LEYENDAS: EL PROYECTO ABIGAIL

Redacción/Sol Quintana Roo

El 14 de julio de 2003 es la fecha exacta en la que el Gobierno de los Estados Unidos de América reveló oficialmente la existencia de la misteriosa Área 51. Desde su revelación, miles y miles de teorías, conjeturas e hipótesis se han construido en torno a esta. El intenso secretismo que rodea a la base y el hecho de que su objetivo principal es indeterminado han contribuido a suscitarlas. Así, se ha especulado con contactos con seres extraterrestres, desarrollo de armas de destrucción masiva y horribles experimentos con seres humanos.

El Área 51 es uno de los temas que más teorías de conspiración inspiran en todo el mundo. Muchos darían lo que fuera por tan sólo poder acercarse un poco y atisbar aunque sea una porción de lo que en realidad oculta. Una de las muchas historias que circulan sobre lo que ocurre dentro del Área 51, es el que es considerado el experimento humano más extremo de la historia: el Proyecto Abigail. Esta historia fue filtrada por un antiguo empleado de limpieza que trabajó en el lugar en cuestión, el cual accedió a revelar esta historia a costa de su propia vida porque se veía incapaz de seguir llevando la pesada carga de guardar este secreto.

Todo comienza en 1945. En esta época, el Área 51 operaba bajo el nombre de Campo Auxiliar de la Fuerza Aérea de Indian Springs. La Segunda Guerra Mundial acababa de terminar con una victoria aliada, sin la titánica alianza entre Reino Unido, la Unión Soviética y los Estados Unidos, los nazis hubieran alcanzado sus planes de dominación y cumplido sus objetivos genocidas. Según cuenta este hombre, la base había sido construida para el desarrollo y resguardo secreto de armamento avanzado y en la época inmediatamente posterior al fin de la guerra continuó con este propósito, hasta que, en medio de la Guerra Fría y la amenaza constante de una guerra con la Unión Soviética, el gobierno aprobó el uso de la base para experimentos de tipo biológico.

El gobierno consideraba crucial el desarrollo de armas biológicas para mantener su hegemonía mundial y superioridad armamentística sobre el resto de naciones. Fue así como uno de los científicos más importantes y mejor reputados del lugar, Albert Western, decidió iniciar un proyecto que tenía como objetivo principal crear un supersoldado, una especie de Capitán América, extremadamente fuerte y robusto, cuyas heridas sanasen rápido y pudiese soportar fatiga extrema, duras condiciones y larguísimos periodos sin comer o beber.

Por desgracia, los procedimientos para llevar a cabo tan alocada visión no estaban claros, por lo que nadie estaba dispuesto a ofrecerse como conejillo de indias para un proyecto cuya metodología no estaba definida y recibir en su cuerpo quién sabe cuántas y qué clase de sustancias y mutilaciones con el fin de que Western cumpliera su sueño, era casi un suicidio. Adicional a esto, la persona en la que se llevarían a cabo los experimentos debía ser alguien de completa confianza, es decir, alguien sin amigos o familia que fuese capaz o tuviese intención de denunciar el proyecto públicamente y demandar a la base o al Gobierno de los Estados Unidos.

La primera opción eran desahuciados, vagabundos o presos. Pero Western necesitaba a un individuo completamente sano, con excelente condición física y moral. Así, después de mucho meditarlo, Western tomó una decisión. La persona indicada para recibir aquel experimento era su propia hija: Abigail Western, una joven universitaria que estudiaba para seguir los pasos de su padre, y quizá algún día convertirse en una científica al servicio del Área 51 como él. Western amaba a su hija, pero era un hombre obstinado que perseguía incansablemente sus objetivos, esto incluía ser capaz de someter a su hija a un experimento riesgoso cuyo éxito era incierto.

De manera que así se hizo. La chica fue sometida a todo tipo de cirugías e implantes y pruebas de sustancias. Fue mutilada, drogada y expuesta a torturas. Nadie veía cómo todas aquellas vejaciones iban a servir para desarrollar el supuesto supersoldado que Western pretendía, pero los cambios comenzaron a notarse después de un tiempo. La apariencia de Abigail había cambiado de forma drástica: sus huesos había crecido de manera descomunal, pero la piel se había estirado muchísimo también, de manera que se veía arrugada sobre sus alargados miembros; los dientes también le estaban creciendo de manera gigantesca y cada vez su comportamiento era más animalesco y menos racional.

