GONZÁLEZ CANTO Y BORGE ANGULO: SUS NEXOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO Y LA MAFIA RUMANA

*Grupo Sol lo difundió en marzo de 2019; hoy la DEA lo confirma

*Salta a escena también René Bejarano, “El Señor de las Ligas”

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México

Ciudad de México.- Hace un año y 11 meses, tras una acuciosa investigación periodística, Grupo Sol dio a conocer los nexos de los ex gobernadores Félix Arturo González Canto y Roberto Borge Angulo, respectivamente, así como de otros funcionarios y ex funcionarios quintanarroenses con el narcotráfico, la delincuencia organizada e incluso con mafia extranjeras que se aposentaron en Quintana Roo.

Hoy, la Drug Enforcement Administracion (DEA) de los Estados Unidos; el Principado de Andorra y la Unidad de Inteligencia Financiera de México, confirman la exclusiva de esta Casa Editorial y los enlista como dos de los ex mandatarios más corruptos de nuestro país.

En sus investigaciones, la agencia extranjera y los gobiernos de México y Andorra, vincularon a los ex gobernantes con la mafia rumana liderada por Florian Tudor, al igual que a personajes de diversos partidos políticos, incluyendo a Morena, que conforman la red de clonación de tarjetas bancarias turísticas, el tráfico de personas para explotación sexual y a la extorsión a comerciantes.

La clave para llegar a tales conclusiones, fue la detención de Pablo Mauricio Amezcua Dorador, ex director de Fiscalización, en el trienio de Gregorio Sánchez Martínez y la extinta Latifa Muza Simón, en el municipio de Benito Juárez (Cancún).

Ello originó que el gobierno federal ordenara a su gabinete de seguridad, iniciara una investigación alterna con la DEA y las autoridades de Andorra, que acaban de asegurar cuentas a 23 empresarios y políticos mexicanos por más de 49 mil millones de pesos, entre ellos, a González Canto, Borge Angulo, Mario Marín Torres y otros.

Otro de los políticos involucrados con la mafia rumana resultó ser René Juvenal Bejarano Martínez, líder del Movimiento Nacional por la Esperanza, mejor coocido como “El Señor de las Ligas”, cuando recaudaba millones de pesos para la campaña de Andrés Manuel López a la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal.

El funcionario de marras ha utilizado a Morena mediante una red de funcionarios y empresas fantasma para operar en al menos 15 países, siendo Cancún su centro de operaciones, con la que estafó a ciudadanos y empresarios cancunenses.

Lo más trascendente de las investigaciones que han realizado el Gobierno de México, la Fiscalía General de la República, la UIF y las agencias extranjeras, no sólo sobre los hechos ampliamente conocidos sobre los robos de las cuentas bancarias de los usuarios de cajeros automáticos en Cancún y la Riviera Maya, sino la diversificación hacia otras ramas de la economía local, sobro todo en materia de bienes raíces y trata de personas.

Las pesquisas establecen que González Canto y su alumno Borge Angulo eran los “padrinos” de Florian Tudor y de sus operadores rumanos, a los que entregaron salvoconductos para operar, lo que les permitió asociarse con empresas de bienes raíces en la diversificación de sus ilícitos negocios.

Pero, también se menciona a Remberto Estrada Barba, ex edil de Benito Juárez con vínculos con Florian Tudor y la mafia rumana, así como al diputado y dirigente del Verde en el estado, José de la Peña Ruiz de Chávez, a José Luis Jonathan Yong Mendoza, ex funcionario municipal y a Gregorio Sánchez Martínez, “Greg”.

Como resultado de una investigación paralela entre la DEA y el gobierno mexicano, recientemente le fueron congeladas sus cuentas bancarias a 79 personas físicas y morales vinculadas con Florian Tudor y la mafia rumana.

Pero además, González Canto, Borge Angulo y varios políticos, también son investigados porque durante sus gestiones sostuvieron vínculos con grupos criminales.

En marzo de 2019, Grupo Sol publicó un trabajo especial en el que se reveló que con la llegada de Félix Arturo González Canto al gobierno del estado de Quintana Roo se dio el boom del gang de las drogas y fue cuando se propaló la versión de que “la plaza” había sido vendida dos veces al narcotráfico.

