*El acervo del INAH supera el millón 220 mil fotografías y reúne imágenes que documentan casi dos siglos de historia de México
*El inmueble actual registra 82% de ocupación y ya se analiza la posibilidad de construir una sede de mayores dimensiones
*La nueva propuesta contempla áreas especializadas para conservación, digitalización, investigación, exposiciones y actividades culturales
Redacción/La Opinión de México
Ciudad de México.- A cinco décadas de su creación, la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se encuentra ante uno de sus principales desafíos: ampliar sus instalaciones para garantizar el resguardo de un acervo que continúa creciendo.
El recinto, considerado uno de los más importantes del mundo en su especialidad, conserva actualmente poco más de un millón 220 mil fotografías pertenecientes a 50 colecciones. Sus materiales abarcan desde 1847 hasta la actualidad y permiten recorrer distintas etapas de la historia social, cultural y artística de México.
Entre los acervos destacan trabajos de fotógrafos como Guillermo Kahlo, Tina Modotti, Manuel Álvarez Bravo, Hugo Brehme y Nacho López, además del reconocido fondo Casasola. En sus imágenes aparecen personajes y acontecimientos vinculados con figuras como Emiliano Zapata, Diego Rivera, José Clemente Orozco, María Conesa, Agustín Lara, Cantinflas y Tin Tan.
De acuerdo con Juan Carlos Valdez Marín, director del Sistema Nacional de Fototecas-Fototeca Nacional, actualmente alrededor del 82 por ciento de la capacidad del inmueble se encuentra ocupada. Aunque todavía existe margen para recibir materiales durante algunos años, ya se contempla la necesidad de contar con una sede diseñada específicamente para las necesidades de una fototeca contemporánea.
La propuesta no se limitaría a ampliar las áreas de almacenamiento. El proyecto contempla un complejo de mayores dimensiones que incluya espacios para conservación, catalogación, digitalización y servidores, además de un auditorio, talleres, tienda, cafetería y un museo de mayor tamaño.
Uno de los principales objetivos es mantener en buenas condiciones el patrimonio fotográfico. Actualmente se realizan labores de limpieza, estabilización y restauración, mientras que la institución procesa alrededor de 10 mil piezas anualmente. Según Valdez Marín, más del 85 por ciento del acervo se encuentra en condiciones adecuadas para su conservación y consulta.
La digitalización también avanza de manera constante. Cada año se incorporan unas 20 mil piezas a este proceso y ya existen cerca de 900 mil imágenes en baja resolución para consulta y difusión, además de más de 450 mil archivos en alta resolución.
El acervo continúa creciendo principalmente mediante donaciones. Entre las incorporaciones recientes se encuentran una colección de arquitectura mexicana con más de 13 mil diapositivas, el archivo completo del fotógrafo Carlos Jurado, materiales relacionados con Tina Modotti, el trabajo del fotoperiodista Ulises Castellanos y una colección dedicada a cascadas de Chiapas.
Esta última reúne 33 imágenes a color de Mario Alberto Cuesta Vázquez, varias de ellas correspondientes a cascadas que actualmente ya no existen. Las fotografías fueron elaboradas sobre papel de algodón mediante una técnica que busca garantizar una permanencia de al menos un siglo.
La Fototeca Nacional no acepta colecciones bajo la modalidad de comodato, debido a que los recursos destinados a su conservación beneficiarían un patrimonio que eventualmente podría regresar a manos privadas. La institución prioriza, en cambio, materiales que representen un interés público y posean valor documental.
El próximo noviembre, la Fototeca Nacional cumplirá 50 años de existencia. Su historia está estrechamente vinculada con el fondo Casasola, colección que dio origen al recinto y que continúa siendo uno de los conjuntos fotográficos más consultados y estudiados.
Con casi dos siglos de memoria visual reunida en sus instalaciones, el desafío para la Fototeca será ahora encontrar una sede capaz de acompañar el crecimiento de su patrimonio y fortalecer su función como espacio de conservación, investigación y difusión de la fotografía mexicana.

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