LAS JOYAS PREHISPÁNICAS FUERON RECUPERADAS

Redacción | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Séptima y última parte)

Ciudad de México.- Las autoridades federales poco a  poco iban reuniendo  indicios y Carlos Perches se puso nervioso, alquiló una casa en Cerrada Manuel Pastrana 6, Circuito Diplomáticos, Ciudad Satélite y durante algunas madrugadas movilizó las piezas arqueológicas para ocultarlas allá, mientras los vecinos se inquietaban por las acciones nocturnas.

Diecinueve joyas prehispánicas fueron recuperadas en el domicilio de la señorita María Antonieta Ponce Mercado, donde las depositó Ramón Sardina García, quien declaró que las dio a guardar como si se tratase de “herramientas”.

Sorprendió a todo mundo el saber que solo dos jóvenes saltaron la barda sur del Museo y se escondieron en los sótanos del edificio y esperaron el momento oportuno para trasladarse, por los ductos del aire acondicionado, a las salas donde permanecieron más de tres horas, seleccionando las piezas de mayor valor monetario, histórico, arqueológico y cultural.

Entre las piezas recuperadas destacaba el Mono de Obsidiana (encontrado en Texcoco), considerado Dios del Baile, el Juego, las Flores y el Amor. Fue pacientemente tallado en una sola pieza. También es muy valiosa la máscara original de Pacal, localizada en la tumba de Palenque, el pectoral de Yahuitlán, un mosaico de turquesa, pizarra y pirita sobre disco de madera tratada con jugo de nopal, para que resistiera el embate del tiempo.

José Serrano, amigo personal de la Princesa Yamal (argentina, nacionalizada mexicana, había llegado 14 años antes del robo) fue victimado a tiros en Michoacán.

Era socio de “El Cabo” en una compañía constructora denominada “Construmac”, la cual poseía un tráiler con plataforma que transportaba motoconformadoras con compartimentos especiales, en la que se hacían viajes a Tamaulipas con 500 kilogramos de mariguana en cada máquina.

“El Cabo” fue arrestado a principios de 1989 y el proyecto de los mil millones de dólares se vino abajo, la Policía Judicial indicó que fue tan cuantioso el robo cometido por dos muchachos, que tal vez ellos nunca se dieron cuenta de que los narcotraficantes no cumplirían ningún trato, una vez que se entregaran los millones de dólares que se pedían por el botín.

Cabe mencionar que los diez policías arrestados por su negligencia no tenían la menor idea de lo que custodiaban, pues al referirse al Mono de Obsidiana (posiblemente la pieza de mayor valor comercial por su increíble manufactura) lo calificaban despectivamente como “el changuito ese”.

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