“EL MENCHO”, OBJETIVO CLAVE DE LA DEA

*Lo incluyó en su lista de los más buscados del mundo, la agencia estadounidense ofrece 10 millones de dólares a quien aporte información para detenerlo

*Otro de los personajes perseguidos por Estados Unidos es Jesús Alfredo Guzmán Salazar, conocido dentro y fuera de Sinaloa como “El Alfredito”, hijo de “El Chapo”

Ricardo Ravelo | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Cuarta y última parte)

Ciudad de México.- Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, es otro objetivo clave de la DEA. Lo incluyó en su lista de los más buscados del mundo. La agencia estadunidense ofrece 10 millones de dólares a quien aporte información para detenerlo.

En México, Oseguera Cervantes ha construido un emporio criminal. Se llama Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), que en 15 años se ha colocado como el segundo grupo criminal del país, después de Sinaloa.

“El Mencho”, sin embargo, es el jefe del narcotráfico que más ha crecido en los últimos tres lustros, a grado tal que ya controla el corredor más grande de México: el que corre desde Quintana Roo hasta Baja California.

En esa amplia franja que cruza todo el país, el CJNG opera el tráfico de drogas, la venta de protección, la trata de blancas, la prostitución, la piratería, el huachicol, el cobro de piso, el tráfico de personas; también ejerce control en bares, cantinas y en los llamados negocios de giros negros. Su fortaleza radica en la distribución de drogas sintéticas, las cuales introduce a Estados Unidos, Europa y Asia.

A mediados de este año, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) –presuntamente le sigue los pasos, pero no lo puede capturar –dio a conocer que el jefe del CJNG cuenta con un hospital privado donde es atendido de todos los males que padece. El más crónico, se asegura, es el que le afectó los riñones, por lo que debe ser dializado periódicamente.

Oseguera Cervantes es originario de Aguililla, Michoacán. Es sus inicios en el mundo criminal era aficionado a los gallos, por lo que se le conoce como “El Gallero”. Fue jefe de sicarios del cártel de los hermanos Valencia Cornelio, además de que fundó, junto con sus cuñados, el cártel de “Los Cuines”, uno de los más activos en la introducción de drogas hacia Estados Unidos.

EL ALFREDITO

Otro de los personajes perseguidos por Estados Unidos es Jesús Alfredo Guzmán Salazar, conocido dentro y fuera de Sinaloa como “El Alfredito”. Es hijo de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien purga una cadena perpetua en Estados Unidos tras haber sido declarado culpable de los delitos de tráfico de drogas, homicidio y lavado de dinero.

Jesús Alfredo es hermano de Iván Archivaldo y Ovidio Guzmán. Este último, según dio a conocer el gobierno de México y de Estados Unidos, tiene una orden de aprehensión internacional por tráfico de drogas que el gobierno mexicano no ha podido cumplimentar.

En octubre de 2019, elementos del Ejército y policías federales lo aprehendieron, pero los hombres del cártel de Sinaloa se movilizaron a grado tal que amenazaron con provocar una masacre en la ciudad de Culiacán si no lo liberaban. Alfonso Durazo, entonces secretario de Seguridad Pública Ciudadana, dijo que él propuso que, para evitar un baño de sangre, el hijo de “El Chapo” fuera liberado y el presidente Andrés Manuel López Obrador avaló la decisión. Meses después, el presidente dijo que él fue quien dio la orden para que liberaran a Ovidio Guzmán.

Alfredo Guzmán, de acuerdo con sus antecedentes, es buscado por posesión e intento de distribución de heroína, cocaína y otras sustancias controladas.

Alfredo Guzmán es el personaje que llevó a la actriz Kate del Castillo y al actor Sean Penn al lugar en la sierra del llamado “Triángulo Dorado” para que hicieran una película que narrara la vida de su padre. Durante el encuentro se grabó un video donde “El Chapo” habla de su vida en el narcotráfico, aunque más bien se declara ganadero y agricultor.

La DEA también busca en todo el mundo a otros personajes del crimen organizado de origen extranjero. Es el caso de Kenny Jing Ang Chen, acusado de distribuir heroína en Estados Unidos.

A él se le describe como un delincuente “que es peligroso y está armado”. Otro es Maurín L. Barnes, señalado de conspiración para vender drogas en territorio estadunidense. Uno más es Darío Antonio Uscanga, quien está acusado de presuntas violaciones federales. Por su cabeza la DEA ofrece tres millones de dólares, pero advierte: “Es un delincuente peligroso y está armado”.

En el caso de los capos mexicanos, nadie ha sido detenido. Tampoco se sabe que el gobierno federal los persiga. Todos siguen operando el tráfico de drogas en la más completa impunidad.

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