La alianza de la muerte: CJNG, amos de Baja California

*Ramón Arellano fue ejecutado en 2002 en Mazatlán, Sinaloa, cuando se disponía a asesinar a Ismael “El Mayo” Zambada, quien pretendía irrumpir en Baja California y apoderarse de la plaza

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Quinta y última parte)

Tijuana. — Benjamín Arellano fue detenido en la ciudad de Puebla en 2003, durante el gobierno de Vicente Fox; estuvo encarcelado en el penal de La Palma, Estado de México. Luego fue extraditado a Estados Unidos, donde enfrenta un juicio por tráfico de drogas. Recientemente, el capo pidió ser perdonado por las autoridades estadunidenses, pero no tuvo éxito.

Ramón Arellano, su hermano, otro de los más violentos, fue ejecutado en 2002 en Mazatlán, Sinaloa, cuando se disponía a asesinar a Ismael “El Mayo” Zambada, quien pretendía irrumpir en Baja California y apoderarse de la plaza.

Se cuenta que en aquella ocasión Ramón Arellano tomó su arma, su vehículo —un Volkswagen sedán— y emprendió un viaje de Tijuana a Mazatlán. Cuando llegó al puerto tuvo un enfrentamiento con un agente de tránsito debido a una infracción que cometió. No quiso pagarle y cuando intentó matar al policía este le disparó en la cabeza. En ese momento no supo que había asesinado a uno de los líderes del cártel de Tijuana más virulentos de la historia del narcotráfico mexicano.

La misma suerte corrió Francisco Arellano Félix. Este compurgó una pena en el penal de La Palma y fue extraditado a Estados Unidos. En ese país le impusieron una pena de cuatro años y fue deportado a México sin delito alguno en su contra.

Un día festejaba el cumpleaños de un menor, al parecer su sobrino, en una casa de Ensenada. Francisco estaba sentado en la mesa de honor, junto con otros invitados.

Al atardecer arribaron al lugar unos payasos contratados para ofrecer un espectáculo infantil. Cuando comenzó se empezaron a desatar las risas de los comensales. Los payasos divertían con sus chistes y su espectáculo. De pronto, uno de los payasos se acercó a la mesa de honor y se paró frente a Francisco Arellano. Sacó una pistola de entre su ropaje holgado y asesinó al capo que ya no pudo disfrutar su libertad.

Este crimen, sin embargo, no exterminó por completo al cártel de Tijuana. De acuerdo con datos oficiales, Enedina Arellano Félix, diestra en el manejo financiero, ahora conduce al llamado Cártel de Tijuana Nueva Generación, la organización que opera en alianza con el Cártel de Jalisco y se aprestan a controlar no solo el estado de Baja California sino buena parte del territorio en la que por dos décadas fueron amos y señores.

Así, a base de violencia —muertes, levantones, secuestros y un constante uso del terror a través de las redes sociales— el cártel de Jalisco impuso sus reales en Baja California, donde ahora son los amos del territorio.

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