LEYENDAS: EL MONSTRUO DEL CASTILLO DE GLAMIS

El Castillo de Glamis en Escocia ha sido objeto de muchas historias a través del tiempo, desde espíritus y fenómenos paranormales a hechos violentos, aunque hay una en particular que destaca entre todas, uno que involucra a la familia que habitó el castillo.

Una noche de octubre de 1821, Lord Glamis y su querida esposa obtuvieron el más grande de sus anhelos: su esposa dio a luz un varón, su primer heredero. Aunque esta dicha acabó días después, con la muerte del bebé. Sin embargo, entre los sirvientes y el personal del castillo corría el rumor de que el infante nunca murió, sino que había nacido horribles deformidades, por lo que los padres, en un acto desesperado, decidieron ocultarlo en una cámara secreta en las frías profundidades del castillo, alejado del mundo.

Se cuenta que cada vez que uno de los herederos del condado cumplía la mayoría de edad se les llevaba a un cuarto escondido, ahí se revelaba ante ellos una cruenta verdad: una criatura, que escapaba todo rasgo de humanidad; la luz de la antorcha apenas iluminaba a este ser de torso desigual, pequeñas extremidades ligadas a su cuerpo y una grasienta cabeza con apenas unos cuantos cabellos.

Los años pasaron y ningún miembro de la familia, vivo o muerto, reconoció jamás la existencia. Aunque en una carta, escrita en el año de 1870, la cuñada del duodécimo conde relató la terrible confesión del conde a su mujer, ante las constantes preguntas que le hacía sobre los rumores que rodeaban a su familia y las profundidades del Castillo de Glamis:

“Querida mía, entré una vez a la sala, contra mi voluntad porque tenía descubrir si todas aquellas historias eran más que inventos. Pero, si deseas complacerme, jamás vuelvas a mencionarme este tema.”

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