El Pirulí: tres décadas de silencio

A treinta y seis años de aquel episodio, el asesinato de “El Pirulí” sigue impune

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Ciudad de México.— En el momento de esplendor más elevado, después de cosechar éxitos cantando boleros, Víctor Yturbe, mejor conocido como “El Pirulí”, fue ejecutado a las puertas de su residencia, localizada en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, el 29 de noviembre de 1987.

El caso fue sorpresivo no solo porque en aquel tiempo las ejecuciones al estilo mafioso no eran tan frecuentes, como ahora, sino porque alrededor del personaje se desataron varias versiones que trataron de explicar las causas de su muerte.

Sin embargo, a treinta y seis años de aquel episodio, el asesinato de “El Pirulí” sigue impune.

La Procuraduría General de Justicia de la capital del país tuvo que cerrar el expediente porque ya no tuvo la colaboración de los familiares del cantante, lo que complicó el avance de las indagaciones, según la versión oficial.

Así, el caso nunca fue aclarado y ha pasado a ser una leyenda, pues alrededor de la muerte del cantante siguen circulando varias versiones, pero ninguna se ha aclarado.

De acuerdo con la reconstrucción que hizo la procuraduría capitalina, Víctor Manuel de Anda Yturbe —nombre real del cantante— decidió pasar aquel fin de semana en compañía de su familia debido a que el concierto al que asistiría, en un casino de Tijuana, Baja California, se suspendió.

Aquel domingo, según relato de su esposa, el cantante que hizo famosas varias piezas melódicas como “Verónica”, “Yo lo comprendo”, entre otras, disfrutó de una comida con sus hijos y su esposa. Luego pasó algunas horas jugando dominó.

Hacia la noche, se acomodó en un sillón y se dispuso a ver una película, mientras su esposa se subió a su recámara a descansar y su hijo se dispuso a estudiar, pues al día siguiente tenía un examen.

La hija del artista había salido al cine con su novio, pero había olvidado las llaves de la casa, por lo que “El Pirulí” decidió esperarla hasta que llegara.

Alrededor de las 10 de la noche, sonó el timbre. El cantante se dispuso a abrir la puerta y en ese momento, sin expresar ningún reclamo, tres hombres le dispararon a quemarropa.

Las balas —que fueron deflagradas de pistolas .9 milímetros— perforaron el tórax, el abdomen, una clavícula y la arteria femoral del famoso cantautor nacido el 8 de mayo de 1936 en Ciudad Valles, México.

Al escuchar los disparos, la esposa y el hijo de Yturbe salieron a su auxilio. A lo lejos vieron como un vehículo arrancaba a toda velocidad. Los autores materiales se dieron a la fuga.

Con el apoyo de un vecino, “El Pirulí” fue llevado al sillón donde descansaba —aquí surgió el primer detalle sospechoso, pues las autoridades dijeron que la escena del crimen fue alterada— el cual quedó ensangrentado. Se pidieron los auxilios médicos, pero fue inútil: “El Pirulí” ya estaba muerto. En el momento de su muerte, el cantante tenía 51 años.

A largo de las investigaciones resultó todo un misterio desenredar las verdaderas causas de su muerte. Pero en lugar de conocer la verdad, el caso quedó envuelto en diversas versiones que nunca pudieron comprobarse.

La procuraduría del Distrito Federal estableció tres líneas de investigación como posible causa del crimen: La primera estableció que el cantante sostenía relaciones sentimentales con una mujer que era amante de un narcotraficante, aunque no se dieron pormenores respecto de quién se trataba.

La segunda pista se centró sobre una presunta deuda millonaria adquirida tras la compra de grandes extensiones de terrenos en Puerto Vallarta, Jalisco, que al parecer el cantante no había liquidado.

Y la tercera línea de investigación —quizá la más escandalosa— establecía que “El Pirulí” fue asesinado debido a que debía mucho dinero por drogas y además tenía vínculos con el narcotráfico.

Tres décadas después de la muerte de quien hizo famosas canciones como “Te Pido y te ruego”, “Sabrás que no me quieres”, “Felicidad” y otras más, el expediente sigue archivado en la procuraduría de la Ciudad de México.

Una versión confirmada por una fuente que pidió el anonimato sostuvo que el expediente (de Víctor Yturbe) fue cerrado porque las autoridades ya no tuvieron el apoyo de los familiares del artista para continuar indagando.

Según otras versiones, provenientes del mundo del espectáculo, la esposa de “El Pirulí” y sus hijos vendieron la propiedad donde vivían y se marcharon de la capital del país.

Antes de dedicarse al canto, Víctor Yturbe, “El Pirulí” —llamado el bolerista de suave voz— se buscaba la vida como payaso acuático. Cuentan que un día, al hacer una pirueta, cayó al agua en Acapulco. No sabía nadar. En medio de aquel espectáculo, el maestro de ceremonias expresó al verlo: “Este joven parece un pirulí”. El animador hacía referencia a un dulce mexicano de colores.

Después, en Puerto Vallarta, ingresó a trabajar al hotel Posadas. Un día el dueño lo escuchó cantar y tocar la guitarra, por lo que le ofreció que cantara en el bar del hotel todas las noches. Aquello se volvió un espectáculo, pues se hicieron famosas las noches bohemias en el hotel. Más adelante, Víctor Yturbe grabó un disco —“Noches en la Posada Vallarta”— que se colocó en la lista de popularidad.

Ahí Yturbe interpretaba canciones de Agustín Lara, María Grever, entre otros.

En los años setenta su fama como bolerista se incrementó. Fue entonces cuando compuso e interpretó aquella canción titulada “Verónica”, la cual dedicó a la actriz Verónica Castro, con quien mantuvo un romance.

El caso de “El Pirulí” conmocionó el ambiente artístico. En los años ochenta las ejecuciones no eran tan frecuentes.

Se asegura que el cantante pudo haber tenido cuentas pendientes con el cártel de Guadalajara, en aquellos años, encabezado por Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto” y Rafael Caro Quintero, quienes caerían presos dos años después por la tortura y muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar.

Durante varios años, Víctor Yturbe fue permanentemente espiado por la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la policía política del régimen, como ocurrió como muchos artistas que criticaban al gobierno federal y, en particular, a los expresidentes Luis Echeverría y José López Portillo.

Documentos desclasificados del Archivo General de la Nación revelan que el cantante fue espiado y grabado por efectivos de la DFS —antecesora del Cisen— en la década de los años setenta por burlarse de los expresidentes arriba citados.

El archivo del cantante fue localizado en la caja 329 de las galeras del Palacio de Lecumberri; el informe de entonces detalla, por ejemplo, que entre 1970 y 1975 el cantante fue seguido por elementos de inteligencia de la DFS en sus representaciones que solía realizar en el centro nocturno “La Llave de Oro”, ubicado en la Zona Rosa, así como en su natal Jalisco.

“En virtud de haberse recibido una denuncia de que el cantante conocido como “El Pirulí”, que actuó en el centro nocturno “La Llave de Oro”, durante su concierto hablaba sobre temas políticos de actualidad, se procedió a investigar”.

De igual forma, el expediente detalla que cuatro años más tarde, el 12 de noviembre de 1974, elementos de la DFS acudieron al centro nocturno donde el cantante se presentaba, para escuchar con grabadora en mano, y así captar los mensajes de burla que hacía durante la presentación de su espectáculo.

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