EL MENCHO: UNA VIDA AL FILO DE LA NAVAJA Y A SALTO DE MATA

*De niño, cuidador de sembradíos aguacateros, después, sanguinario capo

*Lo describen como extremadamente violento, salvaje, sanguinario y cruel

*Su mérito principal, haber sido escolta personal de Nacho Coronel

José Sánchez López/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Ciudad de México.- El temible “Mencho”, Nemesio Oseguera Cervantes, Rubén Acerguera Cervantes, Lorenzo Mendoza o Nemecio Oseguera Ramos; nació el 17 de julio de 1964, en la comunidad de Colotitlán, municipio de Aguililla, Michoacán y creció en el seno de una familia pobre, junto con sus cinco hermanos: Juan, Miguel, Antonio, Marín y Abraham.

También se dice que su cuna fue el municipio de Naranjo de Chila o Uruapan, aunque la versión más aceptada es que nació en Aguililla y que a los 11 años tuvo que dejar la escuela, cuando iba en quinto año de primaria, para trabajar en el campo y cuidar los campos de aguacate propiedad de los Valencia.
De ese clan, conocido primero como el Cártel del Aguacate (porque traficaba marihuana escondida en cargamentos de ese fruto), nació primero el Cártel de los Valencia y después el Cártel del Milenio, cuando saltaron de la siembra de marihuana a la amapola.

EL ADOLESCENTE “MENCHO” ERA EL VIGILANTE DE LOS PLANTÍOS

Antes de los 20 años emigró a Estados Unidos y se afincó en la bahía de San Francisco, en California, donde se involucró con una banda de traficantes de heroína y metanfetamina.

En Estados Unidos lo detuvieron por tráfico de drogas junto con su hermano Abraham. Al salir de prisión, en 1997, las autoridades estadounidenses lo deportaron a México y pese a sus antecedentes ingresó a la Policía Municipal, en Tomatlán, Jalisco.

Con ese cargo, el vínculo con los hermanos Nava Valencia del Cártel del Milenio se hizo más estrecho, a la vez que con Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal, del Cártel de Sinaloa, cuarto en jerarquía dentro de la organización.

Mientras estuvo en la corporación policíaca, su cargo lo utilizó para favorecer a los Valencia, incluso se convirtió en una especie de consejero en seguridad y una pieza estratégica en el tráfico de drogas sintéticas a Estados Unidos. Una vez que dejó la policía, se metió de llenó al ya entonces Cártel del Milenio.

Ya para entonces, de acuerdo a una ficha del gobierno de Jalisco, «Oseguera Ramos había conocido a fondo la operación del Cártel del Milenio y por tanto sabía cómo operar, cómo hacer enlaces y establecer controles».

Su carrera criminal se aceleró como consecuencia de la ofensiva gubernamental contra el narco, emprendida por el ex presidente Felipe Calderón Hinojosaq, entre 2006 y 2012.

Jalisco y Michoacán se convirtieron en los principales territorios en disputa y se dieron hechos nunca antes vistos en México. Uno de los autores de brutales y sanguinarias ejecuciones fue “El Mencho”, que mostró un liderazgo extremadamente violento y salvaje, escandalizando incluso a sicarios de otros cárteles.

Desde Sinaloa le mandaron a “Los Ántrax”, una de sus células criminales más peligrosas y a gente de La Corona, otro grupo de asesinos, para que lo enfrentaran y aseguraran el control de ese cártel sobre las operaciones, pero Oseguera acabó con todos ellos: ántrax y corona.

Scott Stewart, analista de la consultora Stratfor en temas de seguridad, lo describe así:

«El Mencho” ha mostrado un salvajismo que es extremo, incluso para los estándares del narco. Para “El Chapo”, sin duda brutal, el asesinato era una parte necesaria de los negocios. Para “El Mencho” es más el sadismo, como un espectáculo”.

Hubo asesinatos masivos, como los 35 cuerpos atados y torturados arrojados en las calles de Veracruz en 2011. Dos años después, los integrantes del CJNG violaron, mataron y prendieron fuego a una niña de 10 años, a quien ellos, equivocadamente, creyeron hija de un rival.

En 2015, ejecutaron a un hombre y a su hijo en una escuela primaria detonando cartuchos de dinamita pegados a sus cuerpos, riéndose mientras grababan la espantosa escena con sus teléfonos.
El ascenso y la importancia de “El Mencho”, se dio al convertirse en uno de los escoltas personales de Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal.

Cuando los hermanos Beltrán Leyva se separan del Cártel de Sinaloa en el 2008, tras la traición del Chapo al “poner” a Alfredo Beltrán Leyva, alias “El Mochomo”, Coronel se quedó en la organización y Nemesio siguió con él, haciéndose cada día más fuerte.

No obstante, un reporte de la DEA en el que señalaba que Nacho Coronel, al que ya llamaban El Rey de las Metanfetaminas, había cobrado la importancia necesaria para crear su propia organización, provocó los celos de “El Chapo” Guzmán y comenzaron las diferencias, hasta que Coronel Villarreal se separó del Cártel de Sinaloa y se fue con su gente, entre ellos “El Mencho”, y se aposentó en Jalisco.

