LA FUGA DEL SIGLO 

*El multimillonario norteamericano Joel David Kaplan, “El Rey de la Melaza”, huyó en helicóptero de la famosa prisión de Santa Martha Acatitla, en la Ciudad de México, en agosto de 1971 

*Un zapato, pantalones, camisa y chamarra, todo ello manchado de sangre; objetos personales como una llave del Continental Hilton, 603 pesos y seis cheques cancelados y endosados por una pariente de la esposa Kennedy 

*Teresa Carrasquillo, ex bailarina y ex amiga de Joel David Kaplan, “El Rey de la Melaza”, también reconoció el cadáver y luego de lanzar un alarido que retumbó en los pasillos del Semefo, se desmayó 

José Sánchez | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Primera de siete partes)

Ciudad de México.- En medio de un operativo que amalgamó simbólicamente las aventuras de James Bond y Misión Imposible, el multimillonario norteamericano Joel David Kaplan, “El Rey de la Melaza”, huyó en helicóptero de la famosa prisión de Santa Martha Acatitla, en esta ciudad, en agosto de 1971. 

El escape fue calificado como “La Fuga del Siglo” por varios medios de información, que jamás encontraron la verdad global de lo sucedido, realidad oculta en medio de un lago amplio y sucio lleno de los desechos de las operaciones de Servicios de Inteligencia (CIA), de las intrigas generales del Caribe, con la avaricia y el soborno concentrados en el contrabando de armas, de drogas, prostitución y los demás negocios del mercado negro internacional. 

El asunto de Joel David Kaplan fue misterioso desde el principio y toca a los lectores sacar sus propias conclusiones. Se informó oportunamente que la investigación en México comenzó el 18 de noviembre de 1961. Dos oficiales de la Policía Federal de Caminos fueron advertidos de que había ropas abandonadas en una zanja a lo largo de un sendero recorrido por enamorados en el llamado Segundo Cantil, de la vieja carretera México-Cuernavaca. 

 Un zapato, pantalones, camisa y chamarra, todo ello manchado de sangre. En los bolsillos se encontraron objetos personales: una llave de la habitación 908 del Hotel Continental Hilton, (posteriormente demolido a consecuencia de los terremotos de 1985), 603 pesos y seis cheques cancelados y endosados por Louis Melchior Vidal Jr., pariente de Jacqueline Bouvier, esposa del Presidente John F. Kennedy. 

Cuatro días después fueron encontrados los restos de Melchior, quien había sido victimado de tres balazos en el rostro y uno en la parte superior del tórax. 

Sofía Trejo Orta, camarera del Hilton, fue llevada al Servicio Médico Forense, inaugurado en la ciudad de México en septiembre de 1960, y juró que los maltratados restos eran de Louis Melchior Vidal Jr. a quien había atendido en la habitación mencionada. 

Teresa Carrasquillo, ex bailarina y ex amiga de Joel David Kaplan, “El Rey de la Melaza”, también reconoció el cadáver y luego de lanzar un alarido que retumbó en los pasillos del Semefo, se desmayó. Al recuperarse dijo que no tenía duda y pidió permiso para llevarse el cuerpo, en un ataúd herméticamente sellado, (por razones de salubridad), a una agencia funeraria en Brooklin. 

Louis Melchior Vidal era hijo de una distinguida familia hispano puertorriqueña. Luis Vidal padre, había nacido en España y con el tiempo llego a tener una extraordinaria intimidad amistosa con el general Rafael Leónidas Trujillo Molina, el dictador de la República Dominicana. Si alguien quería hacer negocio con los dominicanos, el mejor conducto era el padre del infortunado Louis Melchior Vidal. Luis Melchior tenía derecho de picaporte en la Casa Blanca, con el Presidente Eisenhower en funciones. 

El junior comenzó a trabajar con el servicio de Inteligencia del Ejército de Estados Unidos y se afirma que ejecutó tareas misteriosas para la CIA. No desdeñaba negocios, así fueran de prostitución, tráfico de drogas y venta de armas. Algunos testigos juraban que en México tenía “establecimientos” con chicas traídas de Puerto Rico. 

Pero, ¿qué había en relación con la CIA, como denominador común del drama? Varios investigadores del Servicio Secreto mexicano, como Mauro Morales López, ahora exteniente, dijeron que “los datos duros eran la huida de Ramfis Trujillo y su familia de la República Dominicana, el mismo día en que fueron descubiertas las ropas de Louis en El Cantil; los asesinatos de 19 personas a raíz del atentado mortal contra el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina—asesinado el 30 de mayo de 1961, en la carretera Santo Domingo-San Cristóbal–, armas entregadas por la CIA para la agresión a mano armada contra Trujillo; el precipitado e inexplicable escape de Louis Melchior Vidal para ocultarse en nuestro país, creyendo firmemente que su socio Joel David Kaplan le ayudaría a esconderse para siempre, proporcionándole otra identidad oficial. 

