DESESPERACIÓN Y MIEDO

Gustavo Miranda no ha podido comprobar el millón 200 mil pesos que se gastó en la remodelación de los baños del Recinto Legislativo, donde apenas cambiaron mingitorios y pintaron las paredes

Intenta convencer a sus homólogos dirigentes de las diferentes bancadas partidistas para conseguir las firmas necesarias y así cumplir con la documentación para que salga en saldo blanco

Podría librarla, puesto que su jefe legislativo es Eduardo Lorenzo Martínez Arcila quien durante su primera gestión desvió millones de pesos para apoyos que nunca fueron entregados y menos comprobados

Redacción/Sol Quintana Roo

Chetumal.- El Congreso del estado de Quintana Roo necesita, urgentemente, a algún político íntegro y con ganas de trabajar en favor de los quintanarroenses y demostrar para qué sirven los diputados y el Recinto Legislativo. Hoy, de nueva cuenta, dicho inmueble volvió a ser testigo de los bandidos con cuello blanco.

El claro ejemplo, es Gustavo Miranda quien no ha podido comprobar el millón 200 mil pesos que se gastó en la remodelación de los baños del Recinto Legislativo, donde apenas cambiaron mingitorios y pintaron las paredes, tal y cuál exhibe en fotografías Sol Quintana Roo.

Dicho personaje, como alma en pena, intenta convencer a sus homólogos dirigentes de las diferentes bancadas partidistas para conseguir las firmas necesarias y así cumplir con la documentación para que salga en saldo blanco.

Apenas a unos días de haber finalizado el mandato del diputado Gustavo Miranda ante la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo) ahora trata de convencer a sus homólogos para conseguir las firmas necesarias y/o el perdón y así cumplir con la documentación necesaria.

Recordemos que en las ediciones pasadas Sol Quintana Roo presentó el “desfalco” que había cometido el legislador por un aproximado de un millón doscientos mil pesos por concepto de la remodelación de dos espacios que ya ocupaban los sanitarios de dicho recinto.

Y ahora, con la nueva gestión en la coordinación de la Jugocopo tiene que dar cuentas en la entrega-recepción, pero esas no le cuadran. Es por ello que se le ha visto muy movido con los coordinadores de las bancadas partidistas para lograr conseguir la aprobación de dicha obra dentro del Poder Legislativo, porque hizo un gasto innecesario.

Por su parte, los diputados del Congreso hasta ahora no refieren comentario alguno afirmando que eso ya está en manos de las instancias correspondientes quienes tendrán que arrojar si es o no una obra con anomalías en las arcas del Congreso del estado de Quintana Roo.

Gustavo Miranda, por su parte, ha dejado muy claro que aún le falta mucho camino por recorrer para seguir construyendo una carrera política sólida, por el momento, con el trabajo realizado en el poder legislativo le queda debiendo mucho a los quintanarroenses mismos que no olvidan y menos apoyaran sus futuras aspiraciones políticas.

ASÍ LO DIMOS A CONOCER

Como se recordará, Sol Quintana Roo en ediciones anteriores dio a conocer esta noticia en exclusiva y señaló que fue una gran sorpresa las que se llevaron todos en el Poder Legislativo, sobre todo, los coordinadores de las bancadas parlamentarias con las “ocurrencias” de Gustavo Miranda, quien sin solicitar la autorización de sus compañeros decidió hacer una inversión más.

En esta ocasión, renovó los baños del Congreso de Quintana Roo con una cifra de 300 mil pesos por cada espacio (4: Dos baños de hombres y dos de mujeres), es decir la módica cantidad de un millón 200 mil pesos.

La sorpresa fue desconcertante para todos los coordinadores de las bancadas del Congreso, ya que el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política Gustavo Miranda los convocó, en varias ocasiones, para que le firmen su petición de las obras antes mencionadas.

Cuando el procedimiento es, primero someterlo a consideración de las bancadas y diputados de la XVI Legislatura, presentar el mejor presupuesto y después de su aprobación realizarlo.

Miranda demuestra una vez más su poco conocimiento de los procesos legislativos, su falta de tacto político, su egocentrismo personal al querer ordenar a sus compañeros de Legislatura para la aprobación de una obra “inflada” para justificar gastos y recursos que se ha llevado en conjunto con sus amigos.

La cara de muchos legisladores fue de enojo y sorpresa al enterarse que la remodelación de cada baño (uno de hombres y uno de mujeres) en la parte interna del área donde están los cubículos del Congreso costo 300 mil pesos cada uno.

Y 300 mil pesos por la misma situación en los sanitarios externos, lo cual no se dio a conocer de manera transparente y puntual en materia de la empresa, detalles de la obra, así como costos de los materiales.

1 millón 200 mil pesos es la aprobación que busca Miranda de los coordinadores de bancada para esta obra que realizó arbitrariamente y sin regulación alguna como si fuera “dueño del Poder Legislativo” que recién acabó su periodo, por ello su desesperación para la justificación de estos “arrebatos de júnior”.

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