Varios colegas del científico le pedían encarecidamente que detuviera el proyecto Abigail, que aquello estaba fuera de los límites de todo actuar humano y científico, el proyecto se había desviado y ahora el daño era irrecuperable. Pero Western, en su obstinación, estaba dispuesto a llevar el experimento hasta sus últimas consecuencias. No era que odiase a su hija, al contrario, era lo más preciado para él, pero sabía que si daban fin al proyecto, la joven moriría inmediatamente, puesto que su cuerpo desfigurado ahora dependía de la tecnología y condiciones que se tenían en la base para subsistir.

Algunos empleados del Área 51, los cocineros, revelaron al hombre que filtró esta historia que a ellos se les ordenaba preparar enormes platos de comida que debían introducir por una ranura a una habitación sellada con una puerta de acero, y que estos nunca supieron con certeza que había detrás de esta, pero que corrían muchísimos rumores sobre la clase de monstruo que se encontraba allí dentro. También decían que en varias ocasiones lograron ver a Western parado frente a la puerta, llorando o hablando con esta criatura.

Finalmente Abigail terminó por perder lo que le quedaba de racionamiento humano. Se convirtió en una bestia.

Todo había oficialmente fracasado, Western se había dado cuenta del error que había cometido. Había sometido a su hija a un sinfín de padecimientos sin el criterio científico suficiente y con eso solo había logrado convertir a su adorada y hermosa niña en un monstruo salvaje y letal, que solo veía por su subsistencia. Sin nada por qué seguir viviendo, el hombre que ideó aquel cruel proyecto se suicidió 2 años después de que todo inició, no sin antes rogar encarecidamente que no asesinasen a su hija, que intentaran regresarla a la normalidad o que por lo menos la dejasen con vida. El Gobierno de los Estados Unidos no estaba dispuesto a seguir gastando presupuesto con ese proyecto fracasado, pero por respeto a la reputación que había tenido el padre, cumplieron con la parte de dejarla con vida. Ellos no la iban a matar de forma directa, pero dejarían que el hambre fuera el encargado de llevarse a ese monstruo.

Se dejó de prestar atención médica y hacer comida para Abigail. A resultas, la primera noche muchos empleados de la base aseguraron escuchar aullidos y fuertes rasguños. En un momento, se encendieron las alarmas, pero al ir a revisar, para su sorpresa, la puerta de acero estaba derribada y el monstruo no se encontraba allí. Un rato después, se encontraron restos de dos guardias. La criatura se había escapado, hambrienta.

Inmediatamente se llevó a cabo una extensiva operación de búsqueda y captura dentro de la base y sus alrededores. Aunque se intentó aniquilar a la criatura, las balas y explosivos no parecían dañarla gravemente, de manera que, una vez que lograron rodearla en una zona subterránea de la base, se optó por atraparla allí y esta zona se selló bajo capas de concreto, acero y hormigón. Han pasado más de 70 años del Proyecto Abigail, y todavía hay testimonios de empleados más recientes que afirman que en ala oeste del Área 51, por detrás de las paredes y especialmente debajo del suelo, se logran escuchar rasguños y gruñidos ahogados de vez en cuando.

A raíz de esto surge la duda de cómo ha podido la joven convertida en monstruo sobrevivir tanto tiempo sin alimentos ni agua. Tal vez esto signifique que el proyecto de Western no iba muy desencaminado y que, de seguir haciendo pruebas en otros sujetos, hubiera conseguido, eventualmente, crear su soñado soldado invencible, pero a su vez surgen las dudas y el temor sobre cuánto tiempo exactamente puede sobrevivir esta criatura y, si ni las balas ni los explosivos convencionales pueden hacerle daño, entonces ¿qué?

Hoy en día se cree que Abigail es uno de los motivos por los cuales el Área 51 es tan resguardada. No saben qué es y no saben cómo combatirlo. Temen que si algún curioso llega a toparse con ella algún día o si la criatura logra escapar, las cosas sin duda terminarían muy mal para todos.

A través de
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