Luego, tras el arribo de Roberto Borge Angulo, discípulo del primero, el narcotráfico cobró un auge nunca antes visto en el Pasillo del Caribe Mexicano.

Bajo esa perspectiva, en opinión de autoridades antidrogas, se puede considerar a los ex gobernadores priístas González Canto y Borge Angulo, como responsables del caos en que actualmente se encuentra la entidad.

Un hecho que puso al descubierto hasta qué grado había infiltrado el narcotráfico al gobierno de González Canto, fue lo sucedido el 3 de febrero de 2009, cuando el general retirado, Mauro Enrique Tello Quiñones fue ejecutado de manera brutal, a menos de 24 horas de haber sido designado asesor en Seguridad Pública del entonces presidente municipal de Cancún, Gregorio Sánchez Martínez, “Greg”; otro polémico personaje.

Las investigaciones del caso originaron la captura de Octavio Almanza Morales, “El Gori4”, secretario de Seguridad Pública de Cancún; Francisco Velasco Delgado, “El Vikingo”, director de la Policía Municipal de Cancún; y de Marco Antonio Mejía López, ex director de la cárcel de Cancún.

Trascendió entonces que la presencia del general Tello, muerto con otros dos militares a los que también “levantaron”, podría haberles originado problemas a los que como servidores públicos estaban vinculados con la delincuencia organizada.

Su muerte fue espeluznante narraron los peritos forenses, quienes dieron fe de las lesiones que presentaba el militar en retiro: “Tenía rotos los brazos y las piernas. Las fracturas eran expuestas, todas. Golpes en todo el cuerpo, en la cara, en el tórax, le rompieron las piernas y los brazos y el tiro de gracia probablemente lo recibió cuando ya estaba muerto”.

Pero, además hubo otros episodios negros durante la gestión de González Canto:

A lo largo de su mandato sostuvo nexos con el clan de los Carrillo Fuentes, concretamente con Luis Carlos Carrillo Cano, sobrino de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, quien se ostentaba como empresario de la construcción.

Bajo esa fachada, Luis Carlos hizo millonarios negocios con González Canto, quien le otorgó diversas concesiones, entre ellas la construcción de la cárcel de Cancún, pero al descubrirse la relación entre mandatario y el narcotraficante se vio obligado a suspenderlas.

González Canto había otorgado el contrato para la ampliación de la cárcel municipal de Cancún, a través de la empresa SAFIE de Quintana Roo S.A. de C.V., cuyos planos contemplaban inclusive hasta la construcción de pasadizos secretos, concebidos para eventuales fugas.

Sin embargo, esa obra no fue la única, hubo otras más concretadas mediante licitaciones otorgadas por el gobierno, sin concurso, pese a que a Ricardo y Alfredo Carrillo Cano, hermanos de Luis Carlos, la DEA los relacionaba como presuntos responsables de tráfico de drogas, “lavado” de dinero, extorsión y homicidio.

Ese parentesco y los vínculos con la delincuencia organizada, quedarían confirmados la tarde del 19 de octubre de 2011, cuando el empresario y amigo personal de González Canto, Luis Carlos Carrillo Cano fue ejecutado en una de las principales avenidas de Cancún.

Junto al cuerpo fue dejada una cartulina que contenía un amenazante mensaje del Cártel de Los Zetas, que se adjudicó el crimen de Carrillo Cano:

“Saludos, ya sabemos que están aquí y que los protege el cerdo del gobernador, pero ni con él nos van a frenar”, fue el amenazante mensaje.

Otro vínculo más de González Canto con el crimen organizado fueron los nexos que mantuvo con Raúl Martins Coggiola, conocido en Quintana Roo como “El zar de la trata de Blancas”, de quien se dice que apoyó la campaña de Roberto Borge Angulo, por indicaciones del primero, ambos relacionados con miembros del Cártel de Juárez, del llamado “Señor de los cielos”.

Esos vínculos presuntamente criminales se confirmaron tras las indagatorias realizadas a raíz de la captura en Panamá de Borge Angulo, con lo que comenzó a destaparse la cloaca que se gestó desde que González Canto asumiera la gubernatura, en abril de 2005, al entablar relaciones simultáneamente con el Cártel de Sinaloa y el Cártel del Golfo, cuyos sicarios, “Los Pelones” y “Los Zetas” y otros grupos, apéndices de los mismos, han mantenido y mantienen una cruenta guerra por el control del territorio.

