DELINCUENCIA ORGANIZADA. LA INFLUENCIA DE LOS CÁRTELES

*La Ciudad de México es una de las entidades federativas donde hay presencia de 24 células del narcotráfico, sólo le superan Tamaulipas con 42 y Guerrero con 25

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Cuarta de cinco partes)

Ciudad de México.- De acuerdo con el documento “México: Crimen organizado y organizaciones del narcotráfico” (Mexico: Organized Crime and Drug Trafficking Organizations) de June S. Beittel, analista de asuntos latinoamericanos en el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos en la Ciudad de México, sí hay influencia de cárteles de narcotráfico.

El análisis destaca que en la Ciudad de México hay influencia del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana; y precisa que la capital del país es una de las entidades federativas en donde hay presencia de 24 células del narcotráfico, sólo superada por Tamaulipas con 42 y Guerrero con 25.

En su estudio, detalla las zonas donde operan dichos cárteles y sus células:

Oriente

El 20 de julio de 2017 ocurrió el enfrentamiento en el que infantes de la Marina-Armada de México abatieron a Felipe de Jesús Pérez Luna, “El Ojos”, líder del Cártel de Tláhuac, una más de las células del Cártel Jalisco Nueva Generación que operan en la capital mexicana.

Los hechos provocaron lo nunca antes visto en la Ciudad de México, una serie de bloqueos relacionados con el grupo criminal, secuestro y quema de vehículos, manifestaciones de protesta por la muerte de “El Ojos” y muestras de apoyo hacia el narcotraficante abatido, como ha ocurrido en otros estados de la República Mexicana.

Quedó de manifiesto que Felipe de Jesús mantenía el control de la venta de droga en otros puntos de la ciudad, como Milpa Alta, Xochimilco, Iztapalapa y Coyoacán, incluyendo la zona de Ciudad Universitaria, en la UNAM.

Centro

Otra de las células del narcotráfico que operan en la Ciudad de México es La Unión de Tepito, responsable de extorsiones a comerciantes y venta de droga en el corredor comercial de colonias céntricas como La Condesa, Hipódromo Condesa y Roma, de acuerdo con reportes de la policía.

En su origen, esta organización fue creada por un grupo de jóvenes que se dedicaron, primero, a cobrar protección a comerciantes del centro de la Ciudad de México y al amparo del crimen organizado, saltaron a la distribución de droga.

En noviembre de 2012, integrantes de La Unión Tepito irrumpieron en el bar The End para asesinar a “El Vaquero”, quien hasta entonces daba protección a los antreros de la colonia Condesa y, desde esa época, mantienen su dominio y son responsables de los principales delitos en la zona, entre ellos el narcomenudeo.

Las acciones de la policía capitalina contra La Unión de Tepito se intensificaron a raíz del caso del bar Heaven, en mayo de 2013, en el que 13 personas fueron levantadas y ejecutadas, derivado de problemas entre grupos rivales de narcotraficantes.

Ese fue uno de los casos que evidenció la pugna entre organizaciones del narco y no entre “narco-menuderos”, como insiste el gobierno local en llamar a los vendedores de droga en la Ciudad de México.

El 23 de mayo de 2013, fue encontrado el cuerpo sin vida de Horacio Vie Ángel, “El Chaparro”, recargado sobre un árbol afuera del bar Black, en la colonia Condesa. El domingo 26, ocurrió el secuestro de 13 jóvenes habitantes de Tepito, pero la noticia se mantuvo en secreto hasta que el miércoles 29, habitantes de Barrio Bravo cerraron el Eje 1 Norte para pedir a las autoridades que resolvieran el caso. Se supo entonces que habían sido plagiados por un comando armado a plena luz del día, en el Bar After Heaven, en la Zona Rosa, corazón de la Ciudad de México.

Entre los desaparecidos, estaban los hijos de dos figuras de la vida delictiva de Tepito: Jerzy Ortiz Ponce, hijo de Jorge Ortiz Reyes, alias “El Tanque”; y Saíd Sánchez García, hijo de Alejandro Sánchez Zamudio, alias “El Papis”, reconocidos capos de Tepito. Actualmente ambos están presos en una cárcel de Hermosillo, Sonora, por delitos contra la salud y portación de armas de fuego.

Los jóvenes secuestrados fueron brutalmente torturados y asesinados, así como enterrados en una fosa clandestina del Estado de México.

Poniente

En esa área, donde se ubican la exclusiva zona de Santa Fe y Cuajimalpa, también hay presencia de una célula del narcotráfico.

Un caso que llamó la atención nacional e internacional fue el secuestro y asesinato de María Villar Galaz, sobrina de Ángel María Villar, presidente de la Real Federación Española de Futbol.

Las autoridades federales de México detuvieron en noviembre de 2016 a varios implicados en este caso. La ciudadana española fue secuestrada en Santa Fe el 14 de septiembre de 2016.

Guillermo Gazal Jafif, empresario de origen libanés, aseguró que sí existía la delincuencia organizada, en este caso gente del Cártel de Sinaloa, que operaba no sólo en la Condesa, sino también en el Centro, en Santa Fe y en Polanco.