Ramfis Trujillo fue hijo del dictador y también temía que lo mataran en la República Dominicana, sobre todo a raíz del brutal asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, triple crimen ordenado por Trujillo Molina, el 25 de noviembre de 1960. Las hermanas Mirabal eran conocidas como “Las Mariposas” y fueron sacrificadas a palos porque tuvieron la valentía de luchar por la libertad política de su país. 

 Otra pregunta que no tuvo respuesta inmediata, era por qué huyó el hispano-puertorriqueño hacia México. Mauro Morales López, afamado detective mexicano, (quien aparece en la película “Los Ladrones Viejos”, como asesor del productor, quien le prometió alguna paga y jamás cumplió su palabra), dijo suponer que el ahijado del dictador fue quien proporcionó datos precisos sobre el último recorrido en automóvil, efectuado por Rafael Leónidas Trujillo Molina 

Por razones de seguridad, Trujillo nunca utilizaba la misma ruta para dirigirse hacia la residencia de su progenitora, Altagracia Julia Molina Chevalier, a quien adoraba de manera extraordinaria. 

Se creía que por tales precauciones, sólo alguien “de casa” fue quien dio la información necesaria para el atentado a mano armada. 

No había ningún otro personaje que reuniera en sí tantas sospechas como el presunto traficante de mujeres, vendedor clandestino de armas, traficante de drogas y sobre todo ahijado del dictador: Louis Melchior Vidal Jr. 

Entonces se especuló que también era el único que podía “hablar”. Y expresar algunos secretos de la CIA. Había que “convencerlo” de que callara para siempre. 

Un asesino fue enviado desde Nueva York. Otro fue traído de Alemania, donde buscaba antiguos criminales nazis. El tercero, indudablemente, fue Joel David Kaplan, quien se encontraba en Perú, realizando negocios azucareros. 

De esa manera se inició el drama que parecía surgido de la mente de grandes novelistas policiales como los que promovieron las cintas de James Bond y de Misión Imposible. 

La Associated Press expresó el 18 de noviembre de 1961, desde Washington, informes de la renuncia del general Rafael Trujillo, “Ramfis”, como jefe del ejército dominicano. 

El poderosísimo secretario de Estado, Dean Rusk, hizo ese día una advertencia, en declaración extraordinaria, de que el regreso de dos hermanos del finado dictador, (a quien ya no se le mencionaba como “víctima de brutal atentado” sino como simple finado), Rafael Leónidas Trujillo Molina, presagiaba una posible intentona de implantar otra vez la dictadura y que el gobierno norteamericano consideraba medidas en caso de que surgiese una situación peligrosa en la República Dominicana, además de que “también se analizaban las otras medidas que acontecimientos imprevisibles podrían exigir”. 

Los funcionarios del Departamento de Estado, a las órdenes de Rusk, no excluyeron la posibilidad de que se usasen tropas norteamericanas si surgiese una crisis. 

Es decir, Dean Rusk temía que los tíos quisieran reafirmar el dominio dictatorial de la vida política y económica de la Dominicana, aprovechando que un sobrino era el jefe del ejército. Al parecer, “Ramfis” estaba de acuerdo en someterse a la dirección de sus tíos Héctor y Arismendi Trujillo Molina. 

Ese mismo día de la advertencia de Dean Rusk a quienes quisieran convertirse en sátrapas dominicanos, se encontraron en México las ropas manchadas de Louis Melchior Vidal Jr., a la altura del kilómetro 27 de la carretera vieja a Cuernavaca, Morelos. 

En plena huida de quienes lo perseguían para matarlo, el puertorriqueño tomó la habitación 908 del Hotel Continental Hilton, el día 11 de noviembre de 1961, lo seguían enviados de alguna corporación que Melchior conocía, porque nadie más podía saber que aparentemente era sospechoso de haber proporcionado datos precisos para ubicar en tiempo y lugar a su padrino, Rafael Leónidas Trujillo Molina, el 30 de mayo del mismo año, cuando fue ametrallado sin misericordia el dictador en una emboscada “guerrillera”. 

La mujer de Louis dijo que su esposo fue hijo de padre puertorriqueño de origen español y de madre cubana, había estado casado dos veces, al igual que Teresa Carrasquillo. 

 Agregó la señora que hacía más de un año que el vendedor de armas fue golpeado por castristas y atendido en el Bellevue Hospital de Nueva York, sin revelar quiénes fueron sus agresores, a quienes conocía. 

 El viaje a México, primero que hacía, dizque obedecía a un negocio relacionado con la industria azucarera, pues aquí se entrevistaría con el magnate Aarón Sáenz y otros empresarios. 

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