HONDURAS: EPICENTRO DE LA COCAÍNA EN CENTROAMÉRICA

*El 80 por ciento de la droga que llega a EU pasa por Honduras. El expresidente es investigado por la DEA por narcotráfico 

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Primera de tres partes)

San Pedro Sula.- “En Honduras los narcos siguen trabajando en total impunidad. En las Fuerzas Armadas hay oficiales vinculados y hasta la fecha no hay ninguna investigación. La droga continúa y va a continuar pasando por nuestro país, porque el gobierno se ha dedicado a mentir, porque las instituciones son cómplices del narcotráfico y las cúpulas de poder son las que manejan esas actividades ilícitas”. 

Así lo señaló el capitán Santos Rodríguez Orellana, un ex militar de la Unidad de Inteligencia de las Fuerzas Armadas de Honduras, que fue separado de su cargo por haber sido el primero en mencionar a Juan Antonio «Tony» Hernández, hermano del expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, en actividades del narcotráfico. 

“Tony” Hernández fue detenido el 23 de noviembre de 2018 en el aeropuerto de Miami, acusado de traficar cocaína con destino a Estados Unidos, posesión de armas y por mentir a las autoridades estadounidenses. Su sentencia, que podría ser hasta de 40 años, ha sido postergada en nueve ocasiones en la Corte del Distrito Sur de Nueva York. 

A esos señalamientos de que la cúpula del poder de Honduras está involucrada con el narcotráfico, se suma la Conferencia Episcopal de Honduras, al indicar que las instituciones y los políticos fueron infiltrados por los cárteles del narcotráfico. 

Recientemente, la CEH emitió un fuerte pronunciamiento en el que critica esa situación y cuestiona a los políticos que por ambición se vincularon a las redes criminales: 

«Con profundo dolor constatamos cómo la lacra del narcotráfico ha permeado las instituciones de nuestro país», precisó el documento leído por el sacerdote Juan Ángel López, portavoz de la Conferencia, en el que cuestiona a la clase política, acusándola de mantener un pacto con los narcos que siembran el terror en esa pequeña nación de Centroamérica. 

El padre López sostuvo que es una realidad que una buena parte de la clase política, está coludida con el narcotráfico, el crimen organizado y la corrupción. 

También, el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), un organismo de la Sociedad Civil Independiente del Gobierno hondureño, mantuvo la misma postura, remarcando que gracias a la colaboración de políticos e instituciones de Estado, el 80 por ciento de la droga, proveniente de Sudamérica, pasa por Honduras antes de llegar a Estados Unidos. 

El fiscal Emil Bove, a cargo del caso de “Tony” Hernández, declaró, con base en las declaraciones del acusado, que el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, recibió dinero de los traficantes para sus campañas políticas. 

Asimismo, las investigaciones de la Drug Enforcement Administration (DEA), señalan que entre 2004 y 2016 varios cárteles de narcotráfico operaron juntos en Honduras, gracias al apoyo de prominentes personajes públicos y privados, lo que ha convertido a la nación en un “narco-estado”. 

Conforme a las pesquisas de la agencia norteamericana, en la lista acusatoria fueron incluidos políticos hondureños y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, que no solo han protegido a narcotraficantes, sino que de manera personal han recibido toneladas de cocaína enviadas a Honduras desde Colombia, a través de rutas aéreas y marítimas. 

La droga es transportada hacia el Oeste, en Honduras, hasta la frontera con Guatemala y eventualmente llevada hacia los Estados Unidos. Para protegerse de la interferencia oficial y para facilitar el paso seguro a través de Honduras, los narcotraficantes sobornan a funcionarios públicos, incluidos ciertos miembros del Congreso Nacional de Honduras, según la investigación de la DEA. 

El informe de la agencia antidrogas estadounidense, refuerza las denuncias contra el mandatario Juan Orlando Hernández, a quien se le acusa de haber recibido millones de dólares del narco mexicano Joaquín «El Chapo» Guzmán Loera, para que lo dejara operar sin problemas. 

Asimismo, fiscales federales de Estados Unidos acusaron al expresidente hondureño de proteger a un narcotraficante connacional a cambio de grandes sobornos, incluso utilizando al Ejército para facilitar sus actividades, lo que ahonda en las acusaciones planteadas durante el juicio por tráfico de drogas contra su hermano Juan Antonio. 

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