LEYENDAS: LOS NIÑOS VERDES DE WOOLPIT

Las crónicas del siglo XII relatan la aparición de dos niños, dentro de una trampa para lobos, en Woolpit, localidad inglesa del condado de Suffolk. Los hechos no tendrían nada de especial si no fuera que al ver a los pequeños las cosas cambiarían: a pesar de tener la estatura normal de un niño de 9 o 10 años, el color de su piel era verde y hablaban una lengua que nadie podía distinguir.

Al llevarlos con el caballero Sir Richard de Calne para darles un lugar donde descansar y comer, el par rechazó todo alimento que se les daba. Se les había ofrecido un cocido de cerdo, una sopa caliente y mariscos, pero era obvio que nada era de su agrado por los gestos que hacían. Hasta que en un plato con frutas y verduras los niños encontraron a gusto comer las judías del plato.

Con el paso de los días, estas semillas verdes eran lo único que parecían comer; a la niña parecía haberle sentado bien el alimento, pero el niño lucía enfermo y unas semanas después perdió la vida. Pasaron los meses y la niña fue acostumbrándose a otras comidas, también fue bautizada y aprendió el inglés con gran fluidez, aunque lo que sorprendió a los huéspedes y a Sir Richard fue que ella iba perdiendo poco a poco el curioso color verde de su piel.

Un día, como tantas veces intentaron en el pasado, le preguntaron de dónde venía, pero esta vez ella sí dio una respuesta. Contestó que no había un nombre para su lugar de origen. Todos eran verdes como alguna vez ella lo fue y el sol nunca salía; el cielo siempre tenía un tono sombrío. El silencio de los oyentes solo fue interrumpido cuando uno de ellos preguntó sí recuerda cómo llegó a Woolpit, ella, tratando de recordar, dijo: mientras pastoreábamos, en esa noche sin fin, entramos a una cueva. Dentro de ella escuchamos el ruido de campanas y otros bellos sonidos que seguimos embelesados hasta que un brillo nos cegó, al abrir los ojos Woolpit apareció frente a nosotros.

Las crónicas mencionan que la chica creció y se casó con un hombre de Lenna. También añaden que el lugar, de donde venían los niños verdes, era conocido con el nombre de la Tierra de San Martín.

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