DRAMÁTICA REESTRUCTURACIÓN DE PEMEX

*Una empresa como Petróleos Mexicanos debería, después de más de 40 años de nacionalización, arrojar saldos favorables 

*Los datos señalaban pasivo, deudas por miles de millones de dólares, contratos transnacionales y eso se debe, indudablemente, a que Pemex se maneja política y no administrativamente

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/Sol Chiapas/Sol Belice/La Opinión de Puebla

(Segunda de siete partes)

Ciudad de México.- Pemex requería de una reestructuración tanto administrativa como productiva, “el drama de nuestros gobiernos ha sido que el terreno administrativo cae dentro de la política: Una empresa como Pemex debería, después de casi 40 años de nacionalización, arrojar saldos favorables. 

Sin embargo, los datos señalaban pasivo, deudas por miles de millones de dólares, contratos transnacionales y eso se debe, indudablemente, a que Pemex se maneja política y no administrativamente. Para corroborar lo dicho, muchos de sus directores han pasado a ocupar puestos de índole abiertamente política, cuando este cargo requiere de una alta capacitación técnica”.  

Para suavizar tal vez sus conceptos, las escritoras agregaron que el descubrimiento del petróleo y su industrialización, permitió al hombre una vida llena de comodidades, lujos, bienestar y realizar sueños, tales como el poseer un automóvil y viajar en él como si estuviera en su propia casa.  

El mayor anhelo, dijeron, de entonces “era poder trasladarse de un lugar a otro con rapidez. El petróleo hizo posible este sueño en el siglo XX. El avión impulsado con energético derivado de este material, logró llevar al hombre de un continente a otro, en unas cuantas horas, y su sueño de volar sobrepasó las más pródigas imaginaciones de los creadores antiguos. Ahora, casi al terminar el siglo XX, el Concorde permitió viajar en solo cinco o seis horas de Washington a Brasil.”.  

Esta era moderna, tan rechazada “por algunos cuantos poetas trasnochados”, es la era del plástico. 

«El plástico y sus derivados toman las formas más insólitas y nos trae textura,  flexibilidad, transparencia,  belleza y una variedad infinita de colores. Desde el modesto plástico que servirá para forrar un libro, hasta la más suave imitación de piel de algún animal predilecto de los cazadores».  

Pero, a base de tener todo al alcance de nuestras manos, de nuestros ojos, de nuestro cuerpo, ya no le damos importancia. Ya no vemos “que es posible confeccionar el más elaborado brocado con materiales plásticos y con la belleza de cualquier brocado antiguo, e ignoramos o desconocemos de plano lo que sufrieron los primeros Médicis para confeccionar uno semejante”.  

Es la era en la que todo está al alcance de las mayorías, “cualquiera puede adquirir por unos cuantos pesos una tela que, si algún rey de la antigüedad la viera, provocaría su envidia”, finalizaron.  

En cambio, el reportero Rafael Rodríguez Castañeda informó en Proceso que “la turbia historia de la gestión de Jorge Díaz Serrano en Petróleos Mexicanos, no terminó el 6 de junio de 1981, cuando el funcionario se vio obligado a presentar su renuncia: hubo optimismo infundado, ambición desmedida, derroches, incapacidad administrativa, malas cuentas y acusaciones nunca aclaradas”. Y sobre todo, corrupción.  

(En medio de la confusión legendaria, y a propósito, se hicieron estallar artefactos incendiarios en la torre de Pemex y cientos de documentos comprometedores desaparecieron entre las llamas).  

El año 1977 fue importantísimo para una averiguación que se frustró de origen y fue acallada con el asesinato de Hugo Margáin Charles, profesor de la UNAM e hijo de nuestro embajador en Estados Unidos, Hugo Borman Margáin, mejor conocido como “Hugo B. Margáin”.  

El crimen fue achacado a la Liga Comunista 23 de Septiembre, como ahora se desvían todas las “carpetas de investigación”, calificando hechos como “ajuste de cuentas entre narcos”.  

A principios de 1977, Jorge Díaz Serrano colocó en puestos clave de Pemex a Ignacio de León, subdirector Comercial, y Jesús Chavarría, (“Jess” para sus amigos), como subdirector de Explotación, indicó el investigador Rafael Rodríguez Castañeda.  

Por su parte, el reportero Ignacio Ramírez informó que si el ingeniero Ignacio de León Martínez, (ya exagérente comercial de Pemex, arrestado en Chile), era extraditado, “tendría que rendir cuentas del fraude por más de 100 millones de dólares cometido contra Pemex en la adquisición de motocompresoras y módulos de compresión de gas para el gasoducto Ciudad Pemex-México-Salamanca-Guadalajara y la Zona de Campeche, de 1977 a 1980 por medio del grupo Crawford”.   Ignacio de León Martínez y Jesús Chavarría García, exagérente de Explotación de Pemex, entonces prófugo de la justicia mexicana, y otros nacionales y extranjeros habían formado un grupo para obtener “comisiones” ilícitas en la compra-venta de equipo y materiales para la descentralizada.

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