por eso son intocables.

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