EL PETRÓLEO SE ENTREGÓ AL HUACHICOLEO HACE 30 AÑOS 

*La sorprendente analogía del cierre de ductos con el bazukazo que estremeció al sindicato de La Quina, obliga a suponer que la industria petrolera ya estaba amarrada a lo ilegal

*En la Torre de Pemex funcionaba el control perfecto de las instalaciones, y claro, aparte de los carrotanques que hacían sus entregas en gasolinerías “patito”, se ordeñaran los ductos

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/Sol Chiapas/Sol Belice/La Opinión de Puebla

(Primera de siete partes)

Ciudad de México.- La sorprendente analogía del cierre de ductos con el bazukazo que estremeció al sindicato de La Quina, hace 30 años, obliga a suponer que la industria petrolera fue entregada al huachicoleo, sabotajes y saqueos por un grupo de administradores y obreros.

Quienes se habrían inspirado en el ejemplo de un joven limpiabotas civil, luego mozo sindical y finalmente magnate que adquirió un castillo en Francia, la residencia de la familia Trouyet en las Lomas de Chapultepec e intentó comprar la Compañía Mexicana de Aviación, para modernizarla con jets de última generación.

Previamente, la mafia descubierta por el presidente Andrés Manuel López Obrador aprendió los rudimentos del huachicoleo a través de las maniobras del llamado “Conde Gasolinas”, un desertor del Ejército Mexicano, poseedor de una flotilla de carro tanques o “pipas”, quien hurtó 20 millones de litros de gasolina entre 1953 y 1959.

En aquella época más o menos eran honestos los administradores y el “Conde Gasolinas” tuvo que adaptar sus “pipas” con doble fondo, para robar el combustible. Actualmente, no hay necesidad de ese truco: Simplemente, se adecua el papeleo y el combustible robado se almacena en Pemex y se manda al mejor postor en transportes federales, porque, se supone, son miles de litros de gasolina calificada como “evaporada” o perdida, que así aparece en los controles electrónicos. O sea, prácticamente es dinero constante y sonante, sin riesgo para los conjurados.

Pero como se perdía tiempo en el saqueo con “pipas”, se improvisó un gran equipo multidisciplinario con obreros calificados, expertos en colocación de válvulas especiales.

En la Torre de Pemex funcionaba el control perfecto de las instalaciones, y claro, aparte de los carrotanques que hacían sus entregas en gasolinerías “patito”—establecidas para expender el botín—se ordenó que “con mucho cuidado, se ordeñaran los ductos, de acuerdo a puntos establecidos en un programa discreto”.

Si se añade el detalle de los litros incompletos para la venta al público, se podría tener idea de las fabulosas ganancias, del que otro ejemplo serían las que tenía un líder petrolero: Hace tiempo fue capturado y en su enorme automóvil blindado, traía alhajas y dinero por tres mil millones de pesos, aparte de los cuales había perdido tranquilamente tres millones de dólares, en unas horas, apostando en Las Vegas, Nevada, acompañado de sesenta amigos y guardaespaldas.

Cabe mencionar que el mozo que se convirtió en magnate se enfureció porque uno de sus niños no fue admitido en un colegio de las Lomas de Chapultepec y… compró el inmueble con todo y licencias para solucionar el rechazo del menor.

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