Con la captura de Borge Angulo quedaron al descubierto los nexos que mantuvo durante su mandato con Leticia Rodríguez Lara, “Doña Lety”, jefa del Cártel de Cancún, que operó libremente gracias a la protección de Borge.

Su relación fue tan estrecha que no sólo llegaron a ser “vecinos” en exclusivo palacete de Quintana Roo, sino que también compartieron las cajas de seguridad de la empresa Firts National Security, en Cancún, donde guardaron el productio de sus latrocinios, mismas que fueron aseguradas por la entonces Procuraduría General de la República.

Por investigaciones periodísticas, trascendieron varias situaciones relacionadas con González y Borge, como la expuesta por María Teresa Menéndez Monforte, correctora de estilo de un medio quintanarroense:

“En Quintana Roo los delincuentes son de cuello blanco, es decir, gente que ni te imaginas que está metida en el narco, la clase política, la clase empresarial están inmiscuidas en el lavado de dinero. A lo largo de los sexenios de González Canto y Borge Angulo, todos los días, entraban y salían portafolios llenos de dinero”, declaró.

Asimismo, el analista político Guillermo Vázquez Handall, uno de los ex asesores de Borge Angulo, aseguró que en los gobiernos pasados había una especie de acuerdo entre la autoridad estatal y municipal y los grupos delincuenciales para que los dejaran operar libremente.

-Fue evidente que se permitió que pasaran los cárteles de la droga, pues el objetivo de ambos ex gobernantes no era gobernar sino administrar el crimen, lo que originó que Quintana Roo ocupara uno de los primeros lugares en narcotráfico, pederastia, trata de personas, prostitución, extorsión, lavado de dinero, lo que hundio a la enridad en lacorrupción e impunidad.

La dupla Félix-Roberto, descubrió y explotó tres grandes fuentes de corrupción para dejar un estado en decadencia: El dinero robado al erario (los desvíos), las incalculables sumas por el apoderamiento de tierras de la reserva de Quintana Roo que fueron “rematados” a precios irrisorios a familiares, amigos e incondicionales y, desde luego, los millonarios sobornos del narco para dejarlo operar.

Cifras del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública Federal precisan que a lo largo de los gobiernos de González Canto y Borge Angulo, el consumo interno de las drogas alcanzó su nivel más alto.

En otro punto, tanto González Canto como Borge Angulo protegieron al ex banquero Roberto Hernández Ramírez para que los desembarques de cargamentos de cocaína procedentes de Colombia, se siguieran realizando en Punta Pájaros, propiedad costera del magnate, que se localiza en el centro de la Biosfera de Sian Ka´an.

Los nexos del ex senador Félix González Canto y del ex gobernador Borge Angulo con los cárteles del narcotráfico y la venta infame de la reserva territorial de Quintana Roo, explicarían sobradamente el origen de sus fortunas.

La doble relación con cárteles de la droga, enemigos entre sí, dio paso a una imparable ola de violencia, transformando puntos turísticos como Cancún, Playa del Carmen, Isla Mujeres y Cozumel, cuyo principal atractivo era la tranquilidad, en verdaderos focos rojos del crimen organizado.

En la actualidad, Quintana Roo está convertido en una zona de alto riesgo por la inseguridad originada por el crimen organizado, situación que se agravó con la incursión de Los Zetas y del Cártel Jalisco Nueva Generación, sin faltar el Cártel de Sinaloa.

En ese clima de violencia privan los secuestros, extorsiones, robos a mano armada, «levantones», cobros por derecho de piso y ejecuciones, y las víctimas resultan lo mismo ciudadanos comunes que turistas y empresarios, por lo que muchos hombres de empresa decidieron abandonar el estado ante la falta de garantías.

Ahora esos políticos se encuentran en la mira no sólo de agencias extranjeras, sino del gobierno mexicano que intercambia información policial y financiera, para poder llegar hasta el fondo no solamente de la responsabilidad de los multicitados ex mandarios, sino de otros políticos que también utilizaron sus cargos y sus nexos con la delincuencia organizada para amasar inmensas fortunas.

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