EL NARCO-PUENTE DEL CÁRTEL DE SINALOA

*Después de las elecciones del 6 de junio, el Cártel de Sinaloa se consolidó como la primera fuerza criminal del país, pero sobre todo de la zona norte; ahora controla un corredor, quizá uno de los más boyantes en el tráfico de drogas, conformado por los estados de Sinaloa, Sonora y Baja California, donde el partido Morena ganó las elecciones, según se asegura, con el respaldo de los operadores del grupo criminal que encabeza Ismael “El Mayo” Zambada, un capo que no es perseguido por el actual gobierno a pesar de que es reclamado por las autoridades estadounidenses, por cuya cabeza se ofrecen diez millones de dólares.

*Ahora, este grupo criminal dispone de aliados y de amplios territorios para traficar heroína, cocaína, drogas sintéticas y fentanilo, ésta última, una droga de moda que se trafica por los puertos mexicanos.

Ricardo Ravelo/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Primera parte de cuatro)

Ciudad de México.- Después del proceso electoral del 6 de junio, donde el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) lo ganó casi todo, el Cártel de Sinaloa se posicionó en territorios que anhelaba, pero que no podía controlar debido a la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), su acérrimo rival.

Ahora, con los triunfos de Morena en Sinaloa, Sonora y Baja California, el cártel que comanda Ismael “El Mayo” Zambada se colocó como la primera fuerza criminal en la zona norte del país y, a través de diversas alianzas, ahora domina todo ese corredor, uno de los más importantes en el tráfico de drogas –entre ellas la cocaína, heroína, drogas sintéticas y fentanilo– así como el tráfico humano, otro de los negocios boyantes de esa organización criminal.

Se asegura que los operadores del Cártel de Sinaloa fueron una pieza clave para que el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador obtuviera el triunfo en trece de las quince gubernaturas que se disputaron el pasado 6 de junio; con ello, el grupo criminal más poderoso del mundo se colocó como una fuerza criminal importante. Lo curioso de todo esto es que ninguno de sus miembros es perseguido por la justicia, a pesar de que su líder –“El Mayo” Zambada– es reclamado por la justicia estadounidense por tráfico de estupefacientes y existe una recompensa de diez millones de dólares por su cabeza.

Con el posicionamiento logrado en los estados de Sinaloa, Sonora y Baja California –además de los municipios aledaños a estas entidades– el Cártel de Sinaloa ya cuenta con un narco-puente, constituido con territorios disponibles y aliados políticos, para traficar drogas hacia Estados Unidos. Una ciudad clave para este propósito es Tijuana, donde el cártel del mismo nombre encabezado por los Arellano Félix han establecido alianzas con los sinaloenses, algo que habría sido impensable en la época de Benjamín y Ramón Arellano, fundadores del legendario y violento Cártel de Tijuana, uno de los primeros que logró alianzas internacionales: Se asoció con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un movimiento guerrillero que se ligó al tráfico de drogas en la década de los ochenta y noventa.

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