Florentino Ventura: “el policía más brutal, pero el más eficiente”

Florentino Ventura nació en Colima, en 1928, pero no se establece con certeza la manera como se enroló en la policía, donde alcanzó niveles insospechados

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Primera de seis partes)

Ciudad de México. — En el mundo policíaco, siempre han surgido personajes que destacan dentro de ese ámbito, desafortunadamente en su gran mayoría sobresalen por corruptos y en muy pocos casos, por su capacidad como investigadores, como en el caso de Valente Quintana o Manuel Mendoza Domínguez, fundadores del Servicio Secreto, que fue ejemplo de eficiencia y honestidad, no solo en México sino en el extranjero.

La otra cara de la moneda podrían darla Guillermo González Calderoni o Genaro García Luna, ambos calificados como superpolicías por sus creadores; el primero por Carlos Salinas de Gortari y el segundo por Felipe Calderón Hinojosa.

Calderoni fue asesinado en Estados Unidos, presuntamente para silenciarlo, y García Luna está preso en Estados Unidos. Pero hay un caso muy especial en el que nuestro personaje podría haber sido acusado de muchas cosas, menos de corrupto.

Se trata de Florentino Ventura Gutiérrez, cuya crueldad, rayaba en la sevicia, mostrada en sus interrogatorios, hizo que la Drug Enforcement Administration (DEA) y otras agencias extranjeras lo calificaran como “el policía más brutal, pero el más eficiente”, ya que, para ellos, no había caso que no resolviera.

Se sabe que nació en Colima, en 1928, pero no se establece con certeza la manera como se enroló en la policía, donde alcanzó niveles insospechados.

Se cuenta, sin que haya sido posible corroborarlo, que fue hijo de una trabajadora de limpieza, que estaba comisionada en la Policía Judicial Federal, y de un comandante que no lo quiso reconocer, por lo que su madre, al hacerse cargo de él, tenía que llevarlo a su trabajo de tal suerte que su infancia y juventud transcurrieron en el ambiente policíaco.

Otra de las hipótesis coincide con su nacimiento en Colima, sin que tampoco haya antecedentes de su familia: padres, hermanos, tíos.

Otra especie cuenta que en su adolescencia ingresó a un seminario con la intención de abrazar el sacerdocio, pero lo abandonó al ver que no tenía vocación; también se dice que en su juventud ingresó a la División de Estudios Superiores de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, estudios que no concluyó.

Que trabajó como telegrafista, oficio que también dejó y que, en 1949, a los 21 años, sin tener relación alguna con policías, comenzó a frecuentar la Dirección Federal de Seguridad, donde trabó amistad con varios jefes policíacos.

Esta policía-política fue conformada en principio solo por militares, pero paulatinamente ingresarían otros policías de distintas corporaciones y después civiles.

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