EDITORIAL: ¡NO MÁS OÍDOS SORDOS!

*Es menester que los diputados se espabilen y exijan cuentas a la titular de los Servicios Estatales de Salud, Alejandra Aguirre Crespo, por la detención de uno de sus colaboradores que trasladaba 200 kilos de marihuana en un vehículo oficial

*Más allá del revuelo que el hecho provocó, está de por medio el prestigio de todo el aparato del Estado y, desde luego, las grandes interrogantes: ¿Quién vigila qué vehículos entran y salen?, ¿quién autorizó que este empleado tomara y condujera el transporte oficial?, y quizá la más importante es ¿cuántas veces ha ocurrido esta situación?

*Lo grave es que en el Congreso local ninguno de los legisladores ha levantado la mano para llamar a la funcionaria a comparecer; por el contrario, solo se han limitado a sesionar cada que se acuerdan y a delegar todos los temas relevantes a la siguiente Legislatura. Y de los diputados federales mejor ni hablar.

Redacción/Sol Quintana Roo

Urge que los diputados se espabilen y exijan cuentas a la titular de los Servicios Estatales de Salud (Sesa), Alejandra Aguirre Crespo, por la detención de uno de sus colaboradores que trasladaba 200 kilos de marihuana en un vehículo oficial.

Más allá del revuelo que el hecho provocó en redes sociales, está de por medio el prestigio de todo el aparato del Estado de Quintana Roo y, desde luego, las grandes interrogantes: ¿Qué hacía una camioneta de Sesa afuera de las instalaciones a altas horas de la noche?, ¿quién vigila qué vehículos entran y salen?, ¿quién autorizó que este empleado tomara y condujera el transporte oficial? ¿Y a quién iba dirigido el cargamento?

Pero quizá la más importante es ¿cuántas veces ha ocurrido esta situación? Porque en esta ocasión fue el Ejército el que notó los paquetes sospechosos; no obstante, ¿cuántas veces circulan vehículos de Sesa por toda la entidad sin ser revisados?

Desde luego que cualquiera de nosotros quisiera confiar en sus autoridades, sobre todo de aquellas que representan algo tan elemental como lo es la salud.

Pero tras el hecho, ningún funcionario de la dependencia —y mucho menos Aguirre Crespo— ha salido a dar la cara. Únicamente se emitió un escueto y ambiguo comunicado en el que se da cuenta de la suspensión del trabajador (que no es lo mismo que expulsión o destitución) y la disposición de colaborar con las autoridades correspondientes.

Lo grave es que esas “autoridades” ya “colgaron su hamaca” —como se dice coloquialmente—. En el Congreso local, ninguno de los legisladores ha levantado la mano para llamarla a comparecer y que rinda cuentas sobre lo ocurrido.

Por el contrario. Los diputados solo se han limitado a sesionar cada que se acuerdan y a delegar todos los temas relevantes a la siguiente Legislatura. Y de los diputados federales mejor ni hablar.

Además, días después y como anillo al dedo para la funcionaria estatal, los reflectores se desviaron al primer caso de viruela del mono en Quintana Roo, del que, por cierto, tampoco ha brindado información.

Lo más triste es que esta situación demuestra que los tentáculos del narcotráfico parecen haberse infiltrado en los Servicios Estatales de Salud… o de que quizá siempre estuvieron ahí.

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