Braceros: la deuda histórica

Durante años, el Gobierno de México negó la existencia de documentos oficiales que acreditaran la recepción del dinero enviado por los patrones de Estados Unidos

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Segunda de cinco partes)

Ciudad de México.— Ninguno de los presidentes mostró interés alguno en pagar la deuda histórica con los ex braceros y, por si fuera poco, el mandatario Enrique Peña Nieto decidió ampararse ante una resolución favorable a los braceros emitida por la jueza Paula María García Villegas.

Durante años, el Gobierno de México negó la existencia de documentos oficiales que acreditaran la recepción del dinero enviado por los patrones de Estados Unidos y que representaban el 10 por ciento de descuento acordado.

Sin embargo, hurgando, rascando en archivos olvidados, ex braceros encontraron pruebas de que el Gobierno de México sí recibió sus ahorros devengados en el vecino país del norte.

En 2005, a iniciativa del entonces presidente panista Vicente Fox Quesada, el Congreso de la Unión creó un fideicomiso con 298.5 millones de pesos para darles una «ayuda social» a los ex braceros en lugar de sus ahorros fruto de años de trabajo.

Algunas organizaciones de braceros rechazaron el fideicomiso y demandaron el pago completo de la deuda histórica, demanda que a la fecha ni siquiera se le ha mostrado interés por atender, pues todo apunta a un fraude multimillonario transexenal en el que funcionarios de todos los niveles se cubren para eludir el pago.

El fideicomiso creado por Vicente Fox fue tomado como una burla, pues en el mismo se habla de una “ayuda social”, pero jamás se estipula el pago total de alrededor de un millón de pesos, que es el monto que a cada ex bracero le corresponde.

A algunos se les dieron 38 mil pesos y se les pidió que firmaran un documento en el que renunciaban al monto total.

Los expedientes encontrados por integrantes de la Asamblea Nacional de ex Braceros (ANB) demostraron que el gobierno mexicano sí recibió millones de dólares del fondo de ahorro (10 por ciento de sus ingresos obtenidos en Estados Unidos entre 1942 y 1966) y que décadas después les siguen adeudando.

Hay oficios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de 1945 que dan cuenta de depósitos por 30 millones de dólares de los braceros. Hay otros de diversos bancos que en 1952 también recibieron remesas.

El «hallazgo» de los braceros dio un giro de 360 grados al asunto de los ahorros, pues todo apunta a qué funcionarios del Gobierno mexicano se los robaron.

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