LEYENDAS: KRAMPUS, EL DIABLO DE LA NAVIDAD

Redacción/Sol Quintana Roo

Mientras que las fiestas navideñas en todo el mundo hacen irradiar felicidad, paz y amor en las personas, Krampus, el anti Santa Claus, está listo para llevarse a los niños que se portan mal.

El cuerpo de Krampus se caracteriza por ser peludo, sobre su cabeza tiene unos cuernos retorcidos como cabra, sus patas son similares a las de un fauno y tiene una peculiar cabellera negra que hace resaltar su cara diabólica, dejando ver en todo momento su larga lengua roja y en su cuello cuelga un cencerro que anuncia su llegada.

La leyenda cuenta que Krampus era un fiel ayudante de Santa y aprovechando el aspecto terrorífico que tenía su amigo, lo mandaba a asustar a los niños latosos para que se portaran bien.

El tiempo pasó y la mancuerna que tenían para trabajar juntos se rompió y ahora es Papá Noel quien se encarga también de hacer el trabajo sucio, dejando carbón en las botas que cuelgan de la chimenea o lo coloca debajo del árbol de Navidad a todos los niños mal portados y desobedientes.

De acuerdo al folclore, la criatura nació en alguna parte de los países alpinos, pero al contrario de San Nicolás, que vive en el Polo Norte, la residencia de Krampus no se sabe con exactitud, pero la gente de Alemania, Austria, Francia, Italia, Liechtenstein, Mónaco, Eslovenia y Suiza, cree febrilmente en él.

Y en la Noche de Krampus (Krampusnacht, en alemán) que ocurre en la noche del 5 al 6 de diciembre, en varios lugares de Europa se celebran festivales o desfiles en donde las personas se disfrazan de él y van sonando su campanilla, anunciando la llegada de la malvada deidad.

A diferencia de Claus, quien baja por la chimenea de las casas, él entra de manera tradicional y abre la puesta de las casas, le gusta golpear los muérdagos colgados y en una canasta que carga en su espalda, mete a los niños “malos”, llevándolos a su morada en el infierno, en donde se los come.

La leyenda de Krampus ha sido temida a través de los siglos y en varios periodos de la historia han tratado de borrar su existencia, tal como ocurrió durante el gobierno fascista austriaco de 1933, que prohibió hablar de él, pero a la caída del régimen, su nombre volvió a resurgir.

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