Sin embargo, Nacho Coronel, dos años después, el 29 de julio de 2010, fue abatido por el Ejército, así como varios de sus familiares y lugartenientes,, Había sido nulificado lo mismo que otros narcos que se separaron del Cártel de Sinaloa o que eran rivales de la organización: uso muertos o detenidos, como los Beltrán, La Barbie y otros.

A la muerte de Nacho Coronel, la detención de los hermanos Valencia y la caída de otros líderes, “El Mencho” tomó el control del naciente CJNG.

De acuerdo con la Fiscalía General de la República, su poder quedó de manifiesto la mañana del 1º. de mayo de 2015, cuando estuvieron a punto de atraparlo y sus hombres dispararon un cohete con un lanzador de origen soviético RPG (Rocket), derribando el helicóptero militar que lo perseguía.

El saldo fue de 15 elementos muertos: seis militares, un funcionario de la Fiscalía del Estado y ocho integrantes de élite de las Fuerzas Armadas, además de 13 miembros del Ejército heridos. Fue la primera vez que el Ejército mexicano sufría un ataque de este tipo.

Ya convertido en capo y por su fama de amante de las peleas de gallos en su tierra natal, empezó a ser conocido como “El Gallero” o “El Señor de los Gallos”, y hasta le compusieron corridos, aunque para despistar a sus perseguidores también se hacía llamar Rubén Ávila, José López Prieto, Miguel Valadez, Carlos Hernández Mendoza y Roberto Salgado, entre otros.

Una de las composiciones decía así:

“Con varias pruebas de fuego, se fue ganando el respeto, hizo temblar con su sangre, sabiduría y talento, M lleva como clave, a quien le llaman ‘El Mencho”.

Ya para entonces “El Mencho” había fortalecido aún más sus relaciones con el Cártel de los Valencia, que había cambiado su nombre al Cártel del Milenio. Había entablado amistad con Abigael González Valencia, “El Cuini”; quien terminaría siendo su socio y cuñado, al casarse en 1996 con Rosalinda González Valencia, dos años mayor que él, del clan de los Valencia conformado por 18 hermanos.

A la edad de 19 años, fue detenido en Estados Unidos por los delitos de propiedad robada y portación de un arma cargada. Dos meses después de su detención nació su primer hijo, sin embargo, cruzó varias veces la frontera entre Estados Unidos y México y también varias veces fue detenido.

En ese tiempo se involucró en la producción y comercio de metanfetamina en Redwood City, junto con su cuñado El Cuini.

Ya como líder del CJNG, “El Mencho” consolidó su posición e hizo crecer su organización a través de la expansión territorial y corrompiendo a funcionarios del gobierno, convirtiéndose en uno de los principales grupos criminales de México.

Su dominio se extiende al menos a 20 estados de la República y a nivel internacional, tiene vínculos con grupos criminales en Estados Unidos, América Latina, Europa, Asia y África.

También tiene presencia internacional en Estados Unidos, Chile, Colombia, Japón, Australia, España, Canadá, Argentina, Países Bajos, Ghana. Nigeria, Marruecos, Rusia, Medio Oriente, China, Alemania, Perú, Bolivia, lo que lo llevó a superar al Cártel de Sinaloa en el control del tráfico nacional e internacional de drogas.

Se centra principalmente en el tráfico de cocaína y metanfetamina. El gobierno de México estima que “El Mencho” llegó a tener alrededor de 50 mil millones de dólares en activos totales y una fuerza de al menos 60 mil hombres.

La DEA ofrecía 10 millones de dólares y la FGR, 30 millones de pesos, es decir más de 60 millones de pesos por información que sirviera para capturarlo.

El 23 de marzo de 2018, en el llamado Triángulo Dorado, que limita con Sinaloa, Durango y Chihuahua, se dijo que había muerto en un enfrentamiento contra el Ejército, al recibir disparos de un helicóptero artillado. La información sería desmentida.

En febrero de 2022, hubo informes no confirmados que decían que había muerto de un paro respiratorio mientras recibía tratamiento en un hospital privado de Guadalajara. La reivindicación de su muerte fue respaldada poco después por mensajes de «narcomantas» que aparecieron en los alrededores de la ciudad de Colima y que fueron escritos por los Mezcales, conocido como Cártel Independiente de Colima, tampoco fue cierto.

Para finales de 2023, un corrido hizo que la supuesta muerte de El Mencho volviera a viralizarse, aunque también despertó algunas dudas.

“Ya se fue”, es el título del tema dedicado a “El Señor de los gallos”, escrito por Jesús Manuel Rodríguez e interpretado por el cantante de corridos, Ricardo Lobo, que lo subió a las redes el 8 de diciembre de 2023.

“Ya se fue, después de tantas batallas, de subidas y bajadas una le tocó perder, siempre fiel. Cuatro letras controlando, al frente de su comando, con armas de alto poder. Hoy se ve, fuerte se nota su ausencia, la muerte llegó por él, mientras vivo pudieron tocarlo, muerto ya no podrá ser”, dicen los estribillos.

Para Matthew Allen, director de la DEA en Los Ángeles, California, es difícil confirmar la muerte de El Mencho y que incluso, no se descarta que sea él mismo quien alimente y difunda los rumores sobre su muerte, para despistar a autoridades y rivales.

La última estrofa del corrido pareciera reforzar lo señalado por Matthew, cuya letra remata: “Caer preso no se encontraba en sus planes. Muerto vivo y libre es”.

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