LOS CAPITALES

Nunca es tarde para impulsar una política industrial nacional.

Edgar Gonzalez/ Corresponsalías Nacionales/ Grupo Sol Corporativo

La política industrial que recientemente delineó el gobierno federal, si bien ha sido bien recibida por el sector empresarial, algunos argumentan que no hay herramientas de política pública. Al respecto, Consultores Internacionales, señala: “si bien nunca es tarde, sin presupuesto, incentivos fiscales, alianzas con privados para financiamiento, relocalización de clusters y programas de desarrollo de proveedores, parece complicado arrancar esta política”.    

En efecto, nunca es tarde para impulsar una política industrial nacional. Desde la década de los 60s, Corea del Sur apostó a la promoción de tecnología e innovación, hoy su economía es de las más fuertes el mundo. Alemania dio origen al término Industria 4.0 y ha multiplicado esfuerzos para integrar las tecnologías de la información con las fábricas inteligentes. En México, el lento crecimiento económico y el rezago en productividad de las últimas décadas se atribuyen a la ausencia de política industrial.

El diagnóstico es acertado: mayor inclusión y competitividad, más ciencia y tecnología, mayor mercado interno y fortaleza a PyMEs. El diagnóstico no es errado y los cuatro ejes de planeación son apropiados: innovación y tendencias tecnológicas y científicas, formación de capital humano, promoción de contenido regional y apoyo a industrias sostenibles. Al revisar el decálogo de años atrás se leen los mismos elementos e inclusive al analizar la Política 2013-2018 existen coincidencias. Entonces, ¿cuál es el elemento diferenciador post-covid? Al menos los sectores estratégicos no lo son.

Y muchos sostienen; industria no solo son manufacturas, el fortalecimiento industrial y del mercado interno también proviene de sectores ausentes: construcción, energía, industria siderúrgica y fabricación de maquinaria y equipo, destacados detonadores de empleos por su extensa cadena de valor. Estos sectores que se han desarrollado desde hace 30 años por el TLCAN y por tanto vale la pena preguntarse si serán los sectores que fomenten el crecimiento económico de los próximos 30 años.

El consumo local, la mejor herramienta para combatir la inflación: Ventup.

Mientras en el mundo sigua avanzando el proceso inflacionario, en México no es tan alarmante como esta sucediendo en varios países. Según datos del INEGI, la tasa de inflación general en el mes de agosto se elevó hasta el 8,7 % anual. Por otro lado, el índice de precios al consumidor (IPC) tuvo un avance mensual de 0,7 % frente a julio, cuando la inflación general fue de 8,15 % anual, la tasa más alta en la historia desde el 2000. Todo eso teniendo como resultado una importante tensión en las empresas y población mexicana.

Al respecto, Ventup, la primera startup mexicana que digitaliza la operación y comunicación entre restaurantes y proveedores, democratizando la industria alimentaria por medio de tecnología, comparte tres beneficios de impulsar el consumo local para contrarrestar los daños de la inflación económica:

1. Las economías locales tienen un impacto positivo en el empleo. Según la

OECD, “las PYMES comprenden el 99,5% de las empresas de la región (con casi 9

de cada 10 clasificadas como microempresas) y generan el 60% del empleo

productivo formal.”

2. Al tener más cercanía entre los productores y consumidores se minimizan los

gastos operativos, lo que permite tener costos más competitivos, ya que los

traslados son menores, la carga de contaminación y producción de CO2 es

menor, y los tiempos de entrega son más cortos.

3. Otro valor agregado de esto es que comprando local podrás encontrar mayor

variedad de productos, además los alimentos se encuentran en mejor estado y

mucho más frescos, disminuyendo de manera importante el desperdicio.

Además, el consumo local siempre será un impulso para la economía, mejorando la calidad de vida, el medio ambiente y las relaciones sociales.

La actividad económica mejoró ligeramente en julio: Citibanamex.

Durante julio el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció 0.4% mensual, marginalmente por arriba de nuestra proyección de 0.3%, y luego de la disminución mensual de 0.3% registrada en junio. El avance fue generalizado entre los grandes sectores. El aumento mensual de julio estuvo explicado por la expansión de 0.4% en servicios (0.0% mensual en junio), el crecimiento de 0.4% en la producción industrial (aumento de 0.1% mensual en junio) y el avance de 0.8% en el sector agropecuario (después de la caída mensual de 6.0% del mes anterior).

El IGAE no desestacionalizado creció 1.3% anual (crecimiento anual de 1.5% en junio). Este incremento se debió, principalmente, a las expansiones en la producción industrial (2.6%, ya se conocía este dato) y servicios (0.8%), mientras que el sector agropecuario cayó (2.4%). De esta manera, en el periodo enero-julio el IGAE acumuló un crecimiento anual de 1.5%. Y la institución crediticia, señala: “confirmamos nuestra estimación de crecimiento del PIB para 2022 de 2.1%. El crecimiento de la actividad en julio tuvo un modesto repunte tras las caídas registradas en mayo y junio. Destacan los incrementos mensuales en entretenimiento (4.1%), ventas al menudeo (2.6%), salud y educación (1.9%), y manufacturas (1.6%). Sin embargo, se observaron disminuciones mensuales en actividades como minería (2.5%), construcción (0.9%), servicios profesionales y de apoyo a los negocios (0.8%), y servicios financieros e inmobiliarios (0.6%). Considerando los datos oportunos de agosto y septiembre, anticipamos que la actividad se desacelere en el resto del 3T, con una ligera disminución mensual de 0.1% en agosto seguida de un aumento mensual de 0.2% en septiembre. De acuerdo con nuestras estimaciones, eso implicaría para el PIB un ligero incremento trimestral de 0.2% en el 3T22 comparado con el crecimiento trimestral de 0.9% en el 2T22. En general, seguimos proyectando que el crecimiento de la actividad sea más moderado que el registrado en lo que va del año, debido a las expectativas de una desaceleración del crecimiento global y la modesta mejoría que estimamos para los determinantes de la demanda interna. De esta manera, seguimos estimando un crecimiento del PIB de 2.1% para 2022.

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