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viernes, octubre 16, 2026

Incierto futuro lagunar

*El grave deterioro ambiental que sufre la Laguna de los Siete Colores pone en peligro su belleza: Un estudio de Ecosur revela que Bacalar perdió 277 hectáreas de manglares y humedales en dos décadas

*La degradación ambiental está ligada al crecimiento turístico y amenaza el equilibrio ecológico de la laguna; ha generado un impacto económico superior a 10.5 millones de dólares anuales

*La investigadora María Luisa Villareal Sonora presentó dos libros de su autoría y llamó a realizar trabajos de desazolve y mantenimiento en la zona sur para evitar un deterioro irreversible del ecosistema

Redacción/Sol Quintana Roo

Bacalar.- En poco más de dos décadas se ha registrado una alarmante reducción de sus ecosistemas naturales, con la desaparición de al menos 277 hectáreas de manglares y humedales, de acuerdo con una investigación realizada por el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

El análisis, desarrollado por la investigadora Erika Palafox Juárez, señala que esta degradación ambiental, ocurrida entre 1999 y 2021, genera un impacto económico que supera los 10.5 millones de dólares anuales. La cifra corresponde al valor de los servicios ecosistémicos que estos espacios proporcionaban y que hoy se han perdido de manera irreversible.

El estudio, titulado “El valor de conservar: impactos ambientales y económicos en los humedales de Bacalar, Quintana Roo”, detalla que la desaparición de estos ecosistemas va más allá del daño paisajístico. Los manglares y humedales cumplían funciones clave como la filtración natural del agua, la prevención de inundaciones, la captura de carbono y el abastecimiento de recursos naturales, beneficios que ahora deberán ser reemplazados mediante costosas soluciones artificiales.

La investigadora subrayó que la afectación ya es perceptible tanto para habitantes como para turistas, quienes reconocen que la imagen actual de la laguna dista considerablemente de la que se observaba en décadas pasadas, reflejada en fotografías históricas. Este cambio evidencia una transformación paulatina que pone en riesgo el equilibrio ecológico de la región.

El documento también vincula el deterioro ambiental con el acelerado crecimiento turístico registrado tras el nombramiento de Bacalar como Pueblo Mágico, así como con el desplazamiento de visitantes desde el norte del estado debido al sargazo. Este incremento en la demanda turística propició el desarrollo de infraestructura que, en muchos casos, se realizó sin considerar la fragilidad de la cuenca lagunar.

La valoración económica incluida en el estudio busca dimensionar el costo social que implica la pérdida ambiental, al estimar cuánto tendría que invertir la sociedad para sustituir los procesos naturales que los manglares realizaban de forma gratuita, destacando así la urgencia de reforzar las políticas de conservación en la región.

RIESGO AMBIENTAL

Por su parte, la bióloga María Luisa Villareal Sonora ha alertado sobre la necesidad urgente de ejecutar labores de limpieza, mantenimiento y desazolve en la zona sur de la laguna de Bacalar, al considerar que la falta de intervención podría desencadenar daños ambientales de carácter irreversible.

Durante la presentación de sus libros “Los Microbialitos de Bacalar” y “El Mito que gobierna a la Laguna”, explicó que la acumulación progresiva de sedimentos y materia orgánica está generando alteraciones en la calidad del agua y en el equilibrio natural del sistema lagunar, situación que, de no atenderse, podría impactar la biodiversidad.

La especialista señaló que existe una percepción equivocada que ha frenado proyectos de saneamiento, particularmente la idea de que los estromatolitos dominan toda la laguna, argumento que —afirmó— ha sido utilizado para bloquear intervenciones técnicas necesarias.

Indicó que centrar la discusión únicamente en la protección de estos organismos ha limitado la atención de otros procesos ecológicos relevantes, como la sedimentación acelerada y el incremento de nutrientes, factores que podrían detonar procesos de eutrofización en el corto plazo.

Por tal motivo, ha hecho un llamado a privilegiar el diálogo informado y la cooperación entre sectores ambientalistas y productivos, al advertir que la conservación de la laguna debe abordarse desde una visión integral que combine protección ecológica y desarrollo sostenible, ya que postergar medidas preventivas podría elevar significativamente el costo ambiental y social en el futuro.

LA ESTAFA DEL “PUEBLO MÁGICO”

La Laguna de los Siete Colores, aquel espejo de agua que alguna vez fue el orgullo del sur de Quintana Roo, hoy refleja una realidad turbia. Bajo la administración de José Alfredo Contreras Méndez, el título de “Pueblo Mágico” se ha convertido en una etiqueta vacía, una distinción que parece existir únicamente en los espectaculares oficiales mientras la infraestructura básica del municipio se desmorona a pedazos.

La ironía es punzante: Contreras Méndez no sólo es el alcalde de Bacalar, sino que ostenta el cargo de Presidente de la Asociación Nacional de Alcaldes de Pueblos Mágicos. Sin embargo, su liderazgo nacional contrasta dolorosamente con el abandono local. Mientras el edil viaja y se fotografía en foros de turismo, las calles de su propio municipio exhiben un crecimiento gris, desordenado y carente de la magia que el programa federal exige para mantener su estatus.

Desde su nombramiento en 2006, Bacalar prometía ser un modelo de desarrollo sostenible. No obstante, en pleno 2026, los ciudadanos denuncian que la gestión de «Chepe» Contreras ha priorizado el espectáculo mediático sobre la conservación. El dinero de las arcas municipales parece moverse en un círculo cerrado de proveedores selectos, dejando a los hoteleros y restauranteros locales —quienes realmente sostienen la economía— en un estado de vulnerabilidad absoluta.

El desplome del turismo con alto poder adquisitivo es una de las señales más claras del fracaso. Los visitantes que buscan exclusividad y naturaleza se encuentran con una laguna amenazada por la contaminación y la falta de vigilancia ambiental. La ausencia de un sistema de drenaje eficiente y el manejo deficiente de residuos son bombas de tiempo que la administración municipal ha decidido ignorar, poniendo en riesgo el ecosistema que le otorgó su fama mundial.

La brecha entre el discurso oficial y la estadística es alarmante. Según datos recientes, el 73.5% de la población de Bacalar vive en pobreza estructural. Es una cifra que hiende el corazón de cualquier política pública: ¿Cómo puede un «Pueblo Mágico» ser el hogar de miles de personas sin acceso a agua potable o servicios de salud dignos? La respuesta de Contreras Méndez ha sido, sistemáticamente, la simulación.

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