GENERALES, SIN ESCRÚPULOS AL SERVICIO DEL NARCO

*El caso más escandaloso actualmente es el del General Salvador Cienfuegos Zepeda, detenido en Estados Unidos y liberado un mes después; Ahora la Fiscalía General de la República, según se afirma, lo investiga por los delitos que, según la DEA, cometió el militar 

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México 

(Tercera y última parte) 

Ciudad de México.- Amigo de Amado Carrillo Fuentes, el general Jorge Maldonado Vega también fue detenido en 1998 por vincularse con el jefe del Cártel de Juárez. Sobre él recayó una sentencia de 26 años de prisión. Los delitos: Narcotráfico, lavado de dinero y delincuencia organizada. 

El militar retirado ingresó al penal de máxima seguridad de La Palma, pero en el mes de septiembre de 2002 fue absuelto por falta de pruebas. Según las crónicas periodísticas, Maldonado Vega y Carrillo Fuentes convivieron juntos en el restaurante San Ángel Inn en abril de 1989, durante el festejo del cumpleaños del militar. 

En su testimonio judicial, Maldonado Vega sostiene que él estaba festejando su cumpleaños y que ahí fue abordado por Carrillo Fuentes, entonces el más poderoso de los capos del narcotráfico. 

Otros militares de alto rango también cayeron en desgracia por sus vínculos con el narcotráfico. En el año 2000, la Procuraduría General de Justicia Militar, entonces encabezada por Rafael Macedo de la Concha –a la postre Procurador General de la República al iniciar el sexenio de Vicente Fox– dio a conocer la detención de Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo. 

Con una larga historia en contrainsurgencia e inteligencia militar, ambos oficiales fueron relacionados en la indagatoria SC/003/99 como presuntos responsables de brindar protección al Cártel de Juárez. 

El 1 de noviembre de 2002, un Consejo de Guerra declaró culpable a Quirós Hermosillo, quien fue degradado y condenado a 16 años de prisión. 

En el año 2005 un juez absolvió del delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita al militar, pero permaneció preso por tráfico de drogas. Falleció el 9 de noviembre de 2006 en el Hospital Central Militar. 

Pieza clave en el combate a la guerrilla, enlace entre el gobierno de Felipe Calderón en las negociaciones con los cárteles de la droga, el General Mario Arturo Acosta Chaparro fue premiado en los años setenta y ochenta por su labor en el combate de los grupos guerrilleros en Guerrero y Chiapas. Así obtuvo su ascenso como Mayor de infantería. 

Llegó a ser General Brigadier. En el año 2000, cuando ya estaba en la antesala del retiro, Acosta Chaparro fue acusado junto con el General Quirós Hermosillo de brindarle protección al Cártel de Juárez.  

El testigo protegido Gustavo Tarín fue el que los incriminó. Por esa razón le fue retirado el grado de General y recibió una sentencia de 16 años de prisión. 

En 2005, un Tribunal Federal ordenó que se repusiera el juicio por presuntas fallas en el procedimiento y la poca credibilidad de los testigos. Un año después, en 2006, un juez de alzada desestimó los cargos contra Acosta Chaparro contenidos en 123 denuncias interpuestas contra él y Quirós Hermosillo por la detención ilegal, tortura y desaparición de más de 20 campesinos de Guerrero. 

En junio de 2007, cuando transcurría el primer año de gobierno de Felipe Calderón, un juez anuló la sentencia del Consejo de Guerra. Luego, Acosta Chaparro colaboró con el gobierno de Calderón: Era el enlace con los cárteles de la droga y su función fue trabajar para evitar la violencia mediante negociaciones directas. 

El militar sufrió un primer atentado el 18 de mayo de 2010. Entonces indagaba el secuestro del político panista y abogado Diego Fernández de Cevallos. 

Sin embargo, Acosta Chaparro algo debía al crimen organizado, pues el 20 de abril de 2012, cuando el gobierno de Calderón estaba en la recta final, el militar fue ejecutado en la Ciudad de México cuando se aproximaba a un taller mecánico. 

Otros militares que pisaron la cárcel por diversos delitos, entre ellos el de narcotráfico, fueron Ricardo Martínez Perea, dueño de una carrera de 40 años en el Ejército. Fue sentenciado a 15 años porque se acreditó que brindó protección al cártel del Golfo. 

La misma suerte corrió el General Juan Manuel Barragán, relacionado con el cártel de Tijuana; Tomás Ángeles Dauahare y Rubén Pérez Ramírez, a quienes relacionaron con el cártel de los hermanos Beltrán Leyva. 

El caso más escandaloso actualmente es el del General Salvador Cienfuegos Zepeda, detenido en Estados Unidos y liberado un mes después. Ahora la Fiscalía General de la República, según se afirma, lo investiga por los delitos que, según la DEA, cometió el militar. Sin embargo, existen amplias posibilidades de que en este caso impere la impunidad y el expediente de la DEA sea desestimado. 

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