DELINCUENCIA ORGANIZADA. COMPLICIDAD POLICÍACA

*Lejos de cumplir con su deber de combatir a la delincuencia organizada, la policía brinda toda clase de protección, haciendo uso de su cargo y ayuda a quienes deberían atrapar, llegando a formar parte de la nómina del crimen

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Segunda de cinco partes)

Ciudad de México.- Dentro del submundo del narcotráfico, los mini capos o pequeños distribuidores, los policías corruptos, tienen un papel preponderante. Lejos de cumplir con su deber, como es combatir a la delincuencia organizada, llegan a formar parte de su nómina y mediante el uso de las prerrogativas que ofrece el cargo, brindan toda clase de protección y ayuda a quienes, en cambio, deberían atrapar.

Uno de esos casos, que ha tomado relevancia, es el de la Policía Preventiva adscrita al Sector 54, que debió grabar el momento en que fueron esparcidos los cuerpos desmembrados de dos sujetos, en el cruce de las avenidas Insurgentes y Flores Magón, a menos de 200 metros de la Estación policial y no se obtuvo una sola imagen de los hechos.

Otro hecho significativo de policías al servicio del hampa, quedó al descubierto tras el abatimiento de Felipe de Jesús Pérez Luna “El Ojos”, jefe del Cártel de Tláhuac, en el que no solo preventivos estaban involucrados, sino hasta agentes de la Procuraduría capitalina.

Cabe recordar, que cuando Miguel Ángel Mancera era Procurador de Justicia del Distrito Federal, comenzaron a aparecer narco-mantas con graves amenazas hacia él y hacia su gente, por dar protección a grupos rivales al Cártel Jalisco Nueva Generación; quien a la postre sería jefe de gobierno replicó entonces:

“No tengo reportes de que se haya asentado el crimen organizado en el Distrito Federal, lo más es que hay algunos objetivos que llegan a estar en tránsito y los grupos que operan en la Ciudad de México no pueden considerarse cárteles”.

Al respecto, cabe acotar que Ricardo Monreal Ávila, delegado en Cuauhtémoc, sabía de la existencia de los cárteles en la ciudad desde hacía años.

Empresarios, comerciantes y vecinos del Centro Histórico se reunieron con su entonces director general de Gobierno, Héctor Maldonado, para hablar sobre la inseguridad que imperaba en las calles por la presencia de integrantes de los cárteles Jalisco Nueva Generación, Unión Tepito y Anti-unión, y si bien Monreal Ávila no negó la existencia de cárteles, no hizo nada para combatirlos, señalaron entonces los afectados.

Actualmente, la violencia e inseguridad que impera en la mayor parte de la Ciudad de México, principalmente en Tepito y en el Centro Histórico, han provocado el cierre de numerosos negocios.

El nivel de violencia ha arrojado cientos de muertes en el primer semestre de lo que va del año.

De acuerdo a cifras del Secretariado del Sistema Nacional de Seguridad Pública, del 1 de enero al 30 de junio se registraron en la Ciudad de México, un total de 817 homicidios dolosos: en enero, 143; febrero, 114; marzo, 157; abril, 118; en mayo, 160, hasta ahora el más violento y junio con 125, presuntamente ligados al crimen organizado, clara evidencia de la disputa de organizaciones del narcotráfico por el control territorial de la venta de droga.

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