
*La presidenta municipal, Yensunni Martínez, trata de distraer a la población con lámparas para que no vean lo que ocurre con la Policía Municipal
*Cuestionan que la atención se concentre en el alumbrado mientras persisten dudas sobre la corporación
*La falta de información sobre recientes hechos de seguridad mantiene el reclamo entre habitantes de la capital
Enrique Mena/Sol Quintana Roo
Chetumal.- La Policía Municipal está hecha un desastre por la desconfianza que generó al venderse al mejor postor de la delincuencia, y la alcaldesa no hace nada para tratar de limpiar la imagen de la corporación.
Mientras la corporación municipal se cae a pedazos y el mismo Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo y Contacto Ciudadano (C5) de Quintana Roo lo hace a un lado por la falta de confianza, la ciudadanía es la que lo padece.
Y la alcaldesa de Othón P. Blanco, lo que hace para minimizar el problema es anunciar la sustitución de lámparas en algunas calles de la capital, para desviar las miradas y con ello tratar de apaciguar las aguas revueltas.
Ninguna explicación a detalle tuvo la ciudadanía de Chetumal sobre el delito que cometieron los agentes municipales, porque la presidenta municipal se ocupó en sus actividades diarias para realzar su ya desgastada imagen pública.
Y es que las llamadas de auxilio relacionadas con los delitos de alto impacto dejaron de llegar a las instalaciones de la Policía Municipal Preventiva y hasta concentraron a elementos de la zona turística para la verificación de sus cámaras corporales, ante una privación de la libertad reciente.
Seis meses en sequía
*Derechohabientes denuncian que la falta de suministro afecta las condiciones de higiene de la unidad
*La clínica se ubica en la zona de Villamar, donde usuarios aseguran que el problema persiste desde hace medio año
*Aguakan revisó las instalaciones tras la denuncia, pero el servicio continúa sin una solución definitiva
Redacción/Sol Quintana Roo
Playa del Carmen.- La falta de agua potable se ha convertido en un problema que, de acuerdo con derechohabientes, lleva aproximadamente seis meses en la Clínica de Medicina Familiar del ISSSTE ubicada en la zona de Villamar, situación que genera preocupación por las condiciones de higiene en una unidad donde diariamente se atiende a pacientes.
Los usuarios señalaron que el suministro irregular no es un problema reciente y que las afectaciones se mantienen pese al tiempo transcurrido. La situación volvió a hacerse pública el pasado 30 de septiembre, cuando una denuncia ciudadana permitió documentar las condiciones en las que opera el inmueble.
Tras la exposición del caso, personal de Aguakan acudió a la clínica para revisar la situación. Según la información difundida, la concesionaria habría señalado que la problemática estaría relacionada con la infraestructura interna del inmueble, por lo que la responsabilidad del suministro al interior quedaría fuera de su ámbito directo.
Sin embargo, los derechohabientes mantienen sus reclamos y cuestionan que una unidad médica permanezca durante meses con problemas para contar con un servicio básico. La falta de agua representa una dificultad adicional para las labores de limpieza y las actividades cotidianas de pacientes y trabajadores.
Hasta ahora, no se ha informado una fecha para restablecer de manera definitiva el suministro ni se han dado a conocer públicamente las acciones que permitirían solucionar el problema. Mientras tanto, los usuarios demandan que la clínica opere bajo condiciones adecuadas para la atención médica.
Entre lodo y agua
*Peatones y usuarios del transporte deben brincar entre los charcos para evitar terminar con los zapatos empapados
*Comerciantes también enfrentan las condiciones mientras ofrecen sus productos en medio del agua
*La problemática se repite desde hace años sin que se concrete una solución definitiva para la zona
Pedro Amador/Sol Quintana Roo
Chetumal.- Peatones, marchantes y usuarios del transporte tienen que sortear grandes encharcamientos en las inmediaciones del mercado Ignacio Manuel Altamirano, uno de los puntos de mayor concentración comercial de la capital quintanarroense.
Sobre la avenida Belice, entre Mahatma Gandhi y Cristóbal Colón, el estacionamiento y sitio de taxis amanecieron nuevamente rodeados de agua. Quienes acuden al mercado tienen que brincar de un lado a otro para evitar terminar con los zapatos empapados.
El problema también afecta a los comerciantes. Un vendedor de alimentos instalado en un triciclo ofrece sus productos prácticamente en medio del agua, obligando a quienes quieren desayunar a caminar entre los encharcamientos para poder acercarse.
La situación resulta especialmente complicada durante las mañanas, cuando el mercado recibe a cientos de personas, incluyendo habitantes de Chetumal y visitantes provenientes de la Ribera del Río Hondo y la Zona Limítrofe.
No se trata de un problema nuevo. Los encharcamientos en esta zona han sido reportados durante años sin que, hasta ahora, se haya encontrado una solución definitiva.
El mercado más grande de Chetumal debería ser un punto digno y accesible para comerciantes, visitantes y consumidores, no un lugar donde la gente tenga que caminar entre charcos para comprar, desayunar o tomar un taxi.