Sur

El secuestro es otro de los delitos que se cometen en la Ciudad de México y en los que se involucran células del narcotráfico. En junio de 2015 las fuerzas federales detuvieron a José Hernández Arredondo, identificado como el negociador y jefe de la banda de secuestradores que operaba en la zona del Ajusco, organización delictiva relacionada con al menos 20 secuestros en la Ciudad de México.

La detención del presunto delincuente se derivó del seguimiento de las investigaciones del secuestro de seis ciclistas en octubre de 2014, lo que en mayo de 2015 provocó la captura de dos presuntos integrantes de la banda.

Meses después, en septiembre, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal detuvo a cinco integrantes de otra banda de secuestradores, entre ellos a su líder, Juan Antonio Mendoza Melo, hijo de Juan Mendoza Miranda, quien fuera segundo al mando del grupo criminal ‘Los Bayardo’ que en septiembre de 2002 plagió a las hermanas de la cantante Thalía.

El sello de este grupo criminal era la violencia extrema que ejercían sobre los secuestrados, a dos de las cuales asesinaron por ser gente que conocía a los integrantes de la organización y pretendían evitar que los identificaran.

En el mes de octubre, tres hechos hicieron evidente lo que el gobierno local ha seguido negando por años. El lunes 19 de dicho mes, el cuerpo de un hombre fue hallado colgado en el puente vehicular de La Concordia, en la Delegación Iztapalapa. La víctima estaba sostenido con una soga al nivel del tórax y presentaba dos disparos de arma de fuego en la cabeza. Al día siguiente, la Procuraduría General de Justicia del entonces Distrito Federal (PGJDF), encontró en las calles de la misma demarcación otro cuerpo sin vida dentro de un tambo y con signos de tortura. A unas horas de esos hechos, un hombre fue ejecutado en la Unidad Habitacional Ignacio Zaragoza en Iztapalapa. El grupo criminal “Gente Nueva del Avispa” dejó un mensaje dirigido al jefe del gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinoza:

¡JEFE MANCERA! Aquí le vamos a poner a quienes son los que nos han estado amenazando y han matado gente; están protegidos por El Cano e Israel, comandantes del Reclusorio Oriente, entre ellos protegen a los internos El Pulca, Coyotes, Esteban”.

El 25 de febrero de 2018, en las calles de Matamoros en Tepito, entre Tenochtitlán y Jesús Carranza, fue encontrado un cuerpo sin vida envuelto en una bolsa de plástico. El Ministerio Público de la Coordinación Territorial Cuauhtémoc 3, dijo que el cuerpo había sido decapitado.

Pero no era la primera vez que un cuerpo embolsado fuera abandonado en esa zona, pues a principios de diciembre de 2017, en dos días consecutivos fueron hallados dos cuerpos. El 7 de diciembre, un cuerpo embolsado fue abandonado dentro de un tambo en la esquina de Jesús Carranza y Fray Bartolomé de las Casas. Al otro día fue encontrado un hombre con signos de violencia, alrededor de las 4:00 horas, sobre República de Argentina, entre República de Paraguay y República de Costa Rica. El cuerpo estaba tirado entre las estructuras de los puestos semifijos, en  pleno corazón del Barrio Bravo.

Ya antes, el 9 de abril, un cuerpo humano desmembrado había sido hallado en calles de la colonia San Simón Culhuacán, en Iztapalapa. Los restos estaban en cinco bolsas de plástico, abandonadas en el cruce de Cerrada de Águila Imperial y Águila Blanquinegra. Una de las bolsas estaba abierta y se apreciaba un pie.

El 25 de mayo del mismo año, se registraron tres asesinatos que se adjudicó un grupo autodenominado Fuerza Anti-Unión. Los crímenes fueron cometidos en contra de extorsionadores de comerciantes de Tepito. Se dijo que los sicarios fueron contratados por habitantes del mismo barrio, ya cansados de ser extorsionados por el grupo La Unión Tepito. Las autoridades comprobaron que las víctimas pertenecían a dicho grupo, liderado en un tiempo por Roberto Moyado Esparza, “El Betito”; quien después se separó de ellos y conformó su propia organización.

Otro asesinato, adjudicado a la Fuerza Anti-Unión, ocurrió un día después. Un hombre, identificado como Gerardo González Ortiz, de 46 años de edad, presunto cobrador de cuotas por “protección” en Eje Uno, fue hallado sin vida, en el interior de un tambo y con un mensaje: “Fuerza Anti-Unión sigues tú Hormiga y Chato, sigue la limpia”.

El Hormiga y El Chato son dos miembros de La Unión Tepito que todos los sábados recorren en motoneta los puestos de comerciantes ambulantes y locatarios fijos, para extorsionarlos con cuotas que van de los 200 hasta los mil pesos.

Semanas atrás apareció en el perímetro de la delegación Miguel Hidalgo una manta contra La Unión, supuestamente firmada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

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