Florentino Ventura: “tenía permiso para matar”

El 30 de julio de 1983, desde muy temprano, Florentino Ventura, junto con varios de sus hombres, llegó al Palacio Legislativo y busco un rincón para pasar desapercibido

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Cuarta de seis partes)

Ciudad de México. — En los tenebrosos separos de la Interpol-México, en el número 81 de las calles de Soto, en la colonia Guerrero de la Ciudad de México, el jefe “Álamo 1” era el amo y señor. Todos sabían que era el único policía que “tenía permiso para matar”, sin que nada ni nadie lo molestaran. 

En ese lugar estuvo Juan José Espárragos Moreno, “El Azul”, tras ser detenido en la calle de Fuego, del Pedregal de San Ángel; también el primer narcotraficante internacional en México: Alberto Sicilia Falcón. 

También estuvieron retenidos Rafael Caro Quintero y Sara Cosío, cuando Florentino los trajo de San José, Costa Rica y muchos otros personajes más, incluso de la política. 

El 30 de julio de 1983, desde muy temprano, Florentino Ventura, junto con varios de sus hombres, llegó al Palacio Legislativo y busco un rincón para pasar desapercibido.

Jorge Díaz Serrano, exdirector de PEMEX y entonces senador por Sonora, también llegó al Congreso de la Unión, pero un poco más tarde que el jefe policíaco.

El juicio de procedencia del senador Serrano comenzó a las 10 de la mañana. Había sido acusado por el delito de fraude por 35 millones de dólares, al comprar dos buques a sobreprecio.

Una historia muy similar a la que ahora se ventila con Emilio Lozoya Austin, a diferencia que entonces no hubo arreglo para que delatara a sus cómplices y lo perdonaran o le rebajaran la condena.

Tres horas y 38 minutos después concluyó el juicio. Se le invitó a pasar a un salón contiguo y ahí escuchó su desafuero. Cuando se levantó para alcanzar la puerta de salida ya estaba a su lado Florentino Ventura, que lo detuvo.

No fue llevado a los separos de Soto. Había ya una orden de aprehensión en su contra, por lo que lo llevaron directamente al juzgado y a la cárcel donde permaneció 5 años.

Entre algunas de las hazañas que se le adjudicaron a Florentino, se cuenta la investigación y destrucción de los sembradíos de droga en el rancho “el búfalo” en Chihuahua, calculados en diez mil toneladas de mariguana, así como el esclarecimiento de la muerte del agente encubierto de la DEA, Enrique “Kiko” Camarena Salazar y del piloto Alfredo Zavala Avelar.

Deja